Villa María - Denuncia pública de una mujer que lo vio herido

Una madre aseguró que su hijo fue “molido a palos” en la cárcel

“Vi que mi hijo tenía las orejas moradas y derrame en los ojos… También pude ver que tenía un corte en la cabeza, la cara desfigurada y la boca ‘reventada’”, aseguró la mujer
jueves, 31 de marzo de 2022 · 07:52

Un grave episodio de violencia fue denunciado, durante la tarde de ayer, por la madre de un joven que se encontraba en prisión en el Establecimiento Penitenciario Nº 5 de barrio Belgrano, en Villa María, episodio en el que, según la mujer, se encuentran involucrados varios efectivos que estuvieron de guardia entre la noche del lunes y la madrugada de ayer.

La denuncia, que tiene carácter público, se hizo efectiva cuando Stella Maris Cáceres se comunicó durante la víspera con El Diario y pidió la correspondiente publicación, para dar cuenta de las severas lesiones que sufrió su hijo, Hernán Moreno, de 25 años, quien “desde hace dos años y medio” permanece recluido en la cárcel local, tras ser condenado a seis años de prisión “por un robo”, episodio violento que adjudica a los efectivos de la penitenciaría.

 

Palabras de la madre

Cáceres refirió que ayer, “antes de las 8, fui a visitar a mi hijo en compañía de mi otra hija, tras enterarme de que lo habían tenido ‘colgado’ y le pegaron porque hace unas dos semanas habrían prendido fuego a un colchón”.

“Le pedimos (a los penitenciarios) que nos dejaran pasar a la Enfermería para verlo, pero no nos querían dejar entrar. Entonces yo les dije: ‘Quieran o no yo no me voy sin ver a mi hijo. Si no me dejan pasar voy a ir a El Diario y voy a contar todo lo que ha pasado…”

Fue así que, al registrarse el recambio del personal, “sobre todo por la intervención de quien creo que es la subdirectora Mercedes, finalmente me dejaron entrar a la Enfermería”, relató Cáceres.

A renglón seguido, la mujer dio cuenta que allí pudo ver a su hijo “terriblemente golpeado, con las orejas moradas y con derrame en los ojos…, casi desmayado”.

“Pude ver que tenía un corte en la cabeza, la cara desfigurada y la boca ‘reventada’” por la agresión. “Cuando le pregunté qué le había pasado, mi hijo me respondió: ‘Nadie, me golpeé solo’ y en ese momento me agarró un ataque de nervios…,” al tener la certeza que tantas y tan graves lesiones no se las podía haber autoprovocado.

Cáceres, en la continuidad de su relato, expresó que, “cuando salía por el pasillo, sentí gritos” que le apuntaban los nombres de los agentes que habrían perpetrado tamaña tortura.

“¡Ortega…, Ortega…!, gritaron varias veces, como así también mencionaron los nombres de Tapia, Villarroel, López y Arturo Ferreyra”, presuntamente todos involucrados, de una u otra manera, en las agresiones.

Pasaron las horas y después la denunciante tomó conocimiento que su hijo fue trasladado al Establecimiento Penitenciario de Río Cuarto.

“Me dijeron que lo llevaron allá por seguridad, por lo que ahora ya ni lo tengo cerca…”, expresó la atribulada madre.

Todo parece indicar que existe una estrategia interna en el servicio penitenciario que es la de trasladar a los presos a distintas cárceles de la provincia, lo que ha generado un gran malestar entre los condenados y sus familiares (ver página 6 de esta edición).

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