Por ahora, sigue el misterio

El fiscal René Bosio “avanza” en la búsqueda del taxista desaparecido

Confirmado: a la denuncia ante la Policía no la formuló familiar alguno. Llevaba solamente 15 días trabajando para el permisionario

El fiscal René Bosio indicó ayer que “todas las herramientas con las que se cuenta en Tribunales, junto con las que dispone la Policía de la Provincia de Córdoba” están puestas al servicio de la búsqueda de Pablo Antonio Rivero, el trabajador del volante que el domingo 17 de este mes salió del radar de la empresa Taxis Donald, en la que se desempeñaba.

Según reveló Bosio, la denuncia “recién fue presentada el jueves último por la noche” y se limitó a señalar que “la investigación avanza”. En tal sentido, este medio ya informó en su edición de ayer que la presentación del caso ante la Policía no fue realizada por familiares de Rivero, sino por el propietario del vehículo que manejaba, Daniel Demaría.

Ese dato, el que indica que ningún familiar lo está buscando, lleva cierto alivio a los investigadores. “No se descarta hipótesis alguna, pero quedaría en un segundo plano que algo grave le haya sucedido”, señalaron fuentes policiales.

Si bien desde la Fiscalía se intenta dar con el paradero del conductor antes que otra cosa, la exposición del permisionario estaría dirigida a recuperar la unidad que llevaba el número de interno 390 de Taxis Donald.

Por otra parte, El Diario pudo establecer que Rivero es oriundo de Corrientes, aunque desde hace algún tiempo estaba radicado en esta ciudad junto a su esposa y su hija de corta edad. Concretamente, el taxista residía en el pequeño loteo llamado Portal Buenos Aires, ubicado al fondo de la calle del mismo nombre, detrás del barrio San Martín, a la vera de la autopista Córdoba-Rosario.

Precisamente, esa autopista es la que dijo a Demaría que iba a tomar para trasladar un pasajero a la Capital Federal.

 

Algunas precisiones sobre el hecho

Eran las 15.30 del domingo 17 cuando la central de Remises Donald no tuvo más noticias de Rivero: él había apagado la tablet del vehículo en la esquina de Entre Ríos y Colabianchi. De esta manera, hoy se cumplen ocho días sin ningún tipo de novedades y sin que ningún familiar haya mostrado preocupación por el hombre.

Previo a que se interrumpiera el contacto entre el taxista y la base operativa, el conductor del móvil 390 se contactó con Demaría: le dijo que tenía un viaje a Buenos Aires y que lo había tomado.

Luego, en medio del presunto viaje, le envió mensajes de WhatsApp a su patrón. Algunos, son los siguientes:

-“Tranquilo que el auto anda bien...”.

-“Estoy un poco cansado. Voy a parar a descansar...”.

El lunes, cuando habría estado de regreso, le volvió a hablar y le dijo que se le había pinchado una de las cubiertas.

-“Ya estoy por Marcos Juárez, voy a parar a arreglar la goma”.

Lo que sigue, fue lo último que se supo.?Rivero le contó que en Marcos Juárez, ciudad del Departamento?Unión, había un colectivo con un desperfecto.?Allí, dos pasajeras le habrían ofrecido 17 mil pesos para que las lleve hasta Córdoba Capital. Demaría, a quien quizás algo le llamó la atención, le preguntó si no estaba cansado para hacer ese trayecto. Rivero le contestó que no.

-“Estoy bien. Voy a aguantar bien el viaje hasta Córdoba”.

Por lo demás, si bien no se sabe a ciencia cierta, Rivero u otra persona bloqueó en su celular al permisionario. Poco después, a quienes se intentaron contactar con él, el celular les dio apagado.

 

“A entera disposición”

En la casa de Rivero, que cuenta con pileta de natación en el patio, el sábado no había ninguna persona.

Alejandro Gómez es uno de los responsables de Taxis Donald y cabe recordar que comentó que en la empresa están a “entera disposición de la Justicia para colaborar” en lo que esté a su alcance.

Por otro lado, ante una pregunta acerca de si el caso de la desaparición de Rivero era investigado por la Justicia, Gómez expresó: “Sí, desde el martes, cuando Demaría hizo la denuncia porque había perdido todo contacto con su empleado”.

Al ser interrogado acerca de si el viaje a Buenos Aires le había sido “cantado” a Rivero desde la central de la empresa, dijo que “no”.

“Nosotros no sabíamos nada; él se lo comunicó a Demaría y apagó la tablet”, explicó.

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