Juicio abreviado - Tres años de prisión en suspenso
Condena y libertad para un changarín
Se trata de Jonathan Quevedo, quien fue declarado culpable de un “robo agravado por la participación de un menor”. Estuvo preso ocho meses y 13 días y fue excarcelado porque carece de antecedentes y tiene tres hijos y uno por nacerUn joven changarín del Mercado de Abasto recibió ayer una pena de tres años de prisión de ejecución condicional y pudo recuperar la libertad luego de pasar ocho meses y 13 días “a la sombra”, al cabo de un juicio de trámite abreviado realizado en la Cámara del Crimen de Villa María.
Jonathan Adrián Quevedo (25) reconoció haber perpetrado un robo en la casa de una vecina de barrio San Nicolás, de donde se llevó diferentes objetos de valor y, aunque parezca increíble, hasta un perro de la raza chow chow.
Quevedo, nacido el 17 de junio de 1994 y domiciliado en Nicolás Sarno 233, a muy pocos metros de la vivienda donde cometió el atraco, fue declarado culpable de “robo agravado por la participación de un menor” ya que al momento de consumar el hecho estuvo acompañado por un adolescente, que por su edad resultó inimputable.
El 10 de junio de 2019, alrededor de las 7 de la tarde, ambos ladrones ingresaron a la casa de Rosa Isabel Romero, ubicada en Nicolás Sarno 269, y se apoderaron de un revólver calibre 32, un reloj pulsera, un perfume, tres cámaras de fotos, un televisor led marca Samsung y el valioso ejemplar canino antes mencionado.
Cinco días después, como consecuencia de una minuciosa investigación, la Policía detuvo a Quevedo en su domicilio, donde secuestró el perfume y otros elementos que lo relacionaban con el robo.
Se declaró culpable
La confesión lisa y llana del hecho por parte de este convicto primario (padre de tres hijos menores y con otro en camino, ya que su actual pareja está embarazada de siete meses) posibilitó que la audiencia de debate se abreviara y a la hora de los alegatos tanto el fiscal Francisco Márquez como el abogado defensor Daniel Volpe coincidieron en solicitar la pena finalmente impuesta por la camarista Edith Lezama de Pereyra.
Como la condena fue en suspenso, Quevedo fue liberado ni bien concluyeron las deliberaciones, pero deberá cumplir a rajatabla una serie de reglas de conducta dispuestas por la magistrada (sobre todo no volver a delinquir) si no quiere volver a la cárcel.
