Cámara del Crimen - Un año y tres meses de prisión efectiva por “robo simple”

Hermanos zafaron de una sanción más alta y recuperaron la libertad

Milton y Alejo Ross llegaron a juicio acusados de “robo agravado por uso de arma impropia”. El fiscal pidió cinco años de cárcel y el defensor sostuvo que no había pruebas de que hayan utilizado un elemento contundente. Estaban presos desde junio de 2019
jueves, 17 de septiembre de 2020 · 09:00

Dos jóvenes albañiles villamarienses fueron condenados ayer por un robo callejero, pero la ausencia de pruebas contundentes sobre la utilización de un palo o un hierro en el atraco, como lo aseguró la víctima, les permitió acceder a una sanción más leve y pudieron recuperar la libertad.

Se trata de los hermanos Milton Andrés (23) y Alejo Matías Ross (19), quienes recibieron penas de un año y tres meses de prisión efectiva, las que se les dieron por compurgadas por el tiempo que llevaban entre rejas.

Los Ross llegaron a juicio acusados como presuntos coautores de “robo agravado por uso de arma impropia”, un delito que tiene una escala penal que va de cinco a 15 años de prisión y por el que estaban detenidos desde junio de 2019.

Sin embargo, la ausencia de una prueba irrefutable que confirmara que utilizaron un palo o un hierro durante el asalto, llevó al juez Félix Martínez a hacer lugar a un planteo formulado por el abogado Daniel Volpe, quien justamente solicitó la sanción finalmente aplicada al sostener que la víctima no visualizó el objeto con el cual fue agredido físicamente.

La noche del 30 de abril del año pasado, alrededor de las 23, Claudio Sebastián Sáenz fue abordado en la esquina de Intendente Urtubey y Vélez Sarsfield por tres sujetos, quienes lo golpearon y le sustrajeron todo lo que llevaba, incluida la ropa.

Sáenz declaró luego que los ladrones le pegaron en la frente con lo que supuso se trataba de un palo o un hierro, motivo por el cual la fiscal Silvia Maldonado, quien instruyó la causa, calificó el hecho como un “robo agravado” por el empleo de un elemento contundente como arma impropia.

 

Un solo testigo

A poco de comenzada la audiencia, tanto Milton como Alejo Ross se abstuvieron de declarar, y posteriormente compareció Sáenz.

Al brindar su testimonio, el denunciante relató que aquella noche circulaba en bicicleta por las calles de barrio Felipe Botta y que tres jóvenes que estaban parados le pidieron fuego. Cuando detuvo la marcha, uno de ellos lo tomó de atrás por el cuello y entre todos comenzaron a golpearlo, al tiempo que lo llevaban hasta una casa abandonada ubicada a pocos metros.

En el lugar le aplicaron varios golpes de puño y puntapiés y lo despojaron del calzado y de la ropa que llevaba puesta y (lo dejan en calzoncillos), además de sustraerle un viejo celular Nokia 1100, el DNI, 60 pesos y la bicicleta, para luego escapar corriendo.

Según Sáenz, durante la violenta agresión recibió un golpe en el costado izquierdo de la frente con un palo o un hierro, aunque no visualizó el objeto utilizado por los delincuentes.

 

Los alegatos

Al momento de emitir sus conclusiones, el fiscal Francisco Márquez dio por acreditado que los elementos de prueba colectados eran más que suficientes como para mantener la acusación original y, en consecuencia, solicitó que los hermanos fueran condenados a cinco años de cárcel como coautores del delito mencionado.

A su turno, el defensor hizo referencia a contradicciones en las declaraciones de la víctima y de un testigo de la causa, por lo que pidió la absolución de sus clientes, argumentando que no había certeza de que hubieran sido ellos los autores del asalto.

Subsidiariamente, Volpe solicitó que los Ross fueran declarados coautores de “robo simple” al sostener que la víctima no había visto arma alguna y que, por lo tanto, no se podía asegurar que hayan utilizado un palo o un hierro. Y a los efectos punitivos, consideró que la sanción debía ser de un año y tres meses de cárcel, es decir el tiempo que llevaban “a la sombra”.

Al dictar sentencia, el magistrado aplicó la sanción requerida por la Defensa y ordenó la inmediata libertad de los hermanos, quienes siguieron las alternativas del juicio desde la cárcel a través del sistema de teleconferencia.

Finalmente, cabe señalar que ambos jóvenes son convictos primarios ya que nunca fueron condenados por la Justicia, aunque sus respectivos prontuarios policiales muestran antecedentes por diferentes delitos (todos de poca monta), cometidos cuando eran menores de edad.

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