Con jurados populares - Si es declarado culpable, será condenado a prisión perpetua

Juzgan a joven villanovense por el brutal crimen de un septuagenario

Se trata de Alberto Román, quien está acusado de haber asesinado de seis puntazos en el cuello a Víctor Martín en una vivienda ubicada detrás de la cancha de Alem. Ayer declararon tres testigos y el debate continuará mañana por la tarde
miércoles, 16 de febrero de 2022 · 08:40

La Cámara en lo Criminal y Correccional de Villa María, integrada por tres jueces técnicos y 12 ciudadanos comunes constituidos como jurados populares, empezó a juzgar ayer a Alberto Martín Román (20), un joven de Villa Nueva que está acusado de haber asesinado a puñaladas a Víctor Martín (76) la noche del 23 de marzo de 2020.

En esta primera audiencia de debate, realizada en la planta baja de los Tribunales locales y con conexión con la cárcel local por videoconferencia, comparecieron tres testigos (un funcionario policial, la hermana del imputado y un vecino de la víctima) y posteriormente se dispuso un cuarto intermedio de 48 horas, por lo que el juicio continuará mañana a partir de las 15.

Intervienen en este proceso oral los camaristas Félix Martínez (presidente del tribunal), Eve Flores y Edith Lezama; el fiscal Francisco Márquez y la defensora oficial Silvina Muñoz. Junto a ellos, los miembros del jurado popular (ocho titulares y cuatro suplentes), quienes deberán decidir sobre la inocencia o culpabilidad del imputado cuando pasen a deliberar para el dictado de la sentencia.

Román está acusado como presunto autor de “homicidio calificado por críminis causa” (es decir, matar para ocultar otro hecho, en este caso un robo), un grave delito legislado por el Código Penal de la Nación que tiene como única pena la prisión perpetua.

Funcionarios judiciales y personal de la Policía concurrieron a la casa del septuagenario a poco de ser hallado su cuerpo (archivo de El Diario)

 

Cumplía 77 años

El crimen de Martín, conocido entre sus vecinos y amigos como “Curquito”, ocurrió entre las 10 y las 12 de la noche del lunes 23 de marzo de 2020, dos días antes de que cumpliera 77 años (había nacido el 25 de marzo de 1943) y a menos de una semana de que el Gobierno nacional decretara el “aislamiento social, preventivo y obligatorio” (ASPO).

Don Víctor vivía en una sencilla casita ubicada detrás de la cancha del Club Alem, en Villa Nueva, sobre la calle Islas Baleares, a 100 metros de la ruta provincial 2.

 

Murió desangrado

Fue brutalmente asesinado en su dormitorio. Seis puntazos propinados con un cuchillo Tramontina común y corriente, de esos con serrucho y mango de madera, terminaron con su vida en contados minutos. Murió desangrado.

Previo al brutal ataque, el asesino le asestó un violento golpe en el rostro, a la altura del ojo izquierdo, y el septuagenario cayó al suelo. Allí, casi inconsciente y totalmente indefenso, recibió seis puñaladas en el cuello: cinco de ellas le causaron cortes superficiales, pero una fue profunda y le ocasionó una grave lesión en la carótida, generando una profusa hemorragia.

 

Preso por violar la cuarentena, pero...

La detención del presunto homicida se produjo a media mañana del martes 24, luego de que su propia hermana, que vive a 50 metros de la casa del anciano, lo denunciara ante las autoridades justamente por incumplir la cuarentena establecida a raíz de la pandemia de coronavirus.

La Policía arrestó a Román, pero como no reaccionaba normalmente (“estaba perdido, como ido, probablemente drogado”, dijo entonces una fuente cercana a la investigación), los uniformados lo subieron al móvil de la Patrulla Preventiva y lo trasladaron a la Comisaría de Distrito por infringir el ASPO.

Casi al mismo tiempo que se realizaban los trámites administrativos en la sede policial villanovense, ingresó un llamado telefónico de un amigo de don Víctor pidiendo ayuda porque “Curquito” no atendía la puerta. Y luego de que se descubriera el cadáver, se inició una rápida investigación que dio sus frutos casi de inmediato.

 

Prendas de la víctima

Las sospechas sobre el sujeto aprehendido poco antes terminaron por confirmarse cuando los efectivos advirtieron que la campera y las zapatillas que llevaba puestas estaban manchadas con sangre, al igual que sus brazos. Las respuestas evasivas y los nervios lo dejaron al descubierto y el virtual esclarecimiento del crimen fue cuestión de minutos.

Alberto Román vivía ocasionalmente en la casa de su hermana y solía viajar seguido a la ciudad de Córdoba. No tenía trabajo estable y consumía estupefacientes desde hace varios años. Además, registra antecedentes por diferentes delitos contra la propiedad, pero no condenas penales.

 

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