La compleja situación que abrió la muerte del vecino de barrio Trinitarios

Se mantiene la acusación sobre la hija pero, ¿fue un crimen o un accidente?

Versiones cruzadas provocaron durante las últimas horas una situación, cuanto menos confusa, acerca de la muerte de José Antonio Fernández. Aquí publicamos las distintas expresiones en forma objetiva a fin de dar lugar a todas las manifestaciones sobre el caso

La cruenta muerte de José Antonio Fernández, el vecino de barrio Trinitarios y exjefe del área Redes de Distribución de EPEC, quien falleció el miércoles pasado, 26 días después de ser encontrado gravemente herido en el patio de su casa (situada en Lonardi 1892 enfrente a la plaza de barrio Trinitarios), abrió durante las últimas horas una situación insospechada en la que se ven involucrados la mujer detenida (hija adoptiva del fallecido), familiares de ambos, al menos dos abogados del foro local e, incluso, funcionarios judiciales.

Lo cierto es que, durante la mañana de ayer, la fiscal de Instrucción del Segundo Turno, Juliana Companys, quien investiga la causa, receptó las respuestas a su indagatoria que brindó la única imputada, María Ayelén Fernández, de 28 años, quien está sospechada de ser la presunta autora de “homicidio simple” en perjuicio del su padre adoptivo, cuyos restos fueron sepultados a las 11 de ayer en el cementerio La Piedad.

Prácticamente a la misma hora tuvo lugar la indagatoria realizada por la fiscal, en la que estuvo presente el que, al menos por entonces, actuó como abogado defensor de la acusada, el letrado Eduardo Rigalt, quien declaró en otros medios que asumió la responsabilidad de asesorar a María Ayelén Fernández luego de tomar conocimiento del caso, analizarlo y considerar que se trata de “una causa defendible”.

Precisamente, por orden de Rigalt, ayer la joven se abstuvo de declarar acerca de lo sucedido, aunque sí respondió por las preguntas que se le formularon por sus condiciones personales.

Tras la indagatoria, la mujer siguió detenida y a disposición de la Justicia, que deberá resolver sobre su situación. Pero todo lo ocurrido durante la mañana derivó en una situación muy confusa, al punto que integrantes de la familia Fernández manifestaron su oposición a la intervención del abogado Rigalt y sostuvieron que la muerte del hombre fue producto de un episodio accidental, mientras que la fiscal expresó exactamente lo contrario: “No fue un accidente”, dijo Companys ante una consulta periodística.

 

Desde la Justicia se dijo...

El deceso de José Fernández “no fue un accidente”

Para la Fiscalía de Instrucción del Segundo Turno, a cargo de Juliana Companys, todo apunta a que el caso que involucra a María Ayelén Fernández, la hija adoptiva del hombre que perdió la vida, “no fue un accidente”, lo que quiere decir que se trató de un episodio violento y provocado.

Precisamente la misma funcionaria apuntó que la denuncia sobre la existencia del vecino herido se realizó el 13 de abril pasado y fue presentada “por los responsables de la Clínica Marañón”, al recibir a un paciente que presentaba una herida generada por un objeto punzocortante (no necesariamente un cuchillo) en la región torácica, más exactamente dos centímetros arriba del corazón.

Precisamente, pese a los cuidados, Fernández permaneció en el mencionado centro de salud inconsciente hasta el momento de su fallecimiento, ocurrido el martes pasado.

Es más, la fiscal señaló que, de acuerdo a la autopsia, José Fernández no pudo sobreponerse a una herida “que tenía 40 centímetros de profundidad”, lo que la llevó a considerar que el hecho “fue provocado”.

Asimismo, se expresó, en cuanto al estado de salud mental de María Ayelén, la mujer imputada por el presunto crimen, que “tiene una discapacidad cognitiva, pero es leve”, por lo que tiene pleno conocimiento de los actos, es decir, tiene conciencia de las acciones que protagoniza.

