Cámara del Crimen - Una de las víctimas fue una nena de 13 años

Lo condenaron a 4 años de cárcel por estafa, abuso y grooming

Adolfo Germán Russo tiene 36 años y recibió la pena ayer, en una audiencia que se desarrolló en el quinto piso de los Tribunales locales, donde confesó la autoría de los hechos que se le imputaron

Conviene, primero, hablar de los hechos. Entre diciembre de 2017 y marzo de 2018, el dueño de una tienda de indumentaria Legacy, ubicada en la primera cuadra de la calle Hipólito Yrigoyen, notó que le faltaba ropa. Entonces miró las cámaras de seguridad y vio que Adolfo Germán Russo, de 36 años, el hombre que él había designado como encargado -para que maneje la caja, administre y etcétera- era no solo quien se había llevado 799 prendas, sino quien también se quedaba con plata de ventas que no registraba o que, directamente, sacaba de la caja.

Esto, todo esto -los horarios, las fechas-, quedó documentado y le sirvió al abogado Rodrigo Hayas, que se constituyó ayer como querellante particular del dueño, durante la audiencia de la que hablaremos más adelante, porque antes sucedió otra cosa.

Cuando el dueño del negocio presentó las imágenes de las cámaras de seguridad ante el fiscal de Instrucción de Turno, René Bosio, para denunciar la estafa, en los registros apareció Russo manoseando a una empleada que había empezado a trabajar por el programa Primer Paso. Bosio citó a la mujer y ella dijo que sí, que la manoseaba, que hubo razomientos y que ella, si bien lo rechazaba, no lo denunció porque necesitaba el dinero. Bosio lo acusó de abuso sexual gravemente ultrajante. Sin embargo, el abogado de Russo, Marcelo Martín Sivano, recurrió esa calificación y la Cámara de Río Tercero definió que sea abuso sexual simple.

Por otra parte, entre enero y mediados de febrero del año pasado, la fiscal de Instrucción del Primer Turno, Silvia Maldonado, investigó a Russo porque una nena de 13 años, vecina de su casa en barrio Lamadrid, le dijo a su madre lo que le estaba pasando: le contó que Russo le escribía mensajes de contenido sexual, que le enviaba imágenes sexuales, fotos íntimas. Le contó, incluso, que por esos meses, él la cruzó en la calle, en aquel barrio, y la amenazó para que le conteste los mensajes porque si no “iba a pasarle algo” a las otras nenas de su familia.

Y así llegó el juicio.

 

La condena

Ayer a la mañana se hizo el juicio contra Russo y fue abreviado, porque confesó lo que se le imputaba. La jueza que presidió el debate, Eve Flores, lo condenó a cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo por encontrarlo culpable de los delitos de estafa, abuso sexual simple y grooming.

Hay que decir que él está detenido desde que lo denunciaron por grooming y que no es la primera vez que está preso: ya había sido detenido cuando se quedó con ropa.

Más de
1
1
53%
Satisfacción
6%
Esperanza
33%
Bronca
6%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia