Carta abierta de Francisco Colombano a través de la red social Facebook

“Yo, más que nadie, quisiera que Agustina estuviera viva”

“Pido perdón públicamente si alguien entiende que mi actuar no fue el adecuado”, escribió el villamariense que protagonizó el choque que, hace cuatro meses, terminó en tragedia. Entre otras expresiones, aseguró que “no estaba borracho ni drogado”
sábado, 10 de julio de 2021 · 07:30

Francisco Colombano (31), el comerciante gastronómico que guiaba la camioneta que colisionó con la moto en la que circulaban Agustina del Rosario Toranzo (23), y su amiga Milagros De Marchi (18), publicó una carta abierta en la que cuenta su verdad sobre el accidente vial ocurrido en horas de la madrugada del sábado 6 de marzo pasado.

En el extenso escrito, difundido el jueves por la noche a través de su cuenta en la red social Facebook, Colombano afirma que no es el responsable de lo que sucedió pero, igualmente, pide “perdón a toda persona que sienta que mi accionar podría haber sido diferente; hice, desde el fondo de mi corazón, lo mejor que pude”.

Seguidamente transcribimos el texto completo de la carta:

 

“El 6 de marzo de 2021 fue la noche más dolorosa de mi vida. Es la primera vez que quisiera borrar un momento de mi vida. Todavía me cuesta entender todo lo que sucedió. Me cuesta estar bien. Lloro, me siento angustiado, agotado. No me puedo olvidar el grito ahogado de mi novia, Paula, cuando vio a las chicas a metros del impacto. No puedo más con esta situación. Estoy sin fuerzas, sin ganas, sin energía.

Siento que no podía dejar de escribir, ya que se hizo público este hecho trágico de una forma que no me hace para nada bien.

No es la intención con este escrito convencer o hacer cambiar de opinión a nadie. Por respeto hubiese preferido ni hablar de este tema, pero los últimos días han sido muy duros y espero mediante estas palabras poder encontrar algo de tranquilidad.

Quiero empezar pidiendo perdón a toda persona que sienta que mi accionar podría haber sido diferente; hice, desde el fondo de mi corazón, lo mejor que pude. Quiero pedir perdón si alguien siente que podría ser distinto.

Créanme que yo, más que nadie, quisiera que Agustina estuviera viva. No soy el responsable de lo que sucedió. De cualquier forma, pido perdón públicamente si alguien entiende que mi actuar no fue el adecuado. No tengo la intención de lastimar a nadie. Ni esa noche, ni antes, ni nunca.

Segundo, quiero aclarar que desde el primer día estuve al tanto de la evolución de Agustina y de Milagros. Día a día conseguía que alguien me pasara el parte médico. Con Milagros nos pudimos comunicar con mi novia el lunes (el accidente fue el viernes) y de Agustina supe de su estado, de sus paros cardíacos, de su pequeña mejora, de su neumonía, de su recaída, de su fallecimiento y de su funeral. Todo el tiempo pensaba en ellas.

Si bien no me acerqué al Hospital, Leandra (mamá de Agustina) y Milagros, quien iba atrás, tenían forma de comunicarse con nosotros. No creí, ni creo, que podía hacer algo yendo al Hospital, solo empeorar el momento.

Soy muy respetuoso del dolor que atravesaba la gente y considero que, de esa forma, fue lo mejor para ayudar a la posible recuperación de ambas.

Tercero, desde el primer momento asumí la responsabilidad de mi accionar. Solo no estuve 15 minutos, en los cuales sufrí un ataque de pánico tremendo y en los cuales fui a pedir ayuda a la Clínica Marañón, ya que tanto la Policía como los Bomberos no me contestaban. Esto consta en mi teléfono.

Ese ataque de pánico hoy parece que me condena a ser un asesino; esos 15 minutos parecen que son para salvarme, siendo que en ningún momento las chicas estuvieron solas. Paula, una grande con todas las letras, acompañó en todo momento a las chicas.

Me fui corriendo. La camioneta en todo momento estuvo en el lugar, incluso tenía la llave de mi casa, mi billetera, mi ropa y la recaudación del bar, desde donde venía. Además, en el lugar había más de 20 individuos, los cuales, sin ninguna prueba, me amenazaban y decretaban como asesino, increpándome y acusándome a los gritos.

No lo pude soportar, no entendía absolutamente nada, porque estaba convencido que había pasado en verde y no sabía por qué razón las chicas no me habían visto ni tampoco al semáforo.

Volví al lugar en el momento que llegaban las ambulancias y estuve retenido a disposición de la Policía todo el tiempo. Tenía un oficial al lado todo el tiempo, el cual me negó en todo momento información sobre las chicas. Eso fue hasta pasadas las 7 de la mañana (el accidente ocurrió a las 4). Solo me liberaron cuando conocieron que el accidente no fue mi culpa y cuando comprobaron que no estaba borracho ni drogado.

Cuarto, quiero aclarar que el lunes siguiente al accidente me presenté en la Justicia, sin todavía incluso tener abogado designado, para ponerme a disposición. El accionar de la Justicia fue de destacar. Hicieron la investigación que debía hacerse, hay videos, pruebas técnicas, pruebas forenses, testimonios de Milagros, de Paula, de gente que estaba en el lugar, test de alcoholemia, todo disponible en manos de la Justicia. Solo pido que, por favor, se expidan cuanto antes para llevar un poco de tranquilidad a todos los involucrados.

Quinto, quiero repetir mi deseo de pedir disculpas, públicamente, acá en mi Facebook. Si esto lleva paz a la familia de Agustina, acá están mis más sinceras disculpas.

Ojala que Agustina estuviera viva. No lo está, pero sí podemos hacer que esté en paz. Y eso quiero pedir para todos, porque ni yo ni mi familia, ni mi círculo íntimo de gente, todavía podemos tenerlo.

Respeto totalmente el momento que puede estar pasando Leandra, lo acepto. Lo que quiero pedirte es, de corazón a corazón, que podamos hacer nuestros duelos en paz.

Se necesita paz para poder escuchar, sentir y sanar. Lo pido desde el fondo de mi corazón, pido por favor y por respeto a Agustina y a mí, que esto se transite de otra manera. Por favor. Por favor. Por favor. Solo quiero paz.

Por último quiero agradecer infinitamente las muestras de afecto que recibí, recibo y seguramente llegarán. Creo que tener esta muestra de afecto de todo mi entorno y de gente que no lo es pero que suma, es fundamental para atravesar lo que estoy viviendo. Muchísimas gracias.

Deseo, sinceramente, que a nadie más le toque vivir esto. Por favor, tomemos conciencia al conducir. Nada es sin consecuencias”.

 

Francisco

 


Toranzo sufrió gravísimas lesiones y agonizó durante 15 días

A primera hora de la mañana del 6 de marzo, la Unidad Departamental General San Martín informó sobre un accidente de tránsito ocurrido alrededor de las 4 de la madrugada en la esquina de bulevar Italia y avenida Naciones Unidas. Allí habían chocado una pick up Ford Ranger de color blanco y una moto Zanella ZB 110 roja (foto).

La Policía precisó que la conductora del rodado menor había sido hospitalizada con “lesiones graves” (fractura de cráneo en la región temporoparietal izquierda y contusión pulmonar bilateral severa) y “pronóstico reservado”.

Agustina permaneció internada en el Pasteur “en coma profundo”, y murió en las primeras horas de la tarde del domingo 21 de marzo.

Había nacido en Córdoba el 7 de octubre de 1997.

 

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