Cámara del Crimen - Escopetazo letal a la vera del arroyo Las Mojarras
Catorce años de prisión para el homicida del villanovense Sosa
Marcos Orozco fue condenado por el crimen del pescador de 70 años y por el intento de asesinato de su amigo Rubén Lehmann. El hecho ocurrió el 2 de agosto de 2020 cerca de la localidad ubicada sobre la ruta 158. La Fiscalía y la Querella habían reclamado 18 años de cárcelLa jueza Eve Flores le impuso ayer una pena de 14 años de prisión efectiva a Marcos Emmanuel Orozco (29), el sujeto que mató de un escopetazo a Rafael Mercedes Antonio Sosa (70) e hirió a Rubén David Lehmann (61), luego de una violenta discusión porque las víctimas estaban pescando en el arroyo Las Mojarras, presuntamente dentro del campo que cuidaba el agresor.
Después de unas cinco horas de debate, Orozco fue declarado autor penalmente responsable de los delitos de “homicidio agravado por uso de arma de fuego” y “homicidio agravado por uso de arma de fuego en grado de tentativa” por el ataque que sufrieron Sosa y Lehmann, respectivamente, poco después de las 4 de la tarde del domingo 2 de agosto del año pasado en el arroyo que cruza la ruta nacional 158, a la altura del kilómetro 141, cerca de la vecina localidad de Las Mojarras.
Preso hasta 2029
La audiencia se realizó en la Cámara del Crimen de Villa María, aunque el condenado compareció por videoconferencia desde el Establecimiento Penitenciario Nº 5, donde pasará los próximos ocho años y tres meses si es que, oportunamente, se le concede la “libertad condicional”.
Para que ello ocurra, Orozco estará en situación legal de solicitar dicho beneficio excarcelatorio cuando complete las dos terceras partes de la sanción impuesta (es decir, nueve años y cuatro meses), de modo que con buena conducta y una pericia psicológica favorable podrá salir de la cárcel el 2 de diciembre de 2029.
Además de la magistrada, participaron de las deliberaciones el fiscal de Cámara, Francisco Márquez, y los abogados Rodrigo Hayas (representó a la hija del septuagenario asesinato, la expolicía Patricia Sosa, quien se constituyó en la causa como querellante particular) y Alfonso José Martín (a cargo de la Defensa).
A poco de comenzado el debate y tras la lectura de la acusación, Orozco declaró que Sosa y Lehmann lo habían insultado y que le arrojaron piedras cuando él les recriminó que estaban pescando dentro de los límites del campo que supuestamente pertenece a su familia y con respecto al arma que utilizó, una escopeta de un caño, calibre 16, marca Sportman, dijo que “no sabía que funcionaba” y que se le “escapó” el disparo cuando quiso intimidarlos desde unos 210 metros de distancia.
“Nos tiró a matar”
Posteriormente declaró Lehmann, testigo presencial del homicidio y víctima del ataque (fue alcanzado por la perdigonada, aunque solo sufrió lesiones leves), quien aseguró que Orozco “nos tiró a matar desde menos de 10 metros” y ratificó lo que había declarado durante la instrucción de la causa.
El testigo dijo que el agresor les advirtió que se fueran porque estaban “en propiedad privada”, a lo que Lehmann le contestó que tanto él como su amigo se encontraban “en una calle pública” y, por lo tanto, no se encontraban invadiendo el campo de nadie.
De inmediato, Orozco volvió hasta la vivienda desde la cual había llegado, a unos 200 metros, y regresó momentos más tarde portando una escopeta, con la cual apuntó hacia donde se hallaban los pescadores. Asustados, Sosa y Lehmann se ocultaron parcialmente detrás de un pequeño árbol, pero no pudieron evitar que el disparo efectuado por Orozco diera de lleno en Sosa.
El septuagenario alcanzó a caminar unos metros y se desplomó en el cauce del arroyo, donde falleció, mientras Lehmann salió corriendo para poner distancia y empezó a gritar pidiendo ayuda. Instantes después, le recriminó a viva voz “¡lo mataste, hijo de puta!”, a lo que el homicida le respondió: “A vos también te voy a pegar un tiro”.
Qué dijo la pareja
Posteriormente declaró la concubina de Orozco, Celia Eloisa Rodríguez (31), quien dijo que estaba en la vivienda rural cuando escuchó la discusión.
La testigo señaló que desde aproximadamente 100 metros observó que Marcos venía corriendo y que los sujetos lo seguían con un palo cada uno, al tiempo que le gritaban “negro de mierda, no te hagas el dueño”. Asimismo, dijo que los pescadores le arrojaron piedras a su pareja, una de las cuales impactó en su brazo derecho.
Ronda de alegatos
Al emitir sus conclusiones, Márquez mantuvo la acusación elaborada por el fiscal René Bosio durante la instrucción de la causa y solicitó una pena de 18 años de prisión para Orozco por el asesinato de Sosa y la tentativa de homicidio de Lehmann.
A su turno, el abogado de la Querella pidió la misma pena, pero antes señaló que no estaba de acuerdo con la calificación legal ya que, a su criterio, la situación era rayana con la alevosía y, por lo tanto, el hecho bien podría haber encuadrado en el “homicidio calificado”, delito que es castigado con prisión perpetua.
Finalmente, el defensor sostuvo que se había tratado de un “homicidio agravado por uso de arma de fuego con exceso en la legítima defensa”, por entender que los pescadores habían agredido previamente a su cliente, y solicitó una condena de cuatro años de cárcel.
En la “última palabra”, instancia procesal previa al dictado de la sentencia, Orozco pidió “disculpas” a la familia de Sosa y a Lehmann por el daño causado; se excusó diciendo que “fue un accidente”, que se le “escapó el tiro” y que no había querido “matar a nadie”.
Sin embargo, las pruebas demostraron lo contrario y el veredicto fue condenatorio.
Otros detalles
Marcos Orozco nació en Villa María el 1 de julio de 1992, registra domicilio en bulevar Alvear 212 de esta ciudad (aunque al comento del hecho estaba viviendo en el campo) y antes de dedicarse a cuidar los animales, trabajaba realizando limpieza y mantenimiento de piscinas.
En tanto, Rafael Sosa era jubilado y estaba radicado en calle Córdoba 1345 de Villa Nueva, ciudad de la que también es oriundo David Lehmann.
