Denuncia pública de un hombre que se siente desprotegido
“El maltrato permanente viene siempre acompañado de amenazas”
Señor director de El Diario:
La intención de la presente es evidenciar el desamparo y abandono del que fui y soy víctima por parte del Juzgado de Violencia Familiar de esta ciudad.
Doy los fundamentos. Soy F.R.S., 71 años, jubilado y con 42 años de aportes jubilatorios.
Comparto la vivienda con una hermana 15 años menor, soltera y con 3 hijos, los cuales 2 viven en la misma casa.
Con siete habitaciones ocupo una sola; compartimos el baño, la galería y el patio.
No fumo, no bebo alcohol y no consumo drogas. Tengo un pequeño tallercito en el cual por las mañanas hago soldaduras, trabajo la madera, todo de uso particular.
Por las tardes hago caminatas y leo los diarios en alguna estación de servicio.
Desde hace tiempo soy víctima del maltrato físico, psicológico de mi sobrino mayor y de mi hermana, recibiendo insultos permanentes y un rechazo absoluto a mi forma de vivir, no así de mi sobrino menor.
Ese maltrato permanente viene siempre acompañado de una amenaza de denunciarme, hecho al que desde hace mucho tiempo no hacía caso, ya que nunca fui agresivo ni reaccioné de mala forma.
Pero en el año 2019 cumplió su promesa y me denunció. En ese caso no fui escuchado por la Policía ni el Juzgado de Violencia. Sin prueba mayor alguna, me excluyeron de mi domicilio tardando más de un año en poder regresar, ya que ocurrió lo de la pandemia y los Tribunales cerraron y todo lo demás de público conocimiento.
Regreso a mi casa y la relación sigue siendo tensa, siempre recibiendo insultos y amenazas tales como “ya te vas a quedar afuera otra vez”.
El pasado 22 de junio de 2021, por parte de mi sobrino mayor sufrí una agresión física sin motivo alguno: me pega un empujón haciéndome caer abruptamente sobre el piso, causándome una lesión en la mano izquierda. Cuando salgo para hacer la denuncia, tanto mi sobrino como mi hermana me agreden verbalmente con una serie de improperios y exabruptos irreproducibles.
Cuando llego a la Policía de Vila Nueva, que es la ciudad donde vivo, sangraba de la mano. Me dicen que me haga curar en el Hospital Comunitario y que con el certificado haga la denuncia. El cual me certifican lesiones leves y cuatro puntos de sutura.
Adjunto a la nota del certificado médico, pido la exclusión de mi sobrino de mi casa y no formulé la denuncia penal para que no perdiera su fuente laboral.
Al día siguiente lo excluyen de mi casa. A la tarde noche cuando voy a ingresar a la vivienda y mi hermana, como acto de represalia, me increpa amenazándome que si entro me va a acuchillar.
Me pongo en comunicación con mi abogada y vamos a la Comisaria a formular la denuncia. En dicha oportunidad permanezco en la Policía desde las 19 hasta las 23, siendo víctima de un total manoseo por parte de la sumariante de quien solo sé su nombre, J.B.
Finalmente, pasadas las 23, me dice que busque dónde pasar la noche, que al día siguiente mi hermana sería excluida y yo ingresaría a mi domicilio, hecho que hasta la fecha nunca ocurrió. Todo lo contrario, como víctima fui excluido. El Juzgado literalmente resolvió: listo, te agredieron, quedate afuera.
A las 48 horas presento una nota por intermediario de mi abogada al Juzgado de Violencia Familiar, exponiendo mi situación. En este caso me responden dándole un botón antipánico a mi hermana, o sea, a mi agresora, y nuevamente me dejan afuera de mi casa y en la calle, argumentando que “ya puede encontrar donde dormir”.
Estoy deambulando desde hace meses entre geriátricos y pensiones baratas. Esa es la solución que como víctima me dio el Juzgado.
Dormí tres noches en el auto, la cuarta sentía frío y fui a pasar la noche a la Comisaría. Soy hipertenso crónico, tenía temor a que me pasara algo. La mujer policía me dijo que la Comisaría no es para dormir. Le aclaré que no fui para dormir, sino para pasar la noche. Así fue, tuve una videoconferencia con el secretario del Juzgado, el doctor G. Le aclaré que debido a mi problema económico sigo deambulando (aclaro, mi agresora no fue recluida).
Siendo víctima de agresión física y verbal, soy propietario de la casa y sigo sin poder ingresar a ella.
El sábado 28 de agosto de 2021 en El Diario aparece un caso muy parecido al mío. El título de la nota fue “De esta noche no pasás”.
El Juzgado de Violencia Familiar, en vez de amparar y proteger a la víctima, la somete a un total estado de abandono y desamparo.
Me asiste todo el derecho de iniciar acción penal por el total abandono o desamparo de la víctima.
Pido inmediatamente que el doctor G. sea removido de su puesto, no podemos seguir permitiendo que se siga perjudicando a honestos ciudadanos y ciudadanas.
Cualquier estudiante de Derecho sabe que no existe ningún fundamento jurídico que proteja al victimario y no a la víctima.
Ahora, próximo al vencimiento de esta medida de exclusión, temo que mi reingreso a mi hogar sea nuevamente trabado o denegado, tal que como víctima me siento totalmente desamparado, todo lo contrario, me siento hostigado por la Justicia a la que recurrí para que como víctima me otorgaran protección.
No puedo entender las lógicas de las disposiciones de ese Juzgado. Un botón antipánico al victimario y la víctima en la calle. ¿Esto es justicia?, ¿esto es protección?
Además, temo que al volver a mi hogar mis victimarios sigan utilizando al Juzgado de Violencia Familiar como los cómplices que han sido en la errónea aplicación de la justicia para mantenerme fuera de mi propiedad.
Asumo la total responsabilidad de los hechos y mi palabra.
F.R.S. - DNI: 8.363.163
