Caso Alexander - Murió el sábado 23, poco después de haber desaparecido
“Nano” fue asesinado a golpes, por la espalda y con un objeto cortante
La situación procesal de Joaquín Munarriz Gianoni y Eliézer Tomás Cánova es muy comprometida. La fiscal Companys les imputó el delito de “homicidio calificado por alevosía”, que tiene como única pena la prisión perpetuaMiguel Alexander “Nano” Martínez (22) fue asesinado el mismo día que desapareció, luego de recibir múltiples golpes en la cabeza y por la espalda, aplicados con un elemento cortante y pesado, tras lo cual fue semienterrado en un monte de algarrobos ubicado a unos 10 kilómetros al noroeste de Arroyo Algodón.
Hasta el momento, la principal hipótesis que maneja la Justicia con respecto al móvil del crimen es un “ajuste de cuentas” por un asunto de drogas. Las pruebas indiciarias orientan la investigación en ese sentido, aunque todavía falta conocer muchos detalles.
En tanto, el informe preliminar de la autopsia -realizada ayer al mediodía- permitió establecer que el joven domiciliado en barrio Las Playas murió al caer la noche del sábado 23 (ayer se cumplió una semana), un rato después de haber subido a la camioneta Ford Ranger blanca de Joaquín Munarriz Gianoni (20), uno de los dos imputados que tiene el estremecedor caso.
Todo empezó...
Ese día, “Nano” había ido a la casa de su mamá, ubicada en Chile al 800, barrio Almirante Brown, para tomar unos mates. Alrededor de las 19.30 le dijo a su progenitora “ya vengo”, y salió del inmueble. Cruzó la calle, subió a la pick up doble cabina y, junto al otro acusado que tiene la causa, Eliézer Tomás Cánova (20), se fueron del lugar.
Cabe señalar que justo al frente del domicilio de la madre de Alexander viven los Munarriz. Es más: víctima y victimario se conocían de mucho tiempo.
Martínez no regresó y al día siguiente, preocupados por su paradero, sus familiares radicaron la denuncia. A partir de allí se inició una pesquisa que empezó a dar frutos cuando la Policía entrevistó a Munarriz, la persona con la que se había ido “Nano” al caer la noche del sábado.
Bajo sospecha
Al ser abordado por los investigadores, el joven dijo que primero habían ido a barrio Botta y luego a La Calera, y que Martínez se quedó allí. Las cámaras de vigilancia del Centro de Monitoreo corroboraron los dichos de Munarriz, pero luego permitieron establecer que el rodado en el que circulaban los tres salió de la ciudad por la ruta 158.
Una serie de contradicciones en sus declaraciones llevó a las autoridades a dudar de él, aunque al comienzo fue imputado por “falso testimonio” y el martes quedó detenido.
La Policía secuestró la camioneta, la requisó y halló algunos cabellos, elementos probatorios que ya son parte de la causa judicial. Paralelamente se inició una pericia sobre los teléfonos celulares de los sospechosos y se pudo determinar que no eran ajenos a la desaparición de Martínez.
Con el correr de los días la investigación se profundizó, con policías y bomberos realizando rastrillajes en distintos sectores (empezaron por La Calera porque era, según Munarriz, el lugar donde había dejado a Martínez) y continuó con la intervención de especialistas de la Policía de Córdoba.
Los especialistas
Así, arribaron a Villa María miembros de la División de Delitos Complejos, del Departamento de Unidades de Alto Riesgo (DUAR) y de la Dirección de Delitos contra las Personas, que se sumaron a colegas de la Dirección de Investigación Operativa (DIO) y personal de la División Investigaciones de la Unidad Departamental San Martín.
Pasadas las 19 del viernes, alrededor de 70 personas salieron en caravana de vehículos oficiales, camionetas, unidades de bomberos y autos particulares rumbo a la zona que marcaba el sistema de geolocalización de los teléfonos celulares de los acusados.
Punto de búsqueda
Poco antes de llegar a Arroyo Algodón, la comitiva giró a la izquierda y luego de recorrer un par de leguas, arribó a la zona delimitada por el cruzamiento de las antenas de telefonía.
Sin embargo, el área de búsqueda no era pequeña, por lo que se inició un minucioso rastrillaje por todo el sector con la participación de todas las unidades, apoyadas por reflectores y otras herramientas.
Los sabuesos del DUAR divisaron un pequeño monte ubicado en un campo colindante al que posee la familia Munarriz y, expertos en ese tipo de tareas, no dudaron un instante: ingresaron al lugar y en pocos minutos hallaron el cadáver de Martínez, que estaba semienterrado y en avanzado estado de descomposición.
De acuerdo con las cámaras de videovigilancia, que detectaron los movimientos de la Ford Ranger, se pudo establecer que “Nano” fue asesinado dentro de la franja horaria comprendida entre las 19.30 (cuando se fue con Munarriz) y las 21.30 (cuando el rodado regresó a Villa María).
Datos reveladores
La autopsia realizada en la víspera por el médico forense Gustavo Rodríguez arrojó datos muy significativos: el cadáver de Martínez presentaba un marcado hematoma en el ojo izquierdo y múltiples golpes en la parte posterior del cráneo, efectuados con un elemento cortante y pesado, aunque todavía no se pudo determinar de qué objeto se trata.
Por este hecho, la fiscal Juliana Companys imputó a Munarriz y Cánova como presuntos coautores de “homicidio calificado por alevosía”, un delito que tiene como única pena la prisión perpetua.
Además de ser amigos y de haber jugado juntos al rugby hace algún tiempo, ambos jóvenes tienen una relación laboral, ya que Cánova (quien también vive en Villa María) estaba trabajando como peón en el campo de Munarriz.
Mujeres de la Justicia
La numerosa comitiva que trabajó en el hallazgo del cuerpo estuvo integrada por cuatro mujeres: la fiscal Companys, la secretaria Dalila Alcalá Riff y las ayudantes fiscales Roxana Medina y Soledad Pepino.
Junto a ellas y los efectivos de todas las fuerzas que realizaron la búsqueda y las pericias (policías, bomberos y gendarmes) se sumaron el jefe de la Departamental, Walter Roldán; el titular de la Zona de Inspección Nº 1, Maximiliano Funes, y el jefe de la División Investigaciones, Mariano Depetris, entre otros funcionarios.
También trabajó en el lugar del hallazgo personal de la Policía Científica local, que realizó planimetrías, fotos y otros peritajes, además de trasladar el cadáver en la morguera.
