Ocho expolicías al banquillo de los acusados por un emblemático caso de “gatillo fácil”
Después de casi 29 años, comienza el juicio por la “masacre de Wilde”
El juicio oral y público por la denominada “masacre de Wilde”, un emblemático caso de “gatillo fácil” ocurrido en 1994, en el que cuatro inocentes fueron asesinados por efectivos que los confundieron con delincuentes en esa localidad bonaerense, comenzará mañana en los Tribunales de Lomas de Zamora.
Entre los principales testigos están Raquel Gazzanego y Patricia Corbo, viudas de Edgardo Cicutín y Norberto Corbo, respectivamente; Claudio Díaz, el único sobreviviente de la masacre, y los policías que realizaron las actuaciones iniciales en la escena.
El juicio comenzará casi un año después de la audiencia preliminar, en la cual la fiscal que estuvo a cargo de la acusación, Viviana Simón; los abogados de las cuatro víctimas y los defensores de los nueve imputados, hicieron la presentación de pruebas.
Los procesados que llegan a juicio son los excomisarios Roberto Mantel y Eduardo Gómez, los exoficiales Osvaldo Lorenzón, Julio Gatto y Marcelo Valenga, el exsubteniente Pablo Dudek, y el excabo Marcos Rodríguez, todos en libertad.
También se encuentra imputado el exsubteniente Marciano González, quien sufrió un ACV hace poco más de un año y aún resta que se entregue una pericia médica que indique si está en condiciones o no de afrontar el juicio.
En tanto, el excabo Rodríguez permaneció prófugo 20 años y luego de ser detenido, en 2014 en la provincia de Córdoba, tras una investigación de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, estuvo bajo arresto domiciliario y fue excarcelado en marzo pasado.
Las víctimas fatales
La “masacre de Wilde” ocurrió el 10 de enero de 1994 y tuvo como víctimas al remisero Corbo y a sus pasajeros, Claudio Mendoza y Enrique Bielsa, quienes viajaban a bordo de un Peugeot 505, y al vendedor de libros Cicutín, que se trasladaba en un Dodge 1500, conducido por Díaz.
Los cinco fueron atacados a tiros por efectivos de la Brigada de Investigaciones de Lanús que, al parecer, los confundieron con delincuentes.
De acuerdo a los peritajes, los vehículos involucrados y las víctimas recibieron unos 200 impactos de bala calibre 9 milímetros disparados con pistolas y al menos un subfusil Uzi.
Además de quienes ahora van a juicio, estaban imputados el comisario César Córdoba, Carlos Saladino y Hugo Reyes (ya fallecidos), todos integrantes de la Brigada cuyo subjefe era el entonces comisario y actual abogado Juan José Ribelli, procesado y luego absuelto por el atentado a la AMIA.
