El reclamo desde el dolor de Mirta Martínez, por el crimen de su hijo
“No quiero irme de esta vida sin ver que se haga justicia”, expresó la mamá de Nano
Tuve a uno de los asesinos de mi hijo sentado al lado mío en la Fiscalía y me ofrecía ayuda para buscarlo…”, dijo la mamá de Nano, quien los calificó de “cínicos”Nada será igual para la madre de Miguel Alexander “Nano” Martínez, cuyo cuerpo sin vida y semienterrado fue encontrado hace pocos días en un campo en jurisdicción de Arroyo Algodón.
Durante la víspera, Mirta Martínez, progenitora del joven de 22 años asesinado, entregó a El Diario un escrito, realizado a mano y en una doble hoja de cuaderno, en el que da cuenta del atribulado momento que sobrevive y, a través del cual, pide y exige la máxima condena para los dos jóvenes que están sindicados como presuntos autores de la muerte de su hijo.
El escrito
“Hoy, otro día más. Cuánto me cuesta arrancar el día. Es como ir muriendo cada día un poco más”, comienza diciendo la mamá desde la profunda aflicción.
“Hijo mío querido, solo sé que vos, de alguna manera, me estás sosteniendo porque no quiero irme de esta vida sin ver que se haga justicia… que por lo menos eso me den ya que te perdí para siempre”, continua el escrito y añade: “…Que por lo menos eso me den ya que te perdí para siempre”.
“…Que estos asesinos -prosigue- no salgan más. Nadie puede cambiar esta realidad tan cruel que estoy viviendo. Es un golpe demasiado duro vivir con esto. Trato a veces de no pensar porque ya imaginar todo es terrible”, expresa. Y, a renglón seguido, agrega: “Es terrible por la forma en que te fuiste”.
Asegura que “solo voy a tener paz cuando sepa que realmente se ha hecho justicia verdadera y que los que te asesinaron tan despiadadamente paguen; que tengan cadena perpetua (y) no que salgan después de unos años por tanta plata que sé que tienen”.
“¡Cadena perpetua, por favor…!”, imploró la mamá de Nano.
Aún en sus días terriblemente dolorosos, intentó explicar que “junto a mi hijo se destruyó toda mi familia; mis nietos más grandes, casi de su edad, que se criaron con él y era su único tío… a su hermano mayor, Claudio (también) lo destruyeron. Por favor que paguen tanto dolor a mí y a mi familia que está desolada porque perdimos para siempre a mi hijito Nano”.
En los párrafos siguientes, en referencia a los dos detenidos sospechados de haber ultimado a su hijo, Mirta dice: “Es terrible el engaño en el que vivía. Estos asesinos me decían que (a lo mejor) Se habría ido a algún pueblo… Tuve a uno de los asesinos de mi hijo sentado al lado mío en la Fiscalía y me ofrecía ayuda para buscarlo… Cuánta crueldad ofreciendo su ayuda para buscarlo… (si hasta) se llevaron a mi sobrino en la chata y le enseñaban el lugar donde supuestamente habían dejado a mi hijo cuando el ya estaba muerto… Cuánto cinismo. Estos son asesinos, más que asesinos son hienas que parecen que no nacieron de una madre…”.
“Yo voy a vivir el resto de mi vida con esto porque sé que lo asesinaron de la peor manera. Solo pido a Dios que ilumine a la fiscal y siga firme en la sentencia: cadena perpetua, por favor. Me mataron a mí también y destruyeron a toda mi familia…”, volvió a exclamar.
“(A) mi hijo no lo veré nunca más… Que paguen, que no salgan más de la cárcel…”, concluyó su escrito Mirta, “la ma de Nano”, como rubrica sus dichos.
Los detenidos
Por el caso, como informó El Diario en su edición del sábado pasado, están detenidos Joaquín Munarriz Gianoni y Eliézer Tomás Cánova, ambos de 20 años, quienes se encuentran alojados en la alcaidía de la Unidad de Contención de Aprehendidos (UCA), situada enfrente al Hospital Misericordia en barrio Cáceres en la ciudad de Córdoba.
Próximamente serán trasladados (una vez que cumplan con la cuarentena) a los Tribunales de Villa María, donde deberán comparecer ante la fiscal de Instrucción del Segundo Turno, Juliana Companys, trámite que podría realizarse la próxima semana.
Miguel “Nano” Martínez desapareció el sábado 23 de mayo pasado, cuando alrededor de las 19.30 subió a la camioneta Ford Ranger de Munarriz, quien precisamente vive frente al domicilio de la madre del chico asesinado, en Chile 828 en barrio Almirante Brown.
Pasaron muchos días sin que se pudiera dar con el paradero del joven, hasta que finalmente su cuerpo fue hallado muy golpeado semienterrado en un montecito, cerca del campo de la familia Munarriz, predio rural en el que también realizaba labores el otro implicado, Eliézer Cánova.
