Para el fiscal de Cámara se trató de un “homicidio en ocasión de robo”
Hubo cambio de calificación legal y fue condenado de 16 años de cárcel
Alberto Román fue declarado culpable de la muerte de Víctor Martín, pero no como autor de un “homicidio calificado”, en cuyo caso le habrían impuesto prisión perpetua. El crimen ocurrió hace casi dos años en Villa Nueva, en una vivienda ubicada detrás de la cancha de AlemUn cambio en la calificación legal realizada por el fiscal Francisco Márquez al momento de formular su alegato, le permitió a Alberto Martín Román (20) evitar una durísima condena que lo habría dejado en la cárcel por al menos durante 35 años.
Es que el joven que mató a puñaladas a Víctor Martín (76) la noche del 23 de marzo de 2020 en Villa Nueva, llegó a juicio acusado como presunto autor de “homicidio calificado por críminis causa” (es decir, matar para ocultar otro hecho, en este caso un robo), un grave delito legislado por el Código Penal de la Nación que tiene como única sanción la prisión perpetua.
Ayer, en el marco de la segunda y última audiencia del juicio por jurados que se llevó a cabo en los Tribunales de Villa María, el acusador público consideró que el crimen del septuagenario debía encuadrarse en la figura del “homicidio en ocasión de robo” y terminó pidiendo una condena de 16 años de cárcel.
A su turno, la asesora letrada Silvina Muñoz adhirió al cambio legal planteado por Márquez y concluyó su exposición solicitando una pena de 13 años para su defendido.
Qué dice la ley
Cabe señalar que el delito mencionado es reprimido con hasta 25 años de prisión. Al respecto, el artículo 165 del Código establece que “se impondrá reclusión o prisión de 10 a 25 años si, con motivo u ocasión del robo, resultare un homicidio”.
Concluidos los alegatos, jueces y jurados pasaron a deliberar para dictar sentencia, cuya parte resolutiva se dio a conocer apenas pasadas las 19 en el mismo recinto donde se llevó a cabo la audiencia de debate.
El Diario pudo saber que, previo a que los vocales de la Cámara del Crimen resolvieran la pena a imponer, los ocho jurados populares titulares votaron en forma unánime por la culpabilidad de Román. Posteriormente, los magistrados camaristas Félix Martínez (presidente del tribunal), Eve Flores y Edith Lezama coincidieron en aplicar la sanción requerida por el fiscal.
Para comprar drogas
El martes pasado, durante la primera audiencia, el autor del sangriento episodio declaró que la noche del crimen había entrado a la casa de don Víctor con el objetivo de “robar para comprar drogas” y que lo había hecho sin armas, algo que quedó probado durante la instrucción de la causa y ratificado en el juicio.
En efecto, el arma que el joven utilizó para dar muerte al septuagenario fue un cuchillo Tramontina común y corriente, con hoja de serrucho y mango de madera, que había sobre la mesa de la cocina de la humilde vivienda ubicada detrás de la cancha del Club Alem, sobre la calle Islas Baleares, a 100 metros de la ruta provincial 2.
La muerte del dueño de casa, conocido entre sus vecinos y amigos con el apodo “Curquito”, se produjo entre las 10 y las 12 de la noche de aquel lunes, dos días antes de que cumpliera 77 años (había nacido el 25 de marzo de 1943).
Cuando Román le exigió que le diera el dinero que tenía, el anciano se defendió rociándolo en la cara con un insecticida, ante lo cual el joven tomó el cuchillo y le asestó seis puntazos en distintas partes del cuerpo: cinco fueron superficiales, pero uno le perforó una arteria y provocó que el anciano se desangrara y muriera en pocos minutos.
Denuncia y detención
La detención del homicida se produjo a media mañana del martes 24, luego de que su propia hermana, que vive a 50 metros de la casa de Martín, lo denunciara ante la Policía por haber violado el “aislamiento social, preventivo y obligatorio” decretado una semana antes por el Gobierno nacional a raíz de la pandemia de coronavirus.
Cuando los uniformados llegaron al domicilio de la mujer para concretar el arresto, advirtieron que Román no reaccionaba normalmente (“estaba perdido, como ido, probablemente drogado”, dijo entonces una fuente cercana a la investigación), por lo que lo subieron al móvil de la Patrulla Preventiva casi arrastrándolo y lo llevaron a la Comisaría de Distrito.
Al mismo tiempo, en la sede policial villanovense ingresó un llamado telefónico de un amigo de don Víctor pidiendo ayuda, porque “Curquito” no atendía la puerta. Y luego de que se descubriera el cadáver, se inició una rápida investigación que dio sus frutos casi de inmediato.
Las sospechas sobre el sujeto aprehendido poco antes terminaron por confirmarse cuando los efectivos advirtieron que la campera y las zapatillas que llevaba puestas estaban manchadas con sangre, al igual que sus brazos.
Durante el juicio quedó al descubierto que el homicida fue abandonado por sus padres cuando tenía solo 4 años, estuvo internado en institutos de menores durante algún tiempo y terminó en situación de calle, drogándose en forma permanente.
Hasta fines de 2030
Con buena conducta durante todo el período de detención y una pericia psicológica favorable, Roman podrá acceder al beneficio de la “libertad condicional” cuando complete las dos terceras partes de la condena impuesta en la víspera, es decir 10 años y ocho meses.
Detenido desde el 24 de marzo de 2020, el joven villamariense estará en situación legal de salir de la cárcel a fines de noviembre de 2030.
Datos personales
Alberto Román nació en Villa María el 30 de agosto de 2001, es soltero, cursó la escuela secundaria hasta primer año y al momento de ser detenido estaba viviendo en la casa de su hermana, aunque solía viajar seguido a la ciudad de Córdoba.
Estaba desempleado y hacía algunas changas, por lo general para conseguir dinero para poder drogarse (empezó a consumir a los 12 años) con estupefacientes tales como marihuana, cocaína y paco, además de tomar psicofármacos y bebidas alcohólicas.
Previo a este proceso penal, Román no registraba antecedentes judiciales, aunque sí tuvo varias “entradas” a la Policía por delitos menores como hurtos o riñas callejeras.
