En Bell Ville

Condenaron a un empresario a pagar más de 13 millones de pesos a una hija no reconocida

El hombre reconoció a su hija recién cuando la demandante había alcanzado los 38 años de edad. En la sentencia, el juez consideró probado que el demandado conocía, desde su concepción, que J.M.Z. era hija suya
jueves, 20 de octubre de 2022 · 16:28

El Juzgado en lo Civil y Comercial de 3° Nominación de Bell Ville condenó a un empresario a pagar $13 millones, más intereses, a una hija biológica en concepto de indemnización por daño moral y pérdida de chance por falta de reconocimiento filiatorio extramatrimonial “tempestivo”.

El progenitor recién reconoció a su hija en el Registro Civil local, en 2019, cuando fue notificado de la demanda de filiación y se sometió a una prueba de ADN, que corroboró su paternidad.

En ese momento, la demandante ya había alcanzado los 38 años de edad.

 

El hombre había conocido a su madre cuando trabajaba en un club social

En la sentencia, el juez Eduardo Pedro Bruera consideró probado que el demandado conocía, desde su concepción, que J. M. Z. era hija suya.

El hombre había conocido a su madre cuando trabajaba en un club social frecuentado por el empresario. Ambas mujeres vivieron siempre en el mismo pueblo que el demandado.

El magistrado señaló que la demandante se vio privada del aporte económico de su progenitor, lo que impactó negativamente en las posibilidades ciertas de una mejor calidad de vida.

“Es notoria la diferencia que se advierte respecto de las posibilidades con las que contaron sus hermanos biológicos. Las ostensibles asimetrías se vieron materializadas a partir de concreción de los estudios superiores/universitarios, obtención de logros económicos, viajes realizados, propiedades habidas, participación en sociedades comerciales”, enfatizó el juez Bruera.

 

Existió violencia de género

La sentencia también establece que existió violencia de género en perjuicio de la madre y la hija extramatrimonial no reconocida.

El magistrado afirmó que “el destrato, el desinterés y la falta de cumplimento de sus obligaciones paterno-filiales han configurado actos de violencia económica y psicológica, no solo frente a la actora, sino también frente a la progenitora”.

 

Fuente La Nueva Mañana

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