Juicio abreviado en Córdoba - Cuatro años y ocho meses de prisión efectiva

Condenaron a un villamariense que distribuía drogas en la zona

Se trata de Walter “el Gordo” Ñáñez, quien fue hallado culpable de “transporte de estupefacientes” y “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”. En abril de 2019 eludió un operativo policial, pero abandonó 17 kilos y medio de marihuana
miércoles, 10 de junio de 2020 · 07:03

Un distribuidor de drogas de esta ciudad fue condenado ayer por el Tribunal Federal Oral Nº 1 de la ciudad de Córdoba, a cargo del magistrado Jaime Díaz Gavier, al cabo de un juicio de trámite abreviado en el que confesó los hechos que se le atribuían.

Walter Sebastián Ñáñez (37) recibió una pena de cuatro años y ocho meses de prisión de cumplimiento efectivo, y multa de 160 mil pesos, luego de ser declarado autor penalmente responsable de “transporte de estupefacientes” y “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.

Ñáñez, también conocido como “el Gordo”, confesó los hechos por los que había sido detenido hace casi un año en la localidad serrana de Villa Rumipal, dos meses después que elidiera un control policial en las calles de Villa María y abandonara alrededor de 17 milos y medio de picadura de marihuana compactada en el vehículo que conducía.

 

Desesperada fuga

En efecto, a eso de las 15.30 del lunes 15 de abril de 2019 el sujeto narcomenudista local fue interceptado por efectivos de la División Investigaciones de la Unidad Departamental General San Martín en la intersección de las calles Gervasio Posadas e Ituzaingó, en barrio Lamadrid (a cuatro cuadras de El Diario), cuando se encontraba estacionado a bordo de un Fiat Punto de color blanco, patente KFI 477.

Al advertir la presencia policial, Ñáñez se dio raudamente a la fuga marcha atrás y logró escabullirse entre algunas callejuelas de ese sector de la ciudad, pero en su desesperada huida “perdió” el paragolpes delantero del vehículo.

De inmediato se puso en marcha un operativo de saturación con varios móviles de la Patrulla Preventiva, cuyo personal localizó el Fiat en el cruce de las calles Bolívar y Tacuarí, en barrio San Justo, es decir, a unas siete cuadras de donde había escapado.

 

Había 31 “ladrillos”

Aunque el conductor se esfumó, los uniformados secuestraron un valioso botín de estupefacientes que se encontraba en el asiento trasero del dañado automóvil (además del paragolpes, le faltaba uno de los espejos retrovisores externos y presentaba un fuerte impacto en el lateral derecho), que estaba a nombre de otra persona.

En la parte trasera del Punto se halló una bolsa de nailon que contenía 31 “ladrillos” de marihuana (envoltorios de distintos tamaños), con aproximadamente 17,5 kilos de dicha sustancia compactada.

A partir de ese momento se dio intervención a la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), cuyo personal realizó el procedimiento de constatación y secuestro de la droga. Minutos después se sumaron al megaoperativo la fiscal de Instrucción del Primer Turno, Silvia Maldonado, y el titular de la Fiscalía de Lucha contra el Narcotráfico, Walter Gesino.

Al requisar el rodado, en la guantera se encontró una factura de luz (EPEC) a nombre de Ñáñez, elemento probatorio que, sumado a otras pruebas colectadas, terminó siendo determinante para su identificación y posterior detención en Villa Rumipal.

La investigación continuó y dio sus frutos el 20 de junio de 2019, cuando se estableció que el narcomenudista villamariense estaba viviendo en barrio El Corcovado de aquella localidad del Valle de Calamuchita.

Además de arrestar a Ñáñez, la Policía secuestró varios envoltorios de marihuana, una balanza de precisión y alrededor de 10 mil pesos en efectivo.

La FPA estaba tras los pasos del sospechoso desde hacía bastante tiempo, ya que desde 2016 se lo vinculaba con la venta y distribución de estupefacientes en Villa María y otras localidades de la región, como Dalmacio Vélez, General Deheza y Ticino en base a una serie de escuchas telefónicas que lo incriminaban.

 

Ganancias millonarias

El distribuidor y narcomenudista reconoció que había montado una “empresa” que obtenía millonarias ganancias con la venta de drogas, ya que recaudaba entre 200 mil y 300 mil pesos semanales, y en una conversación con otro detenido, refirió que llevaba nueve años dedicado a la venta de estupefacientes.

Si bien al momento de ser detenido estaba viviendo en Villa Rumipal, durante muchos años estuvo radicado en Remedios de Escalada 2472, en barrio San Juan Bautista de esta ciudad, es decir, a unas pocas cuadras del lugar donde abandonó el Fiat con la droga.

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