Confesión y condena - Juicio abreviado en la Cámara del Crimen de Villa María
Abusó sexualmente de dos nenas de su entorno familiar: siete años
La pena recayó en Alejandro Gigante, un changarín y vendedor ambulante analfabeto que sometió a tocamientos impúdicos y otras prácticas sexuales aberrantes a dos menores que tenían 11 y 16 años al momento de los hechos, ocurridos durante el transcurso de 2018A requerimiento de la Fiscalía, la Querella y la Defensa, la jueza Edith Lezama de Pereyra le impuso ayer una condena de siete años de prisión de cumplimiento efectivo a Alejandro Gabriel Gigante (48), quien admitió su culpabilidad en todos los delitos que se le atribuían, cuatro de ellos cometidos en perjuicio de dos nenas de su entorno familiar, mientras que el restante tuvo como víctima a una expareja, en un contexto de violencia familiar.
Al cabo de un juicio abreviado de instancia privada, Gigante fue declarado autor penalmente responsable de tres hechos de “abuso sexual simple, agravado por el vínculo y por la situación de convivencia preexistente”, “abuso sexual gravemente ultrajante”, “tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil”, “amenazas calificadas por uso de arma” y “amenazas”.
El disoluto individuo llegó a juicio imputado en dos causas penales: la primera, que data de comienzos de 2016, fue producto de episodios de violencia de género cometidos contra su expareja, a quien amenazó de muerte empuñando una escopeta calibre 12/70, mientras que la segunda y más grave lo dejó tras las rejas en los primeros días de marzo de 2020 por una serie de abusos perpetrados durante el transcurso de 2018 en Villa Nueva y Villa María.
Changarín analfabeto
Nacido en Villa Nueva el 9 de agosto de 1973, este changarín y vendedor ambulante analfabeto (no sabe leer ni escribir, aunque conoce los números de un teléfono), que además solía ganarse la vida realizando tareas de electricidad y albañilería, sometió a distinto tipo de prácticas sexuales a dos nenas de su entorno familiar.
Las menores, de 11 y 16 años al momento de los hechos, no fueron accedidas carnalmente, aunque sufrieron manoseos y tocamientos impúdicos en al menos tres ocasiones, a los que se sumó un cuarto suceso mucho más grave en perjuicio de una de las víctimas.
De acuerdo con la acusación, que en la víspera fue ratificada con la confesión y posterior condena, el primero de los abusos ocurrió en febrero de 2018; el segundo, en una fecha posterior de ese mismo año, pero no precisada con exactitud; el tercero en noviembre y el cuarto -y más aberrante de todos- poco antes de que finalizara 2018.
Algunos de los hechos se produjeron en la vivienda que ocupaba Gigante en Villa Nueva y otros en su último domicilio, ubicado en Azcuénaga 280, en barrio San Martín de esta ciudad.
Además de la magistrada, intervinieron en la audiencia de debate el fiscal Francisco Márquez, la abogada María Teodora Perassi Silva (representó a la madre de una de las nenas, que se constituyó en la causa como querellante particular) y el letrado defensor Roberto Javier Marcos.
Se hizo cargo de todo
A poco de iniciadas las deliberaciones y tras la lectura de la pieza acusatoria, Gigante reconoció su culpabilidad en los dos procesamientos: “Me hago responsable de todos los hechos por los cuales se me acusa”, comenzó diciendo desde el penal de barrio Belgrano, donde permanece alojado, a través del sistema de videoconferencia. Y momentos más tarde, añadió: “Quiero pedirles perdón a… (mencionó a las dos víctimas), porque sé que les hice mal, que les causé daño psicológico y físico, y por eso voy a hacer un tratamiento en la cárcel”.
Tras la confesión lisa y llana de todos los delitos que se le endilgaban, las partes acordaron incorporar “por lectura” toda la prueba obrante en el expediente, por lo que no se receptaron pruebas testimoniales en la sala.
Al respecto, cabe señalar que fueron cinco los testigos que se presentaron en el quinto piso de Tribunales, convocados para declarar en el juicio oral, aunque finalmente no comparecieron porque el debate se abrevió.
Antes de que comenzara la audiencia, Márquez, Perassi Silva y Marcos habían pactado solicitar (durante sus respectivos alegatos) la pena finalmente impuesta por Lezama si el acusado se declaraba culpable, tal como ocurrió poco después.
Hasta marzo de 2027
Alejandro Gigante fue detenido en los primeros días de marzo de este año y continuará entre rejas hasta una fecha similar de 2027, ya que no podrá acceder al beneficio de la “libertad condicional” pese a ser un convicto primario.
Al respecto, el artículo 14 del Código Penal de la Nación establece que “la libertad condicional (...) no se concederá cuando la condena fuera por... 2º) delitos contra la integridad sexual”.
Maestra condenada a 15 años de cárcel por abuso sexual infantil
Una docente fue condenada a 15 años de prisión por abuso sexual infantil de niños de un jardín de infantes de la localidad de Viamonte, en el sur provincial, donde trabajaba. Se trata de la maestra Mariela Griselda Ríos (49), quien durante sus clases a alumnos y alumnas de 5 y 6 años, proponía que se desnudaran para luego manosearlos, tomar fotografías y filmarlos, y después los “premiaba” con golosinas. El juicio se realizó en la Cámara Segunda del Crimen de Río Cuarto y concluyó en la víspera con la sentencia. Ríos fue declarada culpable de “abuso sexual simple”, “corrupción de menores”, “exhibiciones obscenas” y “producción de imágenes de abuso sexual infantil”, en todos los casos agravados por su condición de docente y se determinó que reciba tratamiento psicológico.
