Córdoba - Dos hijos de La Cuca Antón, también presos

Otro policía implicado en las mesas clandestinas de dinero

En Villa María se investiga la causa “Generación Zoe”. En Córdoba, se hace lo propio con la estafa piramidal denominada “Generación Azul”, por la que están detenidos ocho policías, una abogada y un contador
viernes, 11 de marzo de 2022 · 08:30

En el marco de la investigación de una presunta estafa piramidal, con mesas de dinero que funcionaban con miembros de la Policía de la Provincia de Córdoba, el fiscal José Mana imputó y ordenó la detención de otro miembro de la fuerza de seguridad, quien por ahora permanece prófugo.

De esta manera, ya son 10 las personas imputadas en la causa, de las cuales ocho son policías, una abogada y un contador. Hasta el momento, habría más de 50 policías damnificados por la maniobra, que consistía en que quienes ingresaban al “círculo de inversores” depositaban sumas de dinero a cambio de “un retorno de entre el 30% y el 50% por ciento mensual en pesos”, para el cual era requisito excluyente ser miembro de la Policía.

Como es usual en este tipo de estafas, los aportantes debían atraer a otros “inversores” y durante los primeros meses recibían sus retornos de manera normal, para luego comenzar los atrasos en los pagos prometidos.

Fuentes vinculadas a la investigación apuntaron que las indagatorias comenzarían la semana próxima. En ese contexto, Gustavo Nievas, defensor de la abogada María Eugenia Zulberti, una de las detenidas e imputadas en la causa, dijo que “aún no saben cómo era la mecánica de la estafa” aunque aseguró que conocen que “armaban mesas clandestinas de dinero, gente que trabajaba en la Policía y se estafaban entre ellos”.

El letrado agregó que “el común denominador es que decían que trabajaban con la doctora Zulberti, y ninguno de los damnificados le conoce el rostro, ni firmó ningún acuerdo, ni tiene recibos firmados por ella. Lo único que tienen es la invocación de su nombre por parte de un grupo de delincuentes que armaron mesas de dinero clandestinas, que después de que lograban de hacerse de esos dineros, amenazaban a las víctimas para que no les reclamaran”.

Según las primeras informaciones con las que cuenta la Fiscalía, el monto de la estafa ascendería a los 30 millones de pesos, de acuerdo a lo documentado hasta el momento en las denuncias.

 

Hijos de La Cuca y Sérpico

En tanto, se pudo saber que, entre los policías detenidos están dos hijos de la tristemente célebre Mirta Graciela “La Cuca” Antón, exintegrante de la Policía de Córdoba, condenada por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar, cuando era integrante del D-2, como así también quien actualmente oficiaba como Jefe de Logística de Transporte de Investigaciones de la Policía de Córdoba, Héctor Juncos, su padre, ya retirado de la fuerza, y otros tres policías.

Si bien los allanamientos ordenados por la justicia se realizaron en dependencias policiales donde se desempeñaban los uniformados detenidos, fuentes vinculadas a la pesquisa descartaron que las estafas se hayan realizado bajo el amparo de la institución policial.

La Cuca, apócope de un sobrenombre de insecto (cucaracha) fue condenada en 2016 a prisión perpetua por 16 hechos de privación ilegítima de la libertad; 21 hechos de imposición de tormentos; un hecho de homicidio doblemente calificado por alevosía; 11 hechos de homicidio doblemente calificado por alevosía y por el concurso de una pluralidad de partícipes; seis hechos de abuso deshonesto; cinco hechos de desaparición forzada agravada por resultar la muerte de la víctima.

La Cuca, progenitora de dos de los policías ahora detenidos por estafa, es la única mujer en Latinoamérica condenada a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad.

En la década de 1970 ingresó como cabo en la Policía de Córdoba. Siguió el designio familiar, de padre y abuelo “azules”. Terminó en pareja con Raúl Buceto, conocido como Sérpico o El Barba, quien no fue condenado a perpetua porque murió antes del juicio, en circunstancias aún intrigantes.

La Cuca y Sérpico integraron el temible grupo de tareas conocido como D2, vinculado de manera estrecha al horror de la última dictadura militar, que funcionó en el Pasaje Cuzco -actualmente Pasaje Santa Catalina-, corredor situado entre la Catedral y el Cabildo de Córdoba. Allí se produjeron toda clase de tormentos y delitos en contra de presos políticos e, incluso, en ese lugar fueron masacrados los estudiantes de la Escuela Manuel Belgrano, desde entonces desaparecidos.

La Cuca y Sérpico tuvieron tres hijos. Dos de ellos, Guadalupe Buceta y Mariano Buceta, continuaron la herencia policial y, desde el martes pasado, ambos permanecen presos, acusados de integrar la supuesta organización que habría cometido un desfalco millonario en forma piramidal.

Junto a los hijos de La Cuca, también fueron detenidos la abogada y expolicía Zulberti, un contador de apellido Moreno, el actual comisario y jefe de Logística de Transporte de Investigaciones, Héctor Juncos, el padre de este (un comisario mayor retirado) y otros tres policías en actividad, cuya identidad aún no trascendió.

En relación a la causa, la secretaria del fiscal, María José López, estimó que el monto del dinero reclamado por los “inversores” superaría los 30 millones de pesos. “Hay policías que vendieron sus vehículos u otros objetos de valor para poner su dinero ahí”, apuntó una fuente judicial.

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