Las obligaba a desnudarse para confesarlas

Un cura a prisión por abusar de dos monjas

jueves, 29 de diciembre de 2022 · 08:30

Un cura fue condenado a 12 años de prisión por abuso sexual continuado, y entre sus víctimas se encueran dos monjas, a quienes sometió durante no menos de ocho años en Buenos Aires.

La resolución judicial fue adoptada el martes pasado por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°3 de Buenos Aires, que condenó a 12 años de prisión al sacerdote Manuel Fernando Pascual (foto), quien abusó de dos monjas entre los años 2012 y 2016 y llegó al juicio en libertad.

La sentencia fue votada por los jueces Gustavo Valle y Gustavo Rofrano; mientras que el magistrado Gabriel Vega se pronunció en disidencia. El fiscal Andrés Esteban Madrea, por su parte, había solicitado una pena de 15 años de prisión.

En ambos casos, también, los abusos tienen el agravante de haber sido cometidos por un ministro de un culto reconocido (cristiano católico); y las víctimas, pertenecientes a la comunidad de las Hermanas de San José en Núñez, fueron querellantes en la causa.

 

Los abusos

El padre Pascual era el encargado de organizar retiros espirituales para la congregación en la estancia La Ermita. Allí, y en el lugar donde vivían las religiosas, el Hogar Amparo Maternal, a pocas cuadras de la cancha de River, el acusado sometió a una intensa “manipulación” a sus víctimas.

En el juicio, las mujeres declararon que el sacerdote las “confesaba y absolvía de sus pecados” solo si se quitaban la ropa, y que rezaba con ellas luego de las violaciones.

Según la acusación -de la que también participó la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres-, el padre Pascual abusó sexualmente de las víctimas, aprovechándose de la situación de vulnerabilidad que tenían ambas y utilizando la autoridad -de todo tipo- que ejercía, lo que les impedía a las mujeres rebelarse y consentir libremente.

 

Alegato del fiscal

“Pascual se habría valido de su rol de confesor y guía espiritual para, primero, obtener su plena confianza, manipularlas después para ‘aceptar su amor como algo sagrado’ o forzar el contacto para no echarlas, y, luego, avanzar en las maniobras abusivas. En esa línea, las mujeres relataron que el sacerdote las ‘confesaba y las absolvía de sus pecados’ durante esas situaciones.

Marcaron también que hablaba de ‘sanarlas’ de sus heridas, de practicar su sexualidad para conocerse y las convencía de que debían ‘dejarse querer’ por él”, sostuvo el fiscal Madrea en su alegato.

Al momento de solicitar la pena, el fiscal manifestó que los hechos fueron sumamente graves, no solo por la escala penal y la naturaleza de todo abuso, sino por sus características tan traumáticas y disruptivas, al haber sido cometidos en un ámbito religioso donde voluntariamente se profesa una vocación religiosa, donde ciertos valores como la castidad son intrínsecos también desde la mirada de quien pretende esa vida. Aseguró entonces que las víctimas se vieron privadas de continuar con su vida religiosa y con su vocación, y que les quedaron secuelas físicas y psíquicas que prevalecen en la actualidad.

 

Antecedentes

Hace 25 años el sacerdote había sido procesado por otros abusos sexuales, pero la causa no avanzó y sus abogados lograron la prescripción del caso. A pesar de ello, las mujeres que entonces lo habían denunciado fueron escuchadas en las audiencias de este juicio.

Más de una docena de monjas y exreligiosas contaron los sometimientos que padecieron por parte de Pascual.