Juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa - Tercera jornada de audiencias
“Nunca vi nada igual, era saña”, dijo el jefe de seguridad del boliche
Declaró ayer en el juicio por el homicidio ocurrido a la salida de un boliche en Villa Gesell, el responsable de la seguridad del lugar. También el “remero” al que inculparon pese a que estaba a casi 500 kilómetros de la villa costeraEl jefe de seguridad del boliche "Le Brique" aseguró ayer al declarar en el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa que los acusados actuaron con "saña" y que uno de ellos, que llevaba un rodete en el cabello, pateó "en la cabeza" a la víctima y "ahí no se levantó nunca más", pese a lo cual otros agresores "le siguieron pegando".
"Nunca vi nada igual, era saña", aseguró el jefe de seguridad del local bailable, Alejandro "Chiqui" Muñoz, con la voz entrecortada, ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Dolores.
En su testimonio sostuvo también que "uno con rodete", en referencia presuntamente a Matías Benicelli, "le pegó una patada en la cabeza" a Fernando "y ahí no se levantó nunca más".
Además, el testigo dijo que cuando el joven estudiante de Derecho quedó tirado en el suelo, "le siguieron pegando, se turnaban".
A su vez, señaló que, previamente, Máximo Thomsen, otro de los imputados, "se peleó con Fernando adentro" del local, y que al tratar de sujetar y expulsarlo del boliche, el rugbier hizo "tanta fuerza" que tuvo que pedir ayuda a un compañero del equipo de seguridad, pese a sus 2,03 metros de estatura y sus 150 kilogramos.
Luego contó que, una vez afuera, "ocho o nueve" agresores fueron hacia el lugar en el que se encontraba el estudiante de Derecho, "todos corriendo", y que lo golpearon "a patadas".
Según precisó, cuando se retiraban del lugar del ataque, los imputados decían: "Vámonos que viene la Policía".
Al terminar su declaración, la madre del joven asesinado el 18 de enero de 2020, lo abrazó y agradeció que testimoniara la verdad de los hechos.
En el mismo sentido, declararon dos custodios más, ratificando la agresión grupal de los acusados.
“Perejil”
Por otra parte, Pablo Ventura, el remero de Zárate que fue incriminado falsamente por los rugbiers en las primeras horas de la investigación del crimen de Fernando Baéz Sosa en Villa Gesell, dijo ayer tras su declaración ante el Tribunal de Dolores que "ninguno" de los ocho imputados pudo mirarlo "a la cara" y sostuvo que "le gustaría" escuchar una explicación de por qué lo mencionaron.
"Me molestó que me hayan nombrado. Ellos no me quisieron ver (en la audiencia). Nunca me dijeron nada a la cara", aseguró Ventura (24) sobre los ocho rugbiers, al retirarse del edificio judicial donde el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Dolores lleva a cabo el juicio por el crimen de Báez Sosa (18)."Fue muy de cobarde nombrar a alguien cuando fuiste vos quién lo hizo. Perdí mi privacidad después de esto. Especialmente los dos meses después que pasó el hecho. Me gustaría escuchar una explicación del porqué me nombraron", sostuvo el joven.
Ventura aseguró que sintió un gran alivio" al declarar y que las preguntas que le formularon ambas partes lo ayudaron a liberarse.
La Justicia comprobó que el joven remero salió a cenar la noche del 17 de enero de 2020 con su familia a un restaurante de Zárate y tras ello se fue a dormir sin imaginarse que horas después quedaría detenido por un asesinato cometido a unos 470 kilómetros de donde él se encontraba.
Es decir, lo usaron como “perejil” para desviar la investigación hacia una persona que no estuvo ni cerca del lugar.
También declararon dos policías: uno, que fue el primero en llegar al lugar y le hizo maniobras de reanimación para tratar de salvarlo, y el otro, que estuvo analizando las imágenes de las cámaras del lugar.
Hasta el momento, Máximo Thomsen, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Blas Cinalli, Ayrton Viollaz y Luciano, Ciro y Lucas Pertossi, los imputados, no declararon ni manifestaron su intención de hacerlo.
