Se habría registrado un desvío de fondos - Uno de los hermanos murió recientemente
Imputaron a empresarios por administración fraudulenta
Se trata de los hermanos Gustavo y Mario Escurra. También fueron imputadas, por el mismo delito, Graciela Martina y Laura Susana Rodríguez, sus respectivas esposasLos hermanos Escurra eran tres: Eduardo Osvaldo, Gustavo Daniel y Mario Néstor. Ahora son dos: hace un mes y medio murió Eduardo de un paro cardíaco, después de estar cinco días en terapia intensiva. Murió, también, después de días y días de angustia. Pero de eso hablaremos más adelante.
Ellos se dedicaban -los que siguen vivos continúan dedicándose- a la actividad ganadera y al servicio de transporte de cargas. El cliente más importante que tenían era Arcor SA. Eduardo, el hombre que falleció, allá por 2017, decidió irse de la empresa que integraba con Gustavo y Mario. Quería armar otra sociedad con sus hijos -son dos y actualmente tienen unos veintipicos de años- y empezar, como se dice, a disfrutar la vida, más tranquilo, porque había trabajado desde siempre. Los hermanos le dijeron que no y, según confirmó una fuente judicial, argumentaron que a sus empresas no les estaba yendo bien y por eso, además, dejaron de distribuir los dividendos. Eduardo quedó prácticamente sin ingresos y se abrió una fábrica de pastas en el garaje de su casa. Esa fábrica la trabaja, por estos días, la viuda y los hijos.
Las maniobras
Todos tenían un campo en Huinca Renancó -ciudad del Departamento General Roca-, donde, de repente, empezaron a faltar animales: llegaron a desaparecer 800. Eduardo se dio cuenta del faltante cuando le llegaba la notificación de las vacunaciones de los animales. Los denunció. Entonces, el fiscal de esa localidad los imputó a Gustavo y a Mario por administración fraudulenta. Se supone que, en principio, los animales podrían haberse vendido en el mercado negro porque el objetivo habría sido disminuir todo lo que se pudiera el patrimonio de Eduardo. Además, como la mayoría de las empresas están en Villa María, el fiscal remitió todas las actuaciones a la Fiscalía de Instrucción del Primer Turno, a cargo de Silvia Maldonado, que sigue investigando.
La fuente judicial también dijo que los hermanos constituyeron otra empresa con la que le prestaban servicios a las sociedades que ellos tenían en común.
En otros términos se dice así: crearon una sociedad encubierta que les daba ganancias clandestinas.
Las esposas, también involucradas
El viernes 8 de abril, Maldonado notificó la imputación a Gustavo y Mario por la presunta autoría del delito de defraudación por administración fraudulenta, medida que se suma a la ya dispuesta, como se señaló, por el fiscal de Huinca Renancó. Pero no solo eso: de acuerdo con un documento al que pudo acceder este medio, también se acusó de este delito a Graciela Martina y Laura Susana Rodríguez, sus respectivas esposas.
Fuentes allegadas a la investigación indicaron que la prueba, ofrecida por el querellante Eduardo Escurra -el abogado Roberto Javier Marcos, actualmente, es el apoderado de su familia- es “contundente” y evidenciaría que los acusados, “aprovechando su calidad de accionistas y gerentes de las firmas familiares Las Tolvas SA y Molinos del Sur SA, desviaban fondos de estas para costear sus altísimos estilos de vida”.
A la vez, se precisó: “La Cámara de Apelación Civil, Comercial y de Familia de esta ciudad impuso un coadministrador judicial en la empresa Las Tolvas, al advertir el desvío de fondos hacia una empresa creada por los imputados, además de la existencia de gastos ajenos a la actividad de la misma, tales como la adquisición de motocicletas de alta gama para uso personal de los directivos, costeo de vacaciones en el extranjero y gastos corrientes de las familias Escurra-Martina y Escurra-Rodríguez”.
