San Luis - La Justicia no tiene una sola pista
Hace un año desaparecía Guadalupe
Hoy se cumple un año de la desaparición de Guadalupe Lucero (foto), la pequeña de 5 años que estaba en la puerta de la casa de familiares en el barrio 544 Viviendas, al sur de la capital de San Luis, y "se esfumó". La causa, que comenzó en el fuero provincial hoy está en el federal, que tuvo que reconstruir y rehacer varias medidas que estaban mal hechas o incompletas.
Para hoy, los familiares, junto a organizaciones, pintarán un mural en el centro de San Luis y luego convocaron a una gran marcha donde se espera la participación de políticos.
Hace un año
Eran las 19.20 de ese día del año pasado cuando a Guadalupe, esa pequeña de contextura delgada, 1,10 metro de altura, pelo lacio, largo y negro, ojos marrones oscuros, tez trigueña y con un lunar oscuro en la parte izquierda del rostro, se la "tragó la Tierra". La niña jugaba en la vereda de la casa de su tía con sus primos. Hasta que notaron que ya no estaba. Una primita dijo “se fue” y, a partir de ese momento, todo fue desesperación y confusión. No podía haber desaparecido así sin más y que nadie lo notara.
La familia inmediatamente hizo la denuncia y, además, comenzó el primer rastrillaje por su cuenta, yendo casa por casa. La última vez que la vieron vestía un buzo rosa con la inscripción "Love", campera negra con capucha, botas negras y calzas negras.
En total se han realizado más de 400 allanamientos en distintos puntos del país, se tomaron testimoniales y otras medidas por parte de la Justicia de la provincia, pero por el momento no hay una pista certera que los acerque con la resolución del caso.
Con este nuevo panorama, y luego de haberse barajado más de 180 hipótesis, que surgieron de las Líneas 134 "Alerta Sofía", 145 "Programa Buscar", Missing Children, Sistema de Emergencia 911, Agencia de Monitoreo y Sistema Federal de Búsqueda de Personas, la Justicia Federal realizó nuevos rastrillajes a fines de abril. En el mismo trabajaron 100 efectivos de la fuerza, especializados en búsqueda de personas para hacer un operativo exhaustivo, sin máquinas y con un recorrido a pie, en un descampado de 60 hectáreas. El resultado de dicho trabajo fue negativo, en el sentido que no dieron con la niña y se hallaron prendas que no fueron reconocidas por la familia como pertenecientes a ella, mientras que los huesos hallados -que de un primer momento se creyeron de animales- fueron enviados a analizar a la provincia de Córdoba. Y por estas horas se analiza la posibilidad de realizar una reconstrucción de los hechos. Se volvieron a tomar testimonios y se hicieron Cámara Gesell con los niños. Una de ellas que tiene un retraso madurativo, según los especialistas, está en condiciones de participar si tiene apoyo. Se trata de la joven con la que supuestamente vieron a Guadalupe por última vez y cuya madre denunció en la Comisaría que su hija había llegado a la casa con barro y pasto como si hubiera estado en el descampado donde una docente le pareció haberla visto junto a una niña de características similares a la desaparecida.
En tanto, Eric, el papá de Guadalupe, solicitó a través de su abogado Héctor Zavala ser querellante en la causa y, en su momento, se lo denegaron por medidas en curso. La familia insiste y volvió a reiterar el pedido y en los próximos días se le correrá vista a la Fiscalía para que dictamine previo a definir. Todas las semanas tienen contacto para interiorizarse del devenir de la investigación que hasta ahora no ha arrojado luz.
Por otra parte, se espera novedades del peritaje de los teléfonos, ya que el informe que se hizo en su momento fue superficial, pero es importante para la investigación.
Lo cierto es que se cumple un año de su desaparición y hasta el momento, a pesar de las marchas de sus familiares pidiendo por su aparición, y del gran movimiento mediático que tuvo la causa en sus inicios, no hay un solo indicio certero de dónde puede estar Guadalupe Lucero, quien forma parte lamentablemente del listado de desaparecidos de nuestro país que hoy cuenta con más de 30 mil personas, extraviadas o desaparecidas, y por año de ese porcentaje, más de 100 son niños.
