En barrio Golf - Los episodios se registraron entre la tarde del viernes y la madrugada de ayer
Le entraron a robar dos veces a la vivienda en apenas horas
La víctima es Jorge Cordoni, un ingeniero electrónico de 55 años, y contó, en detalle, qué fue lo que ocurrió en su casa de Villa Nueva. Entre otras cosas, le robaron una hidrolavadora y un horno eléctricoJorge Cordoni es un ingeniero electrónico villamariense de 55 años que el viernes, mientras volvía en auto de un viaje desde Buenos Aires al que había ido a hacer un trabajo junto con su hijo, recibió un llamado a su celular. En la pantalla apareció la característica 011 -de Capital Federal- junto con el texto “Spam”. Decidió no atender. Sin embargo, luego sonó otro celular: el de su hijo, que manejaba. El llamado era el mismo. Entonces, atendieron: desde ADT, la empresa que ofrece seguridad electrónica residencial, alguien les dijo que habían detectado movimiento en las zonas uno y dos -puerta e interior- de su casa ubicada en la esquina de calles Nahuel Huapi y Moscardi, en el barrio Golf de Villa Nueva.
Eran alrededor de las 14.30 y Cordoni, que tiene cámaras de seguridad en el hogar, revisó las imágenes desde una aplicación que tiene en su teléfono. En el video, que dura unos seis segundos, se ve esto: una puerta blanca ya está abierta y un hombre, flaco, posiblemente de no más de treinta años, empieza a caminar, agachado y con la capucha puesta, hacia lo que parece ser la cocina. Después, no hay más video: se presume que alguien, que quizás haya estado con él, la desenchufa. La puerta por la que se ve a la persona entrar a la casa, contó Cordoni, es la que a ellos le llaman la principal: en realidad, si bien es la trasera -donde se encuentra el parque-, es por la que ingresan siempre. Esa puerta tiene doble hoja, es de aluminio y, según contó la víctima, le patearon “fuerte” y cedió; quedó un poco cruzada.
Cordoni, que estaba en la ruta, escribió al grupo de WhatsApp que tiene con los vecinos del barrio. Una vecina corrió descalza hasta al lugar. Una, que vive en frente, también se acercó. Los policías, contó Cordoni, llegaron ahí nomás. “Ahí nomás”, aclaró, quiere decir que demoraron lo lógico. Cuando entraron a la casa, le comentaron lo que estaban viendo y, a pesar de que Cordoni quería saber si le habían llevado algo, los policías no podían responderle: no tenían manera de saberlo.
El hombre llegó de viaje a Villa Nueva cerca de las 19. Recién en ese momento se enteró de que le robaron una hidrolavadora grande, un horno eléctrico y cables.
El viaje lo había cansado mucho. El robo lo había estresado. Desde Villa Nueva se fue hacia otra casa, en Villa María, en la que durmió. Sin embargo, no descansó: a eso de las 4 de ayer sábado, tocaron timbre en su domicilio. Eran policías y le dijeron que otros policías estaban, otra vez, en la casa de Nahuel Huapi y Moscardi, porque mientras hacían una ronda por el sector, vieron todo abierto. Cordoni fue hasta allá. Estaba todo revuelto y notó que, entre otras cosas, le habían llevado un microondas analógico. Además, habían quedado algunos colchones de sommiers apilados que no alcanzaron a llevarse. “La idea me parece que era llevarse todo lo que pudieran cargar”, remarcó. Esta vez, le rompieron la puerta y parte del garaje donde tenía una moto que, cuando volvió del viaje, se la llevó porque, quizás, algo intuía.
Cordoni describió lo que pasó así: “La sensación es la de decir 'Mirá, yo hago lo que quiero, entro a donde quiero, no importa si hay cámaras, si hay alarma, si hay policía'. No les importa. Son dueños de nuestra vida y es una sensación muy fea”.
Y piensa que hay un modus operandi: él cree que, primero, entran a las casas, desconectan las alarmas y cortan los cables -como los de las cámaras- con herramientas. Después, vuelven. Cordoni habla en plural porque, por lo menos en este hecho, para trasladar el horno eléctrico o la hidrolavadora no puede haber solo una persona. Incluso, añadió, tuvieron que haber utilizado un auto.
Más robos
Por otra parte, contó que, si no se equivoca, esta es la sexta vez que le roban en ese mismo hogar. “Hace cosa de quince días me habían robado unos apliques de luces que están en la pared lateral, sobre Nahuel Huapi; una zona muy oscura, por ahí me entran. No tengo alumbrado público. Y ahora, analizando, digo, estos prepararon el lugar para que esté oscuro y poder entrar tranquilos”, explicó.
Además, recordó que ya ha tenido que cambiar puertas varias veces. “Antes tenía de madera: me las reventaron a todas”, lamentó.
La situación, agregó, se repite en el barrio “todos los días”: se trata, sobre todo, de robos -varios de bicicletas-, de arrebatos. “Son rateros, pero tienen conocimiento: más o menos saben lo que hacen”, mencionó.
“Es muy grave porque cuando a uno le entran a su vida siempre queda una marca”, insistió.
Por lo demás, comentó que hoy formulará la denuncia y le agradeció a los policías y a sus vecinos.
Por lo demás, hacia el final de la conversación, dijo que ya se le había pasado la bronca y que por eso podía, ahora, contar lo que había pasado. Porque en ocasiones -cuando hay ira, dolor- hay que esperar. Así suele llegar alivio. Quizás no el suficiente. Quizás un poco, el necesario para seguir.
