En base a los testimonios de un camionero y del encargado de un taller

Reconstruyeron las últimas horas en las que vieron a Mariela Bessonart

Dieciséis años, dos meses y 17 días después de la desaparición de Mariela Bessonart, se realizó la primera reconstrucción de las últimas horas en las que la mujer fue vista por los testigos
jueves, 16 de diciembre de 2021 · 07:00

Por espacio de varias horas, durante la mañana de ayer, la cuadra de avenida Rawson entre las calles General Paz y Alem, en barrio Almirante Brown, fue escenario de la reconstrucción de los últimos momentos durante los cuales fue vista por varios testigos Mariela Bessonart, la mujer de quien nada se sabe desde el 28 de septiembre de 2005.

Tal lo dispuesto por la fiscal de Instrucción del Segundo Turno, Juliana Companys, convergieron en el lugar la mencionada funcionaria, la responsable de la Secretaría Nº 3, Karina Maritano, integrantes de la Dirección de Investigaciones Operativo (DIO) especialistas en cibercrimen, personal del Grupo 6 de Investigaciones de la misma dependencia, efectivos policiales de la Unidad Departamental San Martín, junto a expertos en sistemas audiovisuales de la Policía Judicial y de la Policía Científica.

La reconstrucción, realizada con todos los detalles de lugar y tiempo, se corresponde con la puesta en escena de las últimas horas previa a la desaparición de Mariela, episodio que investiga la fiscal Companys y en el que está imputado el esposo de Bessonart, Rodolfo Delpino, como presunto autor del delito de “homicidio calificado por alevosía”, cargo que sobrevino luego de otra acusación que lo había sindicado en supuesto autor de “privación ilegítima de la libertad personal por el tiempo”.

 

Los unos y los otros

Todo el “acting” (representación) fue desarrollada por efectivos policiales que asumieron los roles de la mujer ausente hace 16 años, del hombre investigado, y de dos testigos considerados claves: un camionero y un trabajador del taller que, aquella mañana, se encontraban en el frente del taller “Lucas Service” de Trevisson y Mattea, con acceso sobre la cuadra de calle Rawson, a pocos metros de la esquina con General Paz.

Se trató, según se pudo conocer, de una verificación de los detalles que proporcionaron los testigos (el camionero, domiciliado en la localidad de Serrano que se encontraba ocasionalmente enfrente al taller; y uno de los encargados del lugar).

Por esta razón, a las 6.30 de la víspera se encontraron en ese punto de la ciudad, ubicado junto al Parque Pereira y Domínguez, todos los funcionarios y agentes mencionados, además de Marcelo Martín Silvano, abogado de la querella y representante de los hijos de Bessonart y Delpino.

De todos modos, la acción comenzó a las 7.15, cuando la intensidad de la luz del nuevo día de ayer fue similar a lo ocurrido a las 8 de aquel 28 de septiembre de 2005, detalle contemplado por la Fiscalía luego de un oficio que se hizo llegar a El Diario el martes pasado y a la consulta pertinente al Servicio Meteorológico Nacional.

 

Cruce sin palabras

Precisamente, de acuerdo a los testimonios, esa mañana de septiembre Mariela salió de su departamento, situado en la cuadra del 1500 de calle Mendoza, al volante de un Volkswagen Polo gris (ayer se recurrió a un rodado similar), y se dirigió al taller antes mencionado, donde estacionó delante del camión Ford, en cuya cabina se encontraba el chofer de Serrano.

Fue entonces que la mujer descendió y se acercó al portón del taller, donde habló con el mecánico y a quien le dejó el vehículo, supuestamente para una reparación.

Casi al mismo tiempo arribó al lugar Delpino, al comando de una pick up Ford F-100, tipo “Sapo”, quien estacionó enfrente al taller, pero junto a la vereda del predio parquizado.

Fue entonces que, siempre según las expresiones de los testigos, el hombre dejó la camioneta y cruzó hacia el taller, al mismo tiempo que su esposa se desplazó en sentido contrario y ambos se cruzaron sin dirigirse la palabra.

Así, mientras Delpino se encontró y habló con el encargado del taller (el mismo con quien poco antes había conversado Mariela), ésta subió a la camioneta de su marido.

Acto seguido, el hombre ahora investigado retornó hasta el utilitario y, junto a Mariela, salió raudamente en dirección a la esquina de Rawson y Alem.

 

¿Hacia dónde fueron?

En ese punto de la ciudad, de acuerdo al dato preciso del camionero que continuaba en el interior de la cabina del camión Ford estacionado delante del taller, la pick up conducida por Delpino “dobló a la derecha”.

Y es aquí donde se planteo la disyuntiva: ¿qué observó el camionero? ¿La camioneta en la que circulaba la pareja giró hacia Tío Pujio o, como sostienen sus abogados defensores, intentó decir que dobló por Alem hacia el centro de Villa María?

Vale recordar que, en sus primeras declaraciones, cuando aún no había sido imputado, el esposo de Mariela expresó que ambos llegaron a la esquina de José Ingenieros y Santa Fe (enfrente a la escuela José Ingenieros), donde la mujer descendió para dirigirse hacia la sucursal del Banco de la Nación, tras lo cual nada más supo de ella.

 

Rumbo a Tío Pujio

Una vez cumplimentada la reconstrucción a pasos de la esquina de Rawson y General Paz, casi todos los actores que participaron del procedimiento judicial se dirigieron, por el antiguo trazado de la ruta nacional 9 a distintos puntos del tramo hasta llegar a la vecina localidad.

Una vez en ese lugar se dio por terminada la reconstrucción de las últimas horas sobre las que existen certezas de la presencia de Mariela Bessonart, cuya ausencia aún persiste y se ha instalado como uno de los episodios más extraños acaecidos en Villa María que es investigado por la Justicia.

En el despliegue de la víspera, en tanto, estuvo ausente Juan Manuel Tovo, abogado querellante a nombre de Gladys, hermana mayor de Bessonart.

Del mismo modo, tampoco concurrieron los defensores de Rodolfo Delpino, los abogados cordobeses Gerard Gramática y Débora Ferrari.

 

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