Juicios abreviados - Un ladrón y un violento en el banquillo de los acusados
Prisión efectiva para uno y pena en suspenso y libertad para otro
Un villamariense de 28 años y un boliviano de 29 fueron condenados ayer en la Cámara del Crimen local, en sendos juicios abreviados que fueron presididos por la vocal Eve Flores y se realizaron por videoconferencia.
Se trata de Héctor Omar Quevedo y de Eliseo Condo Huanca, quienes comparecieron privados de la libertad por delitos contra la propiedad y hechos de violencia de género, respectivamente.
Atracos al por mayor
La pena más alta recayó en Quevedo, quien fue sentenciado a tres años y cuatro meses de prisión de cumplimiento efectivo tras haber sido declarado autor penalmente responsable de “robo calificado por escalamiento y efracción”, “robo simple”, “hurto reiterado” (cuatro hechos), “robo calificado por efracción en grado de tentativa”, “robo calificado de vehículo dejado en la vía pública”, “encubrimiento agravado”, “violación de domicilio”, “robo calificado en grado de tentativa”, “daño calificado”, “desobediencia a la autoridad”, “portación de arma de fuego de uso civil” y “robo en grado de tentativa”.
Los numerosos ilícitos fueron cometidos en Villa María entre fines de 2018 y mediados de 2020, y el condenado se encuentra detenido desde hace poco más de un año, por lo que continuará entre rejas hasta cumplir las dos terceras partes de la sentencia.
Previo al debate oral, el fiscal Francisco Márquez y la defensora oficial Silvina Muñoz habían acordado pedir la sanción finalmente impuesta por la magistrada si Quevedo confesaba todos y cada uno de los hechos que se le atribuían, lo que momentos más tarde sucedió.
Golpeó a su expareja
En la otra audiencia de la jornada, la jueza Flores le impuso una condena de tres años de prisión de ejecución condicional a Condo Huanca, luego de declararlo culpable de “lesiones grave”, “lesiones leves calificadas” y “amenazas”, por hechos cometidos el 29 de noviembre del año pasado en perjuicio de su expareja, la también ciudadana boliviana Jain Llanos Reyna, madre de sus dos hijos.
Como la pena fue en suspenso, el confeso agresor recuperó la libertad ni bien concluyó el juicio, aunque deberá cumplir estrictamente una serie de reglas de conducta si no quiere volver a la cárcel.
En efecto, Condo Huanca tendrá que iniciar un tratamiento psicológico acorde a su violenta personalidad (y acreditarlo ante la Justicia), abstenerse de consumir bebidas alcohólicas o sustancias estupefacientes, no podrá mantener ningún tipo de contacto con la víctima y, fundamentalmente, deberá pagar el costo del tratamiento psicológico o psiquiátrico que requiera Llanos Reyna para recuperarse del daño sufrido por los maltratos a los que fue sometida.
De igual modo que en el juicio anterior, el fiscal Márquez y el abogado defensor Roberto Marcos habían llegado a un acuerdo previo, en el sentido de que iban a pedir en sus alegatos la condena finalmente aplicada por la magistrada si el acusado admitía su culpabilidad y el juicio se abreviaba.
