Femicidio de Celeste Natalí Torres - Concluyó anoche el primer juicio con jurado popular del año en Villa María
Perpetua para el hombre que mató a su expareja en Oliva
Luis David Villagra fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de quien era su pareja, Celeste Natalí Torres, un hecho ocurrido en Oliva en mayo de 2018“No lo planifiqué”, dijo Luis David Villagra desde la cárcel y conectado a Tribunales por teleconferencia, cuando el juez Félix Martínez le dio lugar para que expresara sus últimas palabras antes que los jurados populares y los camaristas fueran a deliberar.
Tras escucharlo, el jurado popular y los camaristas, fueron a debatir hasta que a las 21, el secretario Daniel Rodríguez leyó la sentencia: Villagra fue condenado a prisión perpetua por matar a quien fuera su pareja, Celeste Natalí Torres. La sentencia fue por homicidio triplemente calificado por mediar violencia de género, por el vínculo y por alevosía. Además, fue declarado reincidente, por lo que no podrá acceder a la libertad condicional.
Así lo había pedido el fiscal de Cámara Francisco Márquez, solicitud a la que adhirió el abogado querellante, Sergio Vidal Lascano, miembro del estudio de Carlos Nayi.
Puñaladas
Márquez, en su alegato, hizo un repaso de los hechos.
Comenzó desde que Villagra y Torres se conocieron. El había salido de la cárcel tras purgar una condena por robo calificado (asaltó a un chofer de la empresa La Victoria) e iniciaron una relación. De esa unión nació una hija.
La pareja puso fin a la convivencia y ella se fue a vivir a Oliva, mientras él se quedó en un campo donde trabajaba.
El primer hecho violento ocurrió en abril de 2018, cuando él, ingresó a las 2 de la madrugada a la casa de la calle Paula Albarracín y comenzó a agredirla. “La arrastró tirándola de los pelos por la casa, buscando un supuesto amante”, dijo Márquez en su alegato.
Al otro día, ella fue a hacer la denuncia y la Justicia le prohibió acercarse a ella. Pese a esa orden judicial, casi todas las noches iba a la casa del pueblo. La vigilaba.
El 6 de mayo de 2018, Celeste va a buscar a sus hijos (el que tuvo con Villagra y los tres más grandes) que estaban con su ex en el campo. Con alguna excusa, él también viajó hacia el pueblo y al llegar a la casa, le pidió a los chicos que se queden afuera.
Ingresó y en cuestión de minutos, tomó un cuchillo y le asestó tres puñaladas a la mujer que estaba sentada en su cama: una en la espalda, en la zona del homóplato izquierdo; la otra en el cuello, con la que le cortó la aorta y una tercera en el abdomen. Ella murió al instante por “hemoneumotórax”, es decir, porque sus pulmones se llenaron de sangre y ya no pudo respirar.
Después, limpió el cuchillo con una franela, se lo puso en la mano izquierda a Celeste -ella era diestra- y salió en cuero y descalzo rumbo a la Policía.
Cuando entró a la Comisaría con los brazos en alto mostrando dos cortes superficiales, dijo: “Vayan a ver como está mi mujer” y trató de convencer a los uniformados que ella se quitó la vida. “Si realmente hubiera estado herido, en lugar de ir a la Policía tendría que haber ido al Hospital”, razonó Márquez.
La defensa
Silvina Muñoz fue la encargada de ejercer la defensa técnica de Villagra. En un extenso alegato, pidió que se desestimara uno de los agravantes, el de la alevosía. También solicitó que se declare inconstitucional la prisión perpetua. El jurado no coincidió con sus argumentos.
La sentencia
Cuando la madre de Celeste, Teresa Amalia Villagra (comparte el apellido con el femicida) escuchó que al asesino de su hija le dieron la máxima pena, solo pudo llorar y agradecer, porque se hizo justicia.
Cuatro huérfanos, una madre sin consuelo y una familia sin Celeste. Ese es el saldo del femicidio juzgado ayer en Villa María.