También la Fiscalía se encargó de recabar testimonios, aunque sobre los mismos no trascendieron mayores datos y lo único cierto es que la joven María Ayelén Fernández, madre de un niño de 4 años y de una beba de ocho meses, hoy está involucrada en el trágico episodio como supuesta autora de “homicidio simple”.

 

Desde la familia niegan el crimen y cuestionan al abogado Eduardo Rigalt

“Nos han causado un daño tremendo al imputar y detener a María Ayelén”

Mientras tanto, un allegado a la familia Fernández y compañero de trabajo del hombre fallecido, Mario Daniel Soaje, se hizo presente durante las últimas horas de la tarde de ayer en la sede de El Diario para hacer conocer las recriminaciones realizadas al abogado Eduardo Rigalt por uno de los hermanos de María Ayelén Fernández e hijo de crianza de la persona que perdió la vida.

 

¿Quién defiende?

“¿Cómo se puede hacer cargo de la causa?”, le preguntó Cristian Alves, quien ayer intimó, desde Río Gallegos donde se encuentra, a Rigalt, quien horas antes, previo al mediodía, asesoró a la acusada durante la indagatoria de la fiscal.

“¿Cómo se puede hacer cargo de la defensa si desde hace varios días la familia ya contrató al doctor Jorge Olmedo, que es el abogado de la familia?” (Fernández), dijo Alves vía telefónica.

 

Problemas psicológicos

El propio Soaje aseguró que María Ayelén no fue la causante de la muerte de su padre adoptivo, como tampoco pudo haber tenido la capacidad de contratar a Rigalt.

Apuntó, además, que desde el mismo momento que fue detenida, la familia nunca la dejó sola e incluso (el abogado) Olmedo le presentó un escrito a la fiscal pidiéndole autorización para que le permitiera amamantar a su hijita de ocho meses y, recién ahí, se pudo llevar a la nena hasta la Alcaidía para que le diera el pecho”.

Se aseguró que, cuanto menos, “hay tres informes sobre estudios psicológicos realizados a María Ayelén que confirman que tiene problemas”.

 

Daño a la familia

Ante las recriminaciones de Cristian Alves (quien hasta hace tres días estuvo en Villa María y luego volvió al sur, “porque tengo que trabajar”) Rigalt solo atinó a decir “voy a renunciar a la defensa”.

“Esto le ha causado a la familia un daño tremendo -sentenció el hijo de crianza de José Fernández-, nuestro abogado es el doctor Jorge Olmedo, hable con él…”.

“¿Cómo se puede hacer cargo de la causa? ¿Acaso pretende pasar por encima (de la decisión) de la familia…?”, prosiguió el hermanastro de Ayelén.

 

“Esperamos 14 días”

“En ningún momento dejamos a Ayelén sola, si hasta le llevábamos la comida (a la Alcaidía de barrio San Justo) durante todo este tiempo que estuvo detenida”, señaló vía telefónica.

También indicó que (con el abogado Olmedo) “estuvimos 14 días esperando la indagatoria y la Fiscalía nunca la llamó y resulta que ahora, casi en cuestión de horas, tras asumir la defensa Rigalt, se realizó la indagatoria”, en referencia al acto procesal realizado durante las últimas horas de la mañana de la víspera.

 

La causa de la muerte

Entre los familiares y allegados el deceso de José Antonio Fernández se produjo a raíz de un accidente doméstico ocurrido el 14 de abril en el patio de la vivienda situada en calle Lonardi 1892, en barrio Trinitarios.

Incluso, apuntaron, la Policía secuestró un hierro que el infortunado vecino tenía “dentro de una lata” que utilizaba para sostener la puerta de un galponcito. Ese día, siempre según la versión relatada por su íntimo amigo y excompañero Mario Soaje, quiso salir del lugar y tropezó con el perro que se cruzó y cayó sobre la lata que contenía varios hierros, por lo que “se clavó uno” en el pecho.

Al llegar un enfermero, amigo de la familia, el hombre gravemente herido alcanzó a decirle que se había tratado de un accidente y en ningún momento mencionó que haya intervenido su hija adoptiva.

 

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