Cámara del Crimen de Villa María - Veredicto unánime de jueces y jurados

Perpetua para un jardinero que mató a puñaladas a su expareja

Se trata de Osvaldo Quevedo, quien fue hallado culpable del femicidio de Carmen Gómez, con la que había mantenido una relación sentimental durante más de 30 años. El hecho ocurrió a primera hora de la mañana del 5 de octubre de 2019 en barrio Lamadrid
viernes, 17 de diciembre de 2021 · 08:14

La Justicia villamariense le impuso anoche la pena máxima a Osvaldo Raúl Quevedo (60), un jardinero que estaba acusado de haber asesinado a puñaladas a Carmen Raquel Gómez (67), con quien había tenido una relación de pareja de más de tres décadas.

En fallo unánime de jueces técnicos y jurados populares, Quevedo fue declarado autor penalmente responsable de los delitos de “homicidio doblemente calificado, por el vínculo y por violencia de género (femicidio)”, “amenazas” y “desobediencia  a la autoridad”, todos relacionados con la misma víctima.

El crimen ocurrió alrededor de las 7 de la mañana del sábado 5 de octubre de 2019 en una vivienda ubicada en calle Colabianchi al 500, en barrio Lamadrid, donde Gómez trabajaba cama adentro cuidando a una mujer mayor.

La noche anterior, el hombre había concurrido al Salón de Ruiz y “alguien” le comentó que Carmen tenía otro novio. La versión que llegó a sus oídos no era nueva, ya que unas horas antes otra persona le había dicho algo parecido.

 

Puñaladas letales

Quevedo se fue del local bailable poco después de las 5 de la madrugada y dos horas más tarde se hizo presente en el domicilio donde estaba pernoctando la mujer. Tocó el timbre y lo atendió Gómez. Hubo una discusión y, entre el porche de la casa y unos pocos metros hacia adentro, el iracundo jardinero arremetió contra su expareja y le asestó varias puñaladas en el estómago que le ocasionaron la muerte unas cinco horas más tarde.

Para consumar el ataque, el agresor utilizó un cuchillo de cocina con empuñadura plástica de color verde y una hoya de 19 centímetros de largo.

Carmen trató de defenderse, a tal punto que sufrió cortes en ambas manos, pero no pudo evitar que los puntazos que recibió en la región abdominal lesionaran el hígado, el riñón derecho y el intestino grueso, y la dejaran en gravísimo estado.

El violento episodio fue advertido por un vecino, quien de un grito logró que el agresor cesara en su brutal ataque y huyera del lugar. La mujer fue asistida por esa misma persona, quien llamó a los bomberos, cuyo personal la trasladó hasta el Hospital Pasteur.

Desde el centro de salud informaron que la paciente presentaba “múltiples heridas punzocortantes en la zona abdominal que le ocasionaron severas lesiones renales y hepáticas que derivaron en un shock hipovolémico y, posteriormente, sufrió un paro cardiorrespiratorio en momentos en que se encontraba en el quirófano para ser intervenida”, y falleció alrededor de las 11 de la mañana.

 

Amenaza previa

Días antes del trágico hecho de sangre, Quevedo había protagonizado otros ilícitos en contra de su ex: el 19 de septiembre la increpó desde la vereda, diciéndole que si lo dejaba la iba a matar.

Ese incidente derivó en una denuncia penal por parte de Carmen, tras lo cual la Justicia dispuso una restricción que le impedía al jardinero acercarse o mantener cualquier tipo de contacto con la mujer.

A pesar de la orden judicial y previo a consumar el mortal ataque, Quevedo incurrió en el delito de “desobediencia a la autoridad”, precisamente por haber incumplido aquella disposición legal.

 

Celos enfermizos

Más allá del silencio procesal adoptado por el femicida durante todo el proceso, desde un primer momento se supo que los motivos que lo llevaron a cometer semejante crimen fueron sus celos enfermizos y la negativa de la mujer para volver a formar pareja con él.

Quevedo y Gómez habían tenido una relación sentimental intermitente que duró poco más de tres décadas, aunque nunca convivieron ni tenían hijos en común.

 

La audiencia de ayer

El juicio oral comenzó poco después de las 15 y concluyó con el dictado de la sentencia minutos antes de las 20.30.

La audiencia se llevó a cabo en el hall de entrada del edificio de Tribunales, donde se dieron cita los integrantes del tribunal, Félix Martínez (presidió el debate), Eve Flores y Edith Lezama; el fiscal de Cámara, Francisco Márquez; la asesora letrada Silvina Muñoz, defensora oficial de Quevedo; la secretaria Gabriela Sanz y los 12 miembros del jurado popular.

El ahora condenado jardinero siguió las deliberaciones desde la cárcel, a través del sistema de videoconferencia.

A poco de comenzado el juicio y tras la lectura de la pieza acusatoria, Quevedo se abstuvo de prestar declaración. Posteriormente comparecieron cuatro de los cinco testigos citados, entre ellos la hija de la víctima, Mónica Barrionuevo, y más tarde las partes acordaran incorporar “por lectura” el resto de la prueba colectada en el expediente.

 

Alegatos y sentencia

Concluida la etapa de recepción de pruebas, jueces y jurados escucharon los alegatos de la Fiscalía y la Defensa: Márquez mantuvo la acusación y solicitó la pena máxima para Quevedo, mientras que Muñoz pidió que se declarara la inconstitucionalidad de la prisión perpetua y que se le impusiera una sanción acorde con la escala penal prevista para del “homicidio simple”, es decir de entre ocho y 25 años.

En la parte resolutiva del veredicto, los miembros del tribunal no hicieron lugar al planteo de la asesora letrada y condenaron al femicida a prisión perpetua, que en términos numéricos equivale a 35 años de encierro.

Finalmente, cabe señalar que la causa fue instruida por la titular de la Fiscalía de Instrucción del Segundo Turno, Juliana Companys, con Secretaría de Karina Maritano.

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