Generación Zoe - Pasó por Villa María rumbo a Bouwer... Regresa en unos días

Cositorto dijo que no se arrepiente “de nada” al subir al patrullero

Temblor y derrumbe. Se entregó en Dubai uno de los “cerebros” legales y cayó otro en el Gran Buenos Aires... El león, enjaulado
miércoles, 13 de abril de 2022 · 07:49

Leonardo Cositorto pensaba que nada malo podía pasarle a él, a Generación Zoe, al método con el que captaba a sus seguidores... Con 52 años cumplidos había perfeccionado el sistema que empleó como veinteañero en España, como treintañero en Chile, y como cuarentón en México y en Colombia. Le agregó una veta educativa, otra deportiva, el coaching ontológico, la prédica del Evangelio... Su mente le decía que esta vez nada podía fallar. Y posiblemente alguna voz interior se lo sigue susurrando. Porque ayer, cuando estaba a punto de ser subido al patrullero que lo traería desde Buenos Aires a Córdoba para responder por los cargos de asociación ilícita y estafa, dijo que venía “a trabajar, nada más”.

El guiño de Cositorto a las cámaras. Viene a “trabajar”

El autor de la que posiblemente sea la mayor estafa del tipo Ponzi en la historia Argentina, con más de 800 damnificados y millones de dólares en danza, llegó a Ezeiza en los primeros minutos de la víspera procedente de República Dominicana, con escala en Colombia. Desde allí fue trasladado a una sede de la Policía Federal en el porteño barrio de Palermo y sí, a las 14, antes de subir al móvil de la Policía de Córdoba, hizo un guiño a la cámara y dijo: “voy a trabajar, nada más. Trabajamos y seguimos. Para nada me arrepiento, solamente seguimos trabajando”. 

Todo transcurría mientras su pirámide sufría otra jornada de temblores y derrumbes: el Ministerio Público Fiscal de esta provincia confirmaba que el exjuez y exfiscal federal Héctor Luis Yrimia, autodenominado director legal del conglomerado Generación Zoe, se había entregado en Dubai, al mismo tiempo que la fiscal Juliana Company conseguía el arresto de otra “pieza clave” en el engranaje del entramado Zoe, el abogado Gustavo Saavedra, quien fue encontrado por agentes de la Policía Federal y de la Dirección de Inteligencia de San Martín en su casa de Ituzaingó, en la zona oeste del Gran Buenos Aires.

Pero eso no es todo, porque esos “sacudones” de ayer se daban 24 horas después que el Departamento Investigación Antimafia de la Federal allanara seis viviendas y encontrara más de medio millón de dólares, junto a tres armas, en un domicilio ubicado en Villa Luro, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde reside el padre de Yrimia, un subcomisario retirado de la Federal de 92 años, que ya había sido allanado anteriormente. Resulta evidente que el dinero y las armas fueron movidas de un sitio a otro en las últimas semanas. Pero los sabuesos conducidos por Companys regresaron.

Yrimia no soportó la presión sobre su familia y se entregó en uno de los siete Emiratos Arabes Unidos. Pronto estará nuevamente en Argentina, con muchas preguntas para responder en Tribunales y otras para formularle al propio Cositorto, que lo estuvo señalando en mensajes a sus “líderes” como responsable del descalabro de todo el conglomerado financiero. Concretamente, le endilgaba la autoría intelectual de la mentira sobre las inexistentes minas de oro con las que darían respaldo a la criptomoneda Zoe Cash.

Los dos podrán cruzarse en el patio de la cárcel de Bouwer, por donde caminarán otros que tienen consultas para el presidente de la Generación, como el villamariense Claudio Alvarez. ¿Por qué contrató al mediático y costoso abogado Miguel Angel Pierri para él, para su socio Maximiliano Batista y para el contador Norman Próspero, mientras abandonaba a su suerte a quienes lo representaban en esta ciudad? ¿Por qué acusó a los responsables de la sucursal Villa María de haber defraudado a los estudiantes / ahorristas por no acatar todas las órdenes que él les impartía?

Todos culpables, menos él, Cositorto, el infalible.

Al menos eso es lo que parece creer quien al atardecer de ayer pasó por Villa María rumbo a la mencionada prisión. Iba por la autopista, en el asiento trasero de un patrullero, con la misma remera con la que fue detenido hace nueve días en el Caribe (solo que puesta del revés), maniatado con un precinto plástico. La semana próxima volverá en otro móvil policial, pero ya no pasará de largo. El automóvil tomará la bajada del Híper, pasará frente al Monumento a los Héroes de Malvinas, seguirá hasta el Molino Fénix, tomará por Alem, San Juan y lo depositará en General Paz 337, donde lo aguarda Companys, que ya cuenta con testimonios de algunos de los más de veinte detenidos que decidieron “colaborar” con la investigación.

S.V.

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