Mauricio Morales - El Chopo recibió a El Diario con un escrito

“Una denuncia falsa”

Luego de recuperar su libertad, el técnico de Alem dice que todo lo que sucede es “por una obsesión sentimental” de su expareja que le causó “daños propios y colaterales”
domingo, 20 de noviembre de 2022 · 08:15

El 8 de septiembre de este año, Mauricio Morales, el entrenador del Alem que venía de ser campeón en la Liga Villamariense de Fútbol, pasaba a formar parte de las páginas policiales.

Desde entonces, el Chopo  estuvo tras las rejas por un episodio intrafamiliar (denuncia por abuso contra una menor) cuyo proceso sigue en curso, aunque el viernes 11 de noviembre, la fiscal Silvia Maldonado resolvió darle la libertad por considerar que no ponía en riesgo la causa.

Asesorado por el abogado David Bazán Carricaburu, Morales decidió no hablar del caso que todavía continúa, pero esta semana, finalmente entregó un escrito a El Diario para reflejar su momento, al tiempo que dijo estar atravesando toda esta etapa “con tranquilidad”, a pesar de los pesares.

Con tres kilos menos, el Chopo recibió a este medio en el estudio de Bazán Carricaburu y afirmó, entre otras cosas, que se siente muy contenido por familiares y amigos, además del mundo del fútbol, aunque confirmó que por ahora no vuelve a dirigir a Alem, como se rumoreó días atrás.

En su escrito, Morales luego expone su situación y dice “buen día y Feliz vuelta al sol”, luego de dos meses a la sombra, por primera vez en su vida.

 

“Me toca ser noticia”

El escrito reza lo siguiente:

“Hoy en este presente y en otro capítulo de mi vida, me toca ser noticia, pero esta vez no por conseguir un logro deportivo, sino que lamentablemente para limpiar mi buen nombre ante una injusticia que inicia por intereses fraudulentos, no teniendo aún resuelto problemas afectivos, que contó con la colaboración de personas inexpertas que dieron diagnósticos erróneos. Denuncia falsa que se quiso instalar sin medir daños propios ni colaterales.

Mis hijos son los logros más importantes de mi vida, pero nunca los utilizaría como ‘trofeos’ para dirimir cuestiones personales que no competan a ellos.

Más allá de la única verdad existente de todo esto, de mi ser y conciencia tranquila, es obvio que también hay una sociedad en la que uno se mueve, se maneja e interactúa en distintos ámbitos de la vida, en las dos Villas y los alrededores, que me conocen (y como a la otra parte también) y saben qué tipo de persona soy.

Tengo casi 50 años y siempre he llevado una vida normal, intacta e intachable, con aciertos y logros que hicieron felices a muchas personas, y con errores y fracasos que no perjudicaron a nadie, a lo sumo, a mí mismo; en fin, buenas y malas como todos, pero JAMÁS una mancha ni problemas de esta índole, por la cual se me quiso culpar.

Por favor DIOS mío...

Buen hijo, de una familia unida y constituida, con padres y hermanos siempre presentes. Buen padre de mis hijos, lo más importante en mi vida. Buen amigo y con amigos que son buena gente, totalmente respetuoso, con una conducta correcta.

Un apasionado y comprometido, laburante de mis trabajos (DT de fútbol y peluquero), manejando e interactuando constantemente con grupos numerosos de niños, jóvenes y adultos en ambos trabajos, y JAMÁS un problema. Que de la nada y de repente tenga que pasar por lo acontecido fue (y es) una locura y una tristeza total, haciendo mella en mi persona no solo en lo moral, sino también en la vergüenza normal y propia de una persona de bien, por los distintos traslados y encierros rutinarios, produciendo perjuicios en la salud, no solo mía, sino también de mi familia. Mi madre que hacía unos días perdía su compañero de vida (mi padre) y luego le sucedía lo mismo con su hijo, porque fue como morir también.

Perder vínculos hermosos y únicos como son mis dos hijos, lo más sagrado. Perder trabajos, lo cual significa un derrumbe económico también, perderlo todo, ‘perder la libertad’. Todo por una obsesión ‘sentimental’, una locura ocurrente, recurriendo a los más bajos instintos que pueda tener una persona con tal malignidad, sin medir exposición alguna, de algo no resuelto, involucrando a una tercera persona inocente e indefensa para dirimir problemas propios de una expareja. En definitiva, una falsa denuncia que lamentablemente tuvo su curso.

Tratando de no extenderme les digo, soy Mauricio Morales (EL CHOPO), el que todos conocen (y al que no y tenga alguna duda lo invito a ello y verá y se dará cuenta de ‘quién y cómo soy’). Una persona respetuosa, sonriente, de andar de pasos tranquilos y seguros; camino las dos Villas y la región sin problemas, con la mirada al frente, la cabeza en alto, devolviendo saludos y atenciones, sencillo, humilde, normal como dije antes, con errores, aciertos, logros, fracasos, buenas y malas como cualquier viviente, pero JAMÁS queriendo hacerle daño a nadie (menos a un ser cercano y tan querido), con la conciencia, el ser, el corazón y el alma tranquila, intacta, limpia, en paz y libre de todo mal.

Quiero expresarle mi mayor agradecimiento a mi familia, a toda la sociedad y a los medios de comunicación por la credibilidad desde un principio, sin dudar de mi persona en lo más mínimo y por el apoyo incondicional como no esperaba menos ni podía ser de otra forma y manera. También mi total agradecimiento a mi abogado y amigo David Bazán Carricaburu  y su gran equipo de trabajo,  doctor Carlos Acosta, licenciada en Psicología Jackelina Irigo, y abogado César Falchetto.

Agradezco a todo el personal del Servicio Penitenciario y a las personas privadas de la libertad que convivieron conmigo estos dos últimos meses por el respeto recibido, el cariño y el apoyo que me brindaron, creyendo siempre en la única verdad: MI INOCENCIA. Recordaré por siempre el momento cuando me retiré de allí por los afectuosos saludos que me brindaron TODOS.

También, y no menos importante, destacar la labor de la Justicia y su resolución, como debía ser “en este caso” (tampoco esperaba menos); a pesar de que considero que se hizo justicia parcialmente con mi libertad y deseo, la justicia total, debiendo el Poder Judicial enmendar los errores de otros actores que prefiero no nombrar. Es mi deseo poder estar en contacto permanente con las personas que más amo: MIS HIJOS, a quienes cuidé y cuidaré por el resto de mi vida, haciendo por ellos todo lo mejor que esté a mi alcance, bregando por su felicidad y JAMÁS, haciéndoles daño.

Les saludo de corazón en mi vuelta al sol.

Cuando la verdad vive y habla, la mentira debe morir y callar.

Con gran afecto les saluda Mauricio ‘Chopo’ Morales”.

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