Juicio por “tenencia y abuso de arma de fuego”
Llegó el día de sentencia para quien disparó contra la casa de un vecino
Comenzó el juicio contra Angel Balmaceda, acusado de disparar contra la vivienda de Miguel “Coco Rico” Gómez. Su padrastro está imputado por encubrimientoHoy, a las 15, la jueza Edith Lezama de Pereyra dará a conocer la sentencia que determinará si Angel Balmaceda es culpable o inocente. Está acusado de “abuso de arma de fuego” y “tenencia de arma de fuego”, por un hecho de violencia ocurrido en junio de 2019, cuando dispararon contra la casa donde vive Miguel “Coco Rico” Gómez. Y su padrastro, Ramón Pereyra, policía, está imputado por encubrimiento.
Según la acusación, el 18 de junio de ese año, Balmaceda fue dado de alta en el Hospital Pasteur, donde había ingresado unos días antes como consecuencia de una herida cortante en la espalda. No hubo acusación y, por lo tanto, no se investigó esa agresión que fue consecuencia de una riña en el barrio.
Su mamá se encargó de ir a buscarlo al centro de salud y dejarlo en la casa donde vive el joven, ubicada en Pierantonelli y Buenos Aires. Era el mediodía.
Dos horas más tarde, un vecino llama a la Policía diciendo que “Balmaceda y Coco Rico” se están tiroteando en la casa del segundo, ubicada en Pierantonelli al 50, es decir, a media cuadra del domicilio del acusado.
Cuando llegan los uniformados, Balmaceda ya no estaba en el lugar y comienza la investigación comandada por la fiscal Juliana Companys. Encuentran en la casa 10 casquillos que se correspondían a una pistola 9 milímetros.
Paralelamente, se hicieron varios allanamientos para dar con el paradero de Balmaceda. En una de esas requisas, realizada en el barrio San Martín, donde vive la mamá del acusado, secuestraron la pistola mencionada. Era el arma reglamentaria de Ramón Pereyra, el policía que convive con la progenitora de Balmaceda.
Con esos datos y con el joven ya tras las rejas -se había entregado-, se imputó por el abuso de arma al joven y a su padrastro por encubrimiento.
El juicio
Ayer, en tanto, se realizó la primera jornada de la audiencia donde ambos se abstuvieron de declarar.
El fiscal Francisco Márquez pidió en su alegato tres años y seis meses de prisión para Balmaceda con declaración de reincidencia, dado que había sido condenado a cinco años de prisión en el año 2016.
El mismo funcionario también pidió tres años en suspenso para Pereyra.
Por su parte, los defensores solicitaron la absolución.
Florencia Vottero, abogada de Balmaceda, indicó que el delito de tenencia de arma de guerra “es un delito en flagrancia”, es decir, que lo tienen que encontrar portando el arma. “En este caso, la hallaron en la casa de un policía, dentro de su mochila. Además, Pereyra, antes de ser imputado dijo, como testigo, que es muy cuidadoso y que no notó el faltante”, expresó la letrada en sus argumentos.
En lo que hace al abuso de arma, es decir, al tiroteo en sí, Vottero consideró que no está probado que haya sido su defendido el autor y que, además, no se puso en riesgo la integridad física de ninguna persona, dado que la víctima nunca declaró como tal. “Pueden acusarlo de daño contra la vivienda, pero no le disparó a persona alguna”, argumentó.
A su turno, el defensor de Pereyra, Lucas Altamirano, dijo que no hay elementos para sospechar que el policía haya encubierto a Balmaceda, con quien, por otra parte, no se llevan bien. Por eso, también solicitó la absolución.
Tras la lectura de los hechos y los alegatos, la jueza Lezama pidió un cuarto intermedio hasta las 15 de hoy, cuando ambos acusados tendrán la posibilidad de expresar la última palabra y luego se conocerá la sentencia.
Antecedentes
El fiscal Francisco Márquez pidió una pena de tres años y seis meses para Angel Jonathan Balmaceda, con declaración de reincidencia, dado que tuvo una condena anterior.
En esa oportunidad -mayo de 2016- le impusieron la pena de cinco años de prisión por un robo a mano armada ocurrido en diciembre de 2014.
El hecho tuvo como víctima a un matrimonio que vivía en Porfirio Seppey y Darío Ramonda donde, además, funcionaba una distribuidora de huevos.
Las víctimas fueron agredidas físicamente por tres personas, una de ellos menor de edad. El último aludido pidió la probation y los otros dos confesaron ser autores del delito que los llevó a la cárcel.
