Cámara del Crimen - Increíblemente, las heridas solo fueron superficiales

Seis años de prisión para una mujer que le dio 15 puntazos a un anciano

Se trata de Elsa “Kika” Alvarez, quien llegó a juicio por tres hechos delictivos, el más grave de ellos cometido el 14 de noviembre pasado en barrio Botta. En otra audiencia, Germán Ruiz recibió una pena de dos años en suspenso por violencia de género y recuperó la libertad
jueves, 30 de septiembre de 2021 · 07:30

El camarista Félix Martínez le impuso ayer una condena de seis años de prisión de cumplimiento efectivo a una mujer que le asestó 15 puntazos a un vecino de barrio Felipe Botta y le sustrajo poco más de $2.500, luego de concurrir a su casa para pedirle vino.

Sin embargo, Elsa Mercedes Alvarez (41) llegó a juicio por tres hechos delictivos, el más grave de los cuales tuvo como víctima a Dante Omar Arce (84) y se produjo a primera hora de la mañana del sábado 14 de noviembre del año pasado en Rawson 2795, esquina Intendente La Colina.

Ese día, alrededor de las 7.30, la mujer ingresó a la humilde vivienda de Arce, fue hasta la cocina -donde el anciano estaba tomando un mate cocido- y le reclamó: “¡Dame vino, dame vino!”. Como la respuesta fue negativa, ella cambió el pedido: “Bueno, dame plata entonces”, a lo que el octogenario contestó: “Tampoco tengo”.

Sin mediar otras palabras, Alvarez, conocida en el barrio como “Kika”, tomó una cuchilla de 30 centímetros de largo que estaba sobre la mesa y atacó a Arce, quien cayó al piso. No conforme con ello, le asestó varios puntazos más en diferentes partes del cuerpo (en total fueron 15 heridas punzocortante de unos dos centímetros cada una, aunque todas superficiales), para luego apoderarse de la billetera, en la que contenía $2.650, y se dio a la fuga.

Al ser entrevistado por la Policía mientras lo asistían en el Hospital Pasteur, el anciano relató que conocía a su agresora no solo por ser su vecina, sino porque ella frecuentaba su domicilio debido a que “siempre me pedía cosas”, aunque dijo que en esa ocasión la notó “como si estuviera dura”, es decir, drogada.

“Kika” fue detenida a media mañana de aquel sábado en la esquina de bulevar España y Vélez Sarsfield y, por ese hecho, el fiscal René Bosio la imputó como autora de “robo calificado por uso de arma”, en este caso un cuchillo. Los otros ilícitos por los que fue juzgada y condenada en la víspera datan de 2018 y 2019: el primero por una causa de drogas (“tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”) y el segundo por sustraer una hidrolavadora (“hurto simple”).

Durante los alegatos, el fiscal Francisco Márquez solicitó una pena de ocho años de prisión para Alvarez, mientras que la defensora oficial Silvina Muñoz pidió una sanción de cinco años de cárcel, el mínimo que prevé la legislación argentina para el “robo calificado por uso de arma” (blanca), delito que tiene un máximo de 15 años.

En su veredicto, además de la condena de seis años de prisión, el juez Martínez dispuso que mientras permanezca alojada en el Establecimiento Penitenciario Nº 5, deberá realizar un tratamiento médico especializado para superar el problema de adicciones que padece.

 

Condena en suspenso y libertad

En otra audiencia de debate, también realizada ayer en la Cámara del Crimen de Villa María, la jueza Edith Lezama le impuso una sanción de dos años de prisión de ejecución condicional a un paraguayo que golpeó a su pareja en la localidad de Pozo del Molle.

Se trata de Germán Guzmán Ruiz (40), un albañil que fue declarado autor penalmente responsable de los delitos de “lesiones leves calificadas” y “amenazas” en perjuicio de Romina Barrera, por un hecho de violencia de género ocurrido el pasado 25 de abril.

Como Ruiz admitió su culpabilidad en los hechos, el juicio se realizó bajo la modalidad de trámite abreviado y se pudo concretar un acuerdo previo al que habían arribado el fiscal Márquez y el abogado defensor Sebastián Elía.

Como la pena fue en suspenso, el iracundo trabajador de la construcción pudo recuperar la libertad apenas concluyó la audiencia. Sin embargo, deberá cumplir a rajatabla una serie de reglas de conducta impuestas por la magistrada si no quiere volver a la cárcel: abstenerse se consumir bebidas alcohólicas o sustancias estupefacientes y, sobre todo, no mantener ningún contacto (personal o por cualquier otro medio) con la víctima hasta que la Justicia disponga lo contrario.

 

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