Marcharon desde la plaza 25 de Mayo hasta la sede policial

El pueblo acompañó en el dolor

Vecinos de James Craik se movilizaron para pedir justicia y protección a raíz del asesinato del remisero Ramón Maldonado. Paula, su hija, otros familiares y los habitantes firmaron un petitorio para pedir una “condena justa”
domingo, 30 de octubre de 2022 · 07:23

Escribe Franco Gerarduzzi DE NUESTRA REDACCIÓN

 

A las 18.30, en la plaza 25 de Mayo de James Craik había, tal vez, unas 200 personas.

Después siguió llegando gente. De a poco, cada uno se acercó a dos mesas celestes que estaban a un costado para firmar unos papeles que, a pesar de no haber viento, eran sostenidos por piedras. Entre esas hojas había un petitorio que, una media hora después, leyó una mujer.

“Estamos consternados por el cruel asesinato del vecino Ramón Maldonado”, dijo ayer, a eso de las 19 frente a más de 300 personas, esa mujer.

Ella es Paola Maldonado, la hija. Y él, el remisero de 68 años, asesinado el domingo y encontrado el lunes en un camino rural que une la ciudad de Oliva y Pampayasta Sud. Él es la víctima de un homicidio que tiene a tres chicos de 13, 14 y 17 años como supuestos autores del delito.

Luego, continuó leyendo el documento que lo primero que exige es el “esclarecimiento rápido del crimen del señor Ramón?Maldonado”.

Cuando la escucho a su hija hablar del “señor” Maldonado, del “vecino”, pienso que debe ser difícil no estar diciendo “mi papá”. Pero pienso que hay una decisión, que nombrarlo así tiene sentido. Pienso que es toda una manera de acercarse a los demás, de entender que el peligro existe, que están expuestos, que el desamparo y la angustia, la tristeza, el dolor y el llanto es de todos los que estaban ahí.

Por eso, ella dijo que la movilización, que empezó a las 19.25, hacia la comisaría, ubicada a dos cuadras, fue para pedir justicia, pero también “protección para el pueblo”.

Paola Maldonado, previo a la movilización, leyó el petitorio

La marcha

Hombres y mujeres, jóvenes y niños se agruparon en una de las esquinas de la plaza, sobre la calle.?Se mantuvieron allí algunos minutos, varios con carteles con frases como:?“Justicia para Ramón” y “Basta de que estos asesinos entren por una puerta y salgan por otra”.

Paola, antes, había pedido que la marcha sea pacífica, con respeto, porque “no se logra nada con violencia”. Y así fue: la multitud empezó a caminar, despacio, hacia la Policía, escoltados por un móvil de Seguridad Ciudadana y una ambulancia.

Caminaron despacio. El silencio era denso y se interrumpía apenas por la charla entre algunas personas y el motor de los vehículos. Se sentían los pasos sobre el asfalto y los más de 30 grados a pesar de que la sombra del atardecer ya se había extendido sobre la ciudad que mantenía un cielo celeste, claro que, pronto, se apagaría.

El trayecto duró 10 minutos y al llegar a la Policía, donde funciona a la vez el Juzgado de Paz, Paola se acercó al comisario para entregarle el petitorio en el que se pide una condena justa y aplicable, la protección para los damnificados, seguridad para la localidad, restricción de acercamiento a James Craik para los acusados y más presencia de efectivos en la calle.

Él le pidió que la acompañe hasta la oficina y allí se la firmó y selló.

Salió con el documento en la mano, se detuvo frente a su familia, frente a los vecinos y levantó el papel. Empezaron los aplausos durante algunos segundos y las lágrimas de algunos. Fueron durante esos segundos cuando a ella se le esbozó una sonrisa, pequeña, un gesto que duró muy poco mientras miraba, quieta, a la multitud.

 Agradeció y hubo más aplausos. Hubo un minuto de silencio.

Y finalmente tuvieron que seguir, que regresar a lo de uno, a eso que se llama vida.

"Creo que todavía no caímos"

Paola Maldonado, la hija de Ramón, el remisero asesinado, sostuvo: “Creo que todavía no caímos. Hay momentos de dolor, hay momentos de fuerza”. Y en este punto, destacó que la convocatoria fue organizada por los vecinos de James Craik.

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