“Se lo tragó” la Autopista Córdoba-Buenos Aires

Misterio en torno a la desaparición de un trabajador del volante

La Justicia ya tomó cartas en el asunto a partir de la denuncia del propietario del vehículo. En la empresa se solidarizan, pero no saben qué fue del conductor del móvil
domingo, 24 de julio de 2022 · 08:13

A las 15.30 del domingo pasado, Pablo Antonio Rivero apagó la tablet del auto en la esquina de Entre Ríos y Colabianchi. En ese momento exacto, la central de Remises Donald perdió contacto con el trabajador del volante por el que ningún familiar se preocupó a lo largo de siete días.

El Diario pudo saber que, momentos antes que se interrumpiera ese contacto entre el conductor del móvil 390 y la base operativa de la empresa, Rivero le comunicó al propietario de la unidad, Daniel Demaría, que le había salido un viaje a Buenos Aires y que lo había tomado.

Durante el supuesto viaje fue enviando mensajes de WhatsApp a su patrón con contenidos como los siguientes:

-“Tranquilo que el auto anda bien...”.

-“Estoy un poco cansado. Voy a parar a descansar...”.

La comunicación con Demaría se mantuvo por la misma vía inclusive durante el día lunes, cuando, durante el supuesto viaje de regreso, le hizo saber que había pinchado una de las cubiertas.

-“Ya estoy por Marcos Juárez, voy a parar a arreglar la goma”.

En el siguiente mensaje le hizo saber que en esa ciudad del Departamento Unión había un colectivo con un desperfecto y que dos pasajeras le ofrecían 17.000 pesos para que las trasladara hasta Córdoba capital.

Demaría le habría preguntado si no estaba cansado para conducir en el trayecto hasta La Docta, a lo que Rivero respondió con una negativa. Teóricamente, iba a pasar de largo por Villa María.

-“Estoy bien. Voy a aguantar bien el viaje hasta Córdoba”.

Era lunes y esa iba a ser la última noticia que se tuviera de Rivero, porque él mismo u otra persona decidió bloquear en el teléfono al permisionario, su patrón.

Luego, el teléfono ya daba como apagado ante todos los intentos que se hicieron para tomar contacto con él.

Alejandro Gómez, uno de los responsables de Taxis Donald, dijo ayer a El Diario que “en la empresa estamos a entera disposición de la Justicia para colaborar en lo que esté a nuestro alcance”.

Ante una pregunta acerca de si el caso de la desaparición de Rivero era investigado por la Justicia, Gómez expresó que “sí, desde el martes, cuando Demaría hizo la denuncia porque había perdido todo contacto con su empleado”.

Al ser consultado acerca de si el viaje a Buenos Aires le había sido “cantado” a Rivero desde la central de la empresa, dijo que “no”.

“Nosotros no sabíamos nada; él se lo comunicó a Demaría y apagó la tablet”, explicó.

 

Nadie en la casa

El trabajador del volante desaparecido tiene domicilio en el pequeño loteo llamado Portal Buenos Aires, ubicado al fondo de la calle del mismo nombre, detrás del barrio San Martín, a la vera de la Autopista Córdoba-Rosario, donde reside con su esposa y al menos un hijo.

En esa vivienda, con pileta de natación en el patio, ayer no había nadie.

El misterio que envuelve el caso de este viaje sin final que comenzó hace exactamente siete días, se completa con un dato no menor: nadie de su entorno familiar acudió a la Justicia para preguntar por él, para conocer su paradero.

Sus compañeros de trabajo, su patrón y la empresa de taxis en su conjunto desean que la misteriosa historia acabe pronto y que no sea más que una pesadilla.

Pero, de momento, del móvil 390 de los Donald no hay noticias. Tampoco del estado ni del paradero de su conductor.

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