Entrevista a Soledad Laciar, madre de Blas Correa, el joven víctima de “gatillo fácil”

“No quiero que otra madre sufra”

Soledad reclama “Justicia por Blas” en un sentido amplio: no solo para que sean condenados los cómplices del asesinato de su hijo y posterior encubrimiento, sino también, para que se produzcan cambios con el fin de que “nunca más” una madre llore a un hijo por ser víctima de violencia institucional
domingo, 25 de julio de 2021 · 07:53

Hace casi un año, el 6 de agosto de 2020, dos policías dispararon contra un auto en movimiento causándole la muerte a Blas Correa, un joven de 16 años que iba en el coche junto con sus amigos. Lejos de asumir inmediatamente la responsabilidad, otro grupo de policías -incluso de mayor rango- comenzó a urdir una red de encubrimiento.

La mentira se cayó a corto plazo. En parte, porque el impacto de la muerte de Blas caló hondo en Córdoba y también porque Soledad Laciar, la madre, no bajó nunca los brazos reclamando Justicia.

Hoy la causa por la muerte y el encubrimiento está elevada a juicio con 13 policías imputados, entre los que están los acusados de efectuar los disparos, los cabos Lucas Damián Gómez y Javier Catriel Alarcón.

También está imputada por causas anexas, la presidenta del Tribunal de Conducta Policial, la villamariense Ana Becerra -quien devolvió el rol de policía a Gómez, que estaba apartado por otra causa- y tres integrantes de una clínica donde los amigos que iban en el auto quisieron llevar a Blas para que tuviera asistencia médica.

Desde su casa en Córdoba, Soledad, la mamá, dialogó con El Diario.

“En Córdoba se sabe lo que pasó, pero también voy a ir a Buenos Aires, porque ahora vienen las elecciones y mucha gente no sabe quiénes nos gobiernan, es la misma gente que hace 35 años está y es la que manda a la Policía que tenemos”, comenzó diciendo.

Sabe que la Justicia avanzó, pero también reconoce que “son muchos más los involucrados”. “Sé que se llegó bastante lejos. Debe ser el único caso con tantos imputados. Pero también hay que decir que los dos que dispararon ya tenían causas anteriores y les devolvieron el trabajo en el Tribunal de Conducta Policial, es lo que los deja volver a la calle. Eso me hace ver que todo funciona mal, por eso siento que no se ha hecho Justicia aún”, planteó.

“Ahora, me entero que equipararon los sueldos del Tribunal de Conducta con los de la Justicia, por los que Becerra debe estar pronta a jubilarse con un haber semejante al de un fiscal. Siento que encima los premian”, agregó.

En lo que hace a la actitud de las autoridades del Ministerio de Seguridad, lamentó “el silencio” de Alfonso Mosquera, titular del área. “El 7 de julio le mandó un mensaje a mi marido y él le agradeció, pero le dijo que hablara conmigo o con el papá de Blas. Once días después me mandó un mensaje en el que se ponía a disposición para lo que necesitara y me daba el pésame. A raíz de eso, le dije que quería una entrevista con el gobernador, y me contestó que él era el que estaba a disposición. No quiero hablar con él, porque es el principal responsable de lo que pasa”.

Por todo eso “decidí acudir más arriba y fui a Buenos Aires a la Secretaría de Derechos Humanos. Nos reunimos en mesas para hablar de violencia institucional y la verdad que me hicieron una propuesta que fue como un mimo al alma. Consistía en hacer una señalización, en una plaza frente a Tribunales, para la memoria de Blas”, contó.

Pero la alegría duró poco. “La íbamos a inaugurar el 6 de agosto, para cuando se cumpla un año de la muerte, pero nos dijeron que pasa para el año que viene porque no hay presupuesto para este año. No me merece mayores comentarios, que la gente interprete”, dijo.

El cartel solo iba a decir “Memoria, Verdad y Justicia”, agregando “contra la violencia institucional” y una foto de Blas. La negativa dejó “una tristeza tremenda” en Soledad, “pero nada que me haga bajar los brazos”.

Incluso, el 6 van a hacer una marcha en la que continuarán pidiendo “Justicia por Blas”.

“Mucha gente me dice que por qué sigo pidiendo Justicia por Blas si ya la causa está elevada a juicio, y contesto que Blas tendrá Justicia cuando la Policía deje de actuar como lo hace. Gómez y Alarcón le dispararon a Blas y sí, están presos. Pero si sigue todo igual, va a haber otros apellidos que hagan lo mismo. No quiero ninguna mamá que sufra lo que yo sufro, no quiero ningún hermano que sufra lo que sufre mi hijo mayor, ni abuelos ni amigos que sufran. Quiero que comience el cambio, sé que el tema de la seguridad es complicado, pero hay que empezar por algo”, planteó.

Cuando se habla de los cambios que hubo tras el asesinato de Blas, se refieren, entre otros puntos, a una ley que obliga a que los policías tengan que hacer una capacitación de tres años antes de ingresar. “Esa ley establecía que iba a ser puesta en marcha el 1 de julio. Un mes antes el gobernador firmó un decreto por el que la pospone por 180 días. Eso me hace afirmar con seguridad que todo sigue igual”, planteó.

Después de Blas hubo otro caso resonado de gatillo fácil, el de Joaquín Paredes, de Paso Viejo. “Ni siquiera tuvieron un poco de cuidado cuando todavía estaba el cuerpo caliente de Blas y en un pueblo de tres cuadras, la Policía tiró como 100 tiros con total impunidad”, dijo.

Aclaró que en este camino se ha topado “con buenos policías”. “A ellos les cuesta un montón, porque no pueden hablar y si lo hacen, terminan echados. Por ellos también es mi lucha”.

-¿Cómo es vivir sin Blas?

-Mi psicóloga me dice que todavía no empecé el duelo, porque ni me permito cerrar los ojos, tengo que estar siempre atenta.

Pese a todo, estoy de pie, pero tengo días fatales.

Sé que tengo que estar de pie. Tengo dos nenas chiquitas y un hijo de 20 que era carne y uña con Blas, a él le sacaron una parte de él mismo.

-¿Cómo te enteraste de lo que pasó?

-Mi hijo más grande me despertó esa noche porque una amiga le dijo que había pasado algo con Blas. Me levanté y cuando llegamos a la esquina alcancé a ver el auto de Juan Cruz, que era el que manejaba y dentro, un cuerpo. Nadie me lo dijo, pero supe que era Blas. Dios quiera que se haga justicia, pero sobre todo que haya un cambio. No me interesa tanto los años que pasen presos Gómez y Alarcón, como que esto no pase más. Porque por más años que le den no me van a devolver a Blas.

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