La pena fue de dos años de prisión efectiva luego de un cambio de calificación legal

El debate permitió aclarar que no fue un intento de femicidio

Jueces y jurados concluyeron que Guillermo Vázquez no quiso matar a Marta Rivarola, sino que se trató de un hecho de “lesiones leves calificadas”. La herida que le produjo en el cuello fue superficial. Además, varios testigos afirmaron que la mujer lo maltrataba
miércoles, 8 de septiembre de 2021 · 07:30

Cuando todo hacía presagiar que Guillermo Osvaldo Vázquez (80) recibiría una dura condena por el intento de femicidio de su expareja, Marta Ofelia Rivarola (76), jueces técnicos y jurados populares determinaron ayer que el hecho de sangre se encuadraba en un caso de “lesiones leves calificadas” por diferentes circunstancias probatorias.

Al momento de dictar sentencia y por mayoría de votos, los miembros de la Cámara del Crimen de Villa María y los integrantes del jurado que los acompañaron en este proceso oral concluyeron que se debía cambiar la calificación legal y terminaron imponiendo una pena de dos años de cárcel, que le permitirá a Vázquez recuperar la libertad el próximo 15 de octubre.

 

Preso en su casa

En realidad, desde el 29 de noviembre de 2019 el octogenario jubilado se encuentra con prisión domiciliaria en una vivienda de calle Estados Unidos al 1200, en barrio La Calera, donde permanecerá alojado en tal condición hasta completar la sanción impuesta.

Cabe recordar que Vázquez, nacido el 25 de junio de 1941, llegó a juicio acusado como presunto autor de “homicidio agravado por violencia de género (femicidio), en grado de tentativa”, un delito que tiene una escala penal que va de los 10 a los 15 años de prisión.

Sin embargo, durante las dos jornadas de debate que demandó el caso en el quinto piso de Tribunales, quedó en claro que la herida sufrida por Rivarola “fue superficial y de carácter leve”, y sobre todo que “el anciano no la quiso matar”, sino que fue producto de una pelea verbal que pasó a mayores. Asimismo, no existen antecedentes de violencia física hacia la mujer con la que había convivido durante una década.

Por el contrario, varios de los testimonios recogidos durante la instrucción de la causa dejaron al descubierto que Vázquez había sido víctima de reiterados malos tratos por parte de la septuagenaria. Esa cuestión no fue un dato menor para jueces y jurados cuando valoraron todas las pruebas antes de arribar a un veredicto condenatorio.

 

Lunes y martes

El juicio había comenzado el lunes, oportunidad en la que declararon víctima y victimario, y luego se incorporó por lectura el resto de la prueba colectada en el expediente. Ayer, en tanto, fue el turno de las conclusiones de las partes y de la sentencia. Ambas audiencias fueron presenciales.

En la ronda de alegatos, el fiscal Francisco Márquez mantuvo la acusación original y solicitó una condena de 10 años de cárcel, es decir el mínimo establecido por el Código Penal de la Nación para el delito que se le atribuía a Vázquez.

A su turno, los abogados Oscar Pieckenstainer y Noelia Mosquera, codefensores del anciano, sostuvieron que, de acuerdo con las pericias y las pruebas testimoniales obrantes en el expediente, el hecho no encuadraba en la figura del intento de femicidio. De todos modos, no formularon un pedido de pena concreta para su cliente, sino que lo dejaron a criterio de los jueces.

Durante las deliberaciones, los camaristas Edith Lezama (presidenta del tribunal), Félix Martínez y Eve Flores, y los miembros del jurado popular arribaron a un fallo condenatorio, pero por mayoría de votos cambiaron la carátula de la causa e impusieron una pena acorde a la nueva calificación legal.

 

Con una cuchilla

El hecho por el que Vázquez tuvo que sentarse en el banquillo de los acusados se produjo alrededor de las 21.30 del martes 15 de octubre de 2019 en el domicilio que ambos ocupaban en Deán Funes 380, casi esquina prolongación de bulevar Italia, cuando atacó a Rivarola con una cuchilla de cocina (con una hoja de 15 centímetros y mango de madera) y le provocó cortes en el cuello y en las manos, además de un traumatismo en el cráneo.

Al ser asistida en el Hospital Regional Pasteur, los médicos constataron que se trataba de una herida que tenía 8 centímetros de largo pero muy escasa profundidad, por lo que le asignaron 22 días de curación (lesión considerada leve).

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