Juicio abreviado - Tres años de prisión en suspenso… y recuperó la libertad
Fue condenado por un robo y por amenazar y agredir a su expareja
Facundo Córdoba pasó 10 meses entre rejas por un episodio de violencia familiar. Ayer lo juzgaron por ese hecho y por un delito contra la propiedad de vieja data. Confesó todo y se mostró muy arrepentido por el daño causado. Le dieron una nueva oportunidadEn las primeras horas de la tarde del 11 de febrero de este año, Facundo Nicolás Córdoba (25) fue hasta la casa de su expareja, en Villa Nueva, y protagonizó un violento suceso por el cual terminó detenido ese mismo día.
Por motivos que no se dieron a conocer, Córdoba se hizo presente en el domicilio ubicado en calle Marcos Juárez al 500 y, luego de causar daños en la puerta de ingreso de la vivienda, amenazó de muerte a la mujer, de su misma edad, y la agredió físicamente con golpes de puño y manotazos.
La víctima denunció rápidamente el hecho y, momentos más tarde, efectivos de la División Investigaciones de la Comisaría de Distrito de la vecina ciudad arrestaron al iracundo sujeto.
Al día siguiente, cuando la Justicia tomó cartas en el asunto, se detectó que Córdoba tenía una causa pendiente por un robo callejero ocurrido en Villa María al caer la noche del 8 de mayo de 2018, que obviamente se anexó al proceso penal por los hechos de violencia de género.
Así, este joven convicto primario fue juzgado por los delitos de “robo”, “daño”, “violación de domicilio”, “lesiones leves doblemente calificadas, por el vínculo y por mediar violencia de género”, y “amenazas reiteradas” (dos hechos).
“Estoy arrepentido”
A poco de comenzada la audiencia de debate y tras la lectura de la acusación, Córdoba no solo se declaró culpable de todos y cada uno de esos hechos, sino, que además, dijo estar “muy arrepentido” por el daño causado a las víctimas de su proceder delictivo.
La primera fue una mujer mayor que iba caminando y sufrió el arrebato de su cartera a manos de un motociclista que la sorprendió. El ladrón se hizo de varias tarjetas de crédito, 700 pesos (por entonces, el dólar rondaba los 23 pesos, por lo que el monto de lo robado equivale hoy a unos 10 mil pesos), documentos personales y otros objetos de valor.
Cuatro días después, los investigadores policiales detuvieron al “motochorro”, quien permaneció detenido por espacio de 12 días y pudo recuperar la libertad, ya que no tenía antecedentes, aunque la causa penal en su contra quedó abierta.
La segunda víctima fue la expareja de Córdoba, por aquel violento episodio del pasado 11 de febrero, que fue el que lo dejó tras las rejas hasta pasado el mediodía de ayer.
Juez y partes
El juicio fue presidido por el camarista Félix Martínez y contó con la participación del fiscal Francisco Márquez y de la abogada defensora Florencia Vottero, quienes previo a las deliberaciones habían acordado pedir en sus alegatos la pena finalmente impuesta si Córdoba admitía su responsabilidad.
La confesión lisa y llana de los hechos posibilitó que el debate oral se abreviara, con lo cual se omitió la recepción de pruebas testimoniales en la sala que la Cámara del Crimen posee en el quinto piso de los Tribunales locales.
En su sentencia y a requerimiento de las partes, el magistrado le impuso a Córdoba una sanción de tres años de prisión de ejecución condicional (es decir, en suspenso) y ordenó su inmediata libertad, aunque también dispuso que deberá cumplir a rajatabla una serie de disposiciones legales si pretende conservar la libertad.
Reglas de conducta
Concretamente, el condenado deberá fijar domicilio, no podrá ausentarse ni mudarse sin previa autorización judicial, tampoco podrá consumir bebidas alcohólicas ni sustancias estupefacientes, tendrá que someterse a tratamiento psicológico acorde a su problemática y, sobre todo, deberá abstenerse de mantener cualquier tipo de contacto con su expareja mientras el Juzgado de Violencia Familiar lo disponga.
Finalmente, cabe señalar que Facundo Córdoba nació en Villa María el 28 de enero de 1997 y al momento de ser detenido estaba trabajando como empleado de las canchas del Villa María Golf Club.
