Familiares y amigos frente a Tribunales, por la libertad de María Ayelén Fernández

“Juliana Companys, dé la cara y escuche a la gente”

Nuevo capítulo del hasta hoy confuso episodio en el que murió el vecino de barrio Trinitarios. Ayer se concretó la convocatoria frente a Tribunales para pedir que liberen a la hija de la víctima

En un momento todos los asistentes a la convocatoria, frente al edificio de Tribunales de Villa María, levantaron los carteles y, al unísono, comenzaron a gritar: “¡Liberen a Ayelén…! ¡Liberen a Ayelén…!”.

Allí estuvieron, en un encuentro de poco más de 30 vecinos, quienes sostienen que María Ayelén Fernández, la hija adoptiva de José Antonio Fernández, el hombre de 60 años que murió por una profunda herida en el pecho, jamás “podría haber matado a su padre”, tal como lo expuso la madrina de la joven detenida.

Fue una hora antes del mediodía de ayer y la Policía dispuso una formación de uniformados al pie de las escalinatas de acceso a Tribunales.

Sobre la vereda y la calle General Paz una y otra vez los concurrentes demandaron que dispongan la libertad de la mujer de 28 años, madre de dos niños de 8 meses y 4 años, que se encuentra incomunicada en la Unidad de Contención del Aprehendido (UCA), apuntada como la presunta autora de la muerte violenta que sufrió José Fernández, un hombre que fue jefe de una sección de EPEC y fue encontrado malherido el 8 de abril pasado en el patio de su casa, situada en Lonardi 1892 en barrio Trinitarios.

 

El pedido

El propio hermano del hombre fallecido, Edgar Fernández, se dirigió a viva voz hacia los ventanales de los pisos superiores de Tribunales gritando que “solo la tienen presa por sospecha”, aduciendo que no existen pruebas, y continuó llamando a la fiscal que tiene a su cargo investigar el episodio: “¡Juliana Companys, dé la cara. Escuche a la gente que conoce a Ayelén!”.

“Vine tres veces aquí y nunca me dio un turno. ¡Juliana Companys es cómplice de una injusticia…!”, tras lo cual todos los presentes aplaudieron a quien, además de hermano del fallecido, también es tío de la mujer que se encuentra detenida.

En otro momento de la convocatoria, Edgar Fernández expresó: “Pedimos la libertad de ella. Está incomunicada y queremos su pronta liberación y la segura investigación del caso”.

Por otro lado, sostuvo que “la declaración indagatoria fue sospechosa, porque nosotros estábamos enterrando a su padre y (al mismo tiempo) a ella la llamó la fiscal con un abogado (en referencia a Eduardo Rigalt, hoy remplazado por Jorge Olmedo) que nadie pidió para que la defienda”.

 

“Es una niña sin maldad”

El hermano del hombre muerto por una profunda herida de 40 centímetros de profundidad, de arriba hacia abajo, y a solo dos centímetros sobre el corazón, insistió una y otra vez que “él no cometió el delito que quieren hacer creer”, en alusión a que, por haber intentado abusar de la joven, habría sido asesinado por ésta. A su turno, Eve de Soaje, madrina de Ayelén, expresó: “Ella tiene un retraso madurativo. No le pueden decir que mató a su papá. Nunca, ni por sus genes ni por su forma de ser Ayelén podría haber matado a su padre”.

“Es una niña sana, no tiene maldad. No es una niña con doble discurso”, al tiempo que también reclamó que sea liberada porque la esperan “sus hijitos”.

 

El caso

El tremendo episodio que ocurrió el 8 de abril pasado recién tomó estado público hace pocos días cuando, tras 26 días de agonía, dejó de existir José Fernández.

De todas maneras, la Justicia conoció la situación cuando responsables de la Clínica Marañón, donde ingresó malherido el sexagenario, puso en aviso a la Justicia del estado del paciente el 13 de abril, es decir, cinco días después del ingreso, de acuerdo a lo expresado por la fiscal Companys.

Precisamente, la funcionaria judicial fundó mayormente sus decisiones, como fue la orden de apresar a Ayelén y mantenerla recluida, en los datos que le aportaron los informes médicos y peritos, lo que, días atrás, la llevó a decir ante los periodistas que el hecho en el que perdió la vida José Fernández “no fue un accidente”.

Ayer los familiares y amigos, que sostienen que no existió crimen alguno, se apostaron frente a la sede judicial, precisamente para pedir justicia y, en primer lugar, para que liberen a María Ayelén.

Más de
0%
Satisfacción
20%
Esperanza
40%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
40%
Indiferencia