Juicio por el crimen de Nano Martínez - Segunda audiencia
Testimonios para tratar de reconstruir el peor día
En la segunda jornada del juicio que procura determinar si Joaquín Munarriz y Tomás Eliézer Cánova son culpables o inocentes del homicidio de Alexander “Nano” Martínez, se escucharon los testimonios que procuraron reconstruir lo ocurrido el día en que encontraron el cuerpo de la víctimaEl 29 de mayo de 2020, todas las esperanzas de encontrar a Alexander “Nano” Martínez con vida desaparecieron. El operativo de búsqueda ordenado por la fiscal de Segundo Turno, Juliana Companys, llevó a los efectivos hacia el campo de la familia Munarriz y, de allí, hacia un monte ubicado en una propiedad colindante, donde estaba el cuerpo de la víctima, semienterrado.
En el juicio que se realiza con jurados populares, con miras a determinar si los acusados Joaquín Munarriz y Tomás Eliézer Cánova son o no autores del “homicidio calificado por alevosía”, hubo ayer cuatro testimonios que abordaron, desde distintas perspectivas, lo ocurrido en aquella jornada.
La primera en comparecer a pedido de la defensa fue la abogada Analía Nicoli. La profesional fue contactada por otra letrada, amiga de la familia Munarriz, para defender a Joaquín, quien había quedado detenido al principio por falso testimonio. “Esto fue el 26 de mayo de 2020. El 29, la mamá de Joaquín me avisa que lo habían trasladado desde la Alcaldía hacia la Unidad Judicial y yo me fui a dormir sabiendo que era imposible. En la pandemia los únicos traslados eran hacia la cárcel”, dijo la abogada.
Sin embargo, al día siguiente corroboró que su defendido no solo había sido trasladado, sino que ahora estaba acusado de homicidio calificado. “Lo vamos a ver junto a Marcelo (Silvano, actual defensor), porque yo tengo vínculos con la familia y no podría preservar la objetividad para defenderlo en un caso tan grave”, dijo la testigo. “Ahí, Marcelo le pregunta a Cánova ‘qué dijiste pelotudo’ y Munarriz contesta ‘fui yo’. Y agregó: ‘Porque me pegaron’. Ahí Marcelo le pide que no diga nada más y asumió la defensa”, relató.
El otro testimonio es del mismo momento, pero aportando otra perspectiva. Se trata del aportado por el policía Santiago Zayago, quien entrevistó a Munarriz -mientras buscaban a Nano con vida- y advirtió que el testimonio tenía inconsistencias. “Me decía que lo había llevado a La Calera, después, que habían ido a recuperar una campera robada, después, a buscar un frasco con flores (marihuana). Bueno, estos testimonios no coincidían, por lo que informé a la Fiscalía”, señaló.
Cuando fue el turno del actual jefe de Investigación de la departamental, Mariano Depetris, relató el operativo que hicieron el 29 de mayo de 2020, cuando hallaron el cuerpo. La defensa solicitó precisiones de horarios y lugares, a lo que el testigo no siempre pudo responder, argumentando que habían pasado dos años de aquello.
Lo que sí precisó es que hicieron al menos tres rastrillajes, dos en zona urbana y un tercero en la zona rural. Que este último comenzó por el campo de Munarriz y siguió por zonas aledañas. Que concretamente, cuando llegaron a un monte denominado De la Cruz, se dividieron en varios grupos y uno de esos grupos divisó un montículo de tierra removida, ramas e indicios de incineración. Cuando empezó a contar cómo habían encontrado el cuerpo, la mamá de Nano, querellante en la causa, tuvo una crisis de llanto y debió retirarse de la sala.
La última en declarar fue Elizabeth Naief, una mujer policía que estaba destinada a la Alcaldía el 26 de mayo de 2020, cuando detuvieron a Munarriz por falso testimonio.
Dijo que también estaba trabajando en ese mismo lugar el día 29, cuando llevaron a Munarriz a la Unidad Judicial, según le informaron. “Se fue en el móvil 7536”, señaló, haciendo gala de una memoria prodigiosa.
“Regresó llorando”, agregó. Al preguntarle qué le había pasado, el joven, que por entonces tenía 20 años, dijo que no veía la hora de que lo llevaran a la cárcel y solo le contó que tres policías de homicidios, que creía que eran de Córdoba, le habían hecho hacer el croquis del campo. Agregó que uno de ellos estaba con una campera envuelta en la mano.
Todos estuvieron alertas a ese testimonio que implicaba algún tipo de maltrato policial. El abogado de la querella, Manuel Argüello, fue quien le preguntó si no había activado un protocolo al sospechar que había sido maltratado. “No, porque cuando le pregunté si le habían pegado, si quería el médico, me dijo que no”, explicó.
El fiscal Francisco Márquez mostró las constancias con los nombres del personal policial que cumplió funciones en la Alcaldía. El 26 de mayo, sí estaba Naief. El 29 de mayo, no. Pese a eso, la mujer siguió asegurando que estaba trabajando esos días y mencionó a sus superiores como eventuales testigos de su presencia en el lugar hace dos años.
Para hoy
Se llevará a cabo hoy, en el hall de Tribunales, la tercera jornada, donde comparecerán al menos cuatro testigos: dos policías de Córdoba, el jefe de Bomberos Voluntarios, Gustavo Nicola, y el jefe de Bomberos de Arroyo Algodón, quienes participaron de la búsqueda.
Además, la defensa pidió que se hiciera una reconstrucción del rastrillaje, en el mismo horario nocturno en el que hizo en aquella oportunidad. Hoy evaluarán si se sostiene o no ese pedido, dado que exige el traslado de jueces, defensores, querellantes, fiscal y jurados populares hacia el campo donde encontraron a Martínez aquel 29 de mayo de 2020.
En el nombre del hijo
La mamá de Nano, Mirta Martínez, participa en las audiencias como querellante. Asegura que quiere ser “la voz” de su hijo “porque a él lo callaron”. Manifestó el dolor que le causa leer expresiones que considera injuriosas. “Silvano -el defensor de Munarriz- dice que mi hijo es un sicario. Yo quiero que dejen de difamarlo, más allá de que quieran defender a un asesino como Munarriz y como Cánova. Mi hijo era un chico normal, de 23 años, alegre, más dulce que el pan. Era el amor mío. No es ningún sicario. Dejen de ensuciar a mi hijo, que no se puede defender”, expresó.
Acompañamiento
Así como organizaciones sociales tales como APDH y Madres del Dolor acompañan a la familia de Nano Martínez en las instancias de este juicio, también se suman madres de otras víctimas de crímenes. Desde el principio, Gabriela García, mama de Seilén Cantero -asesinado en Villa Nueva en septiembre de 2018- estuvo al lado de Mirta Martínez. Ayer, se sumó Ortencia Basconsela, madre de Paolo Sebastián La Furcada, el niño asesinado en agosto de 1997. Son también, como la organización de Buenos Aires, madres del dolor.
