Caso Mercadal - Quedó firme la requisitoria de la fiscal Silvia Maldonado
A juicio la pareja acusada por el crimen de médico villamariense
Nicolás Altamirano y su concubina Sofía Radici deberán responder como coautores de “homicidio calificado por críminis causa”, un delito que tiene como única pena la prisión perpetua. El reconocido cardiólogo fue asesinado de 14 puñaladas
Aunque todavía no se fijó la fecha del juicio oral, todo indica que entre agosto y diciembre de este año Nicolás Maximiliano Altamirano (27) y su pareja Sofía Alejandra Radici (29) serán juzgados por el brutal asesinato del médico villamariense Roberto Américo Mercadal (74), ocurrido la noche del 6 de noviembre de 2020 en barrio Santa Ana.
En las últimas horas quedó firme la requisitoria de elevación a juicio dispuesta por la fiscal que instruyó la causa, Silvia Maldonado, por lo que el expediente ya fue remitido a la Cámara del Crimen local para que organice administrativamente la realización de la audiencia de debate, que será con la participación de un jurado popular por la calificación legal del hecho.
En efecto, tanto Altamirano como Radici están acusados por los mismos delitos, aunque en el caso del primero con un agravante, más allá de que si ambos son declarados culpables -tal como viene la acusación- recibirán la misma pena: prisión perpetua.
Las imputaciones
Altamirano llegará al juicio imputado como presunto autor de “homicidio doblemente calificado, por críminis causa y por alevosía”, mientras que Radici lo hará bajo la acusación de “homicidio calificado por críminis causa”. Asimismo, los dos deberán responder como coautores de “robo calificado por uso de arma”.
La expresión latina “críminis causa” hace referencia al homicidio que se comete “para preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito (en este caso, el robo de objetos de valor pertenecientes a Mercadal), o para asegurar sus resultados o procurar para sí o para otro la impunidad”.
El destacado cardiólogo local fue asesinado a puñaladas en su casa de calle Roma 190 y el cuerpo sin vida fue encontrado alrededor de las 13 del sábado 7 de noviembre por su nieta Florencia Mercadal, quien fue a buscarlo, preocupada porque lo esperaba en su casa de barrio Ameghino para almorzar.
El cadáver estaba boca abajo, maniatado, con sangre a su alrededor y evidentes signos de violencia física. Poco después, la autopsia reveló que había recibido 14 puñaladas.
Tras la intervención de la Policía, efectivos de la División Investigaciones de la Unidad Departamental General San Martín realizaron una minuciosa tarea que permitió identificar y detener a los presuntos autores del alevoso crimen.
Los investigadores analizaron las cámaras de seguridad que el médico tenía en su casa, como así también cámaras públicas y privadas de la zona. Además, entrevistaron a varios testigos, realizaron rastrillajes e indagaron sobre las últimas horas de Mercadal con vida.
Las detenciones
Así, alrededor de las 21 de aquel sábado, personal de dicha División, con la colaboración de efectivos de la Patrulla Preventiva, realizaron dos allanamientos simultáneos en viviendas de Villa María y Villa Nueva
En ambos operativos fueron arrestados Altamirano y Radici, y se secuestraron distintos elementos de prueba, como la ropa que utilizaron en el crimen, dos teléfonos celulares, dos relojes, una notebook, un cuchillo de colección de punta corva (estilo árabe o islámico) y hasta una planta de marihuana.
“La víctima abrió la puerta de su casa porque conocía a la joven”, aseguró horas después la fiscal Juliana Companys, quien tuvo a su cargo la primera etapa de la investigación judicial del crimen.
Una destacada labor
Roberto Mercadal había nacido el 31 de diciembre de 1945 y tuvo una larga trayectoria profesional en Villa María. Fue médico cardiólogo y clínico, pero también cumplió servicio en la Policía y en la Justicia locales como médico policial y forense, respectivamente.
Finalmente, cabe señalar que Nicolás Altamirano nació el 8 de septiembre de 1994, mientras que Sofía Radici es oriunda de Córdoba capital (12 de noviembre de 1992). Ninguno registra antecedentes penales ni policiales.
