Juicio a puertas cerradas y por videoconferencia en la Cámara del Crimen de Villa María

Hermanos abusadores: 11 años de prisión para uno y seis para el otro

Se trata de Juan y Sandro Ortiz, quienes admitieron haber sometido sexualmente a una niña del entorno familiar del primero. Los hechos ocurrieron entre 2010 y 2014 en un cortadero de ladrillos de la zona rural de Villa María. La víctima tenía entre 6 y 10 años
sábado, 14 de noviembre de 2020 · 09:14

Dos hermanos villamarienses, nacidos en esta ciudad pero criados en Bolivia (sus padres son oriundos de ese país), fueron condenados ayer por la Justicia local por graves hechos de abuso sexual en perjuicio de una nena del entorno familiar de uno de ellos, ocurridos entre 2010 y 2014 en un cortadero de ladrillos ubicado en inmediaciones de la estancia La Negrita.

La pena más elevada recayó en el mayor de los acusados, Juan Ortiz (39), quien fue declarado culpable de “abuso sexual con acceso carnal reiterado en grado de tentativa, agravado por la guarda y la situación de convivencia preexistente”, y “corrupción de menores”, delitos por los que se le impuso una sanción de 11 años de prisión efectiva.

En tanto, Sandro Walter Ortiz Mamani (34) fue sentenciado a seis años de cárcel luego de ser hallado autor responsable de “abuso sexual con acceso carnal reiterado en grado de tentativa, agravado por la situación de convivencia preexistente”.

 

Hace varios años

La víctima es una menor (actualmente adolescente de 15/16 años), hija de una mujer que fue concubina de Juan Ortiz durante nueve años, aunque hace tres que se separaron.

Los hechos por los que ambos sujetos fueron juzgados y condenados se produjeron en fechas no precisadas con exactitud, pero comprendidas entre 2010 y 2014, cuando los hermanos vivían junto a la madre de la niña en un cortadero de ladrillos, donde habían levantado una precaria vivienda.

El primero en abusar de la nena fue Sandro, entre 2010 y 2012 cuando la criatura tenía entre 6 y 8 años. Según la acusación, fue un solo hecho en el que el disoluto individuo no alcanzó a acceder carnalmente a la víctima, aunque sí la sometió a prácticas sexuales aberrantes. De ahí que la pena impuesta fue de seis años.

Poco después fue Juan Ortiz quien abusó de la niña en forma reiterada, al menos hasta el año 2014. Si bien no llegó a violarla, corrompió su integridad sexual con sometimientos tanto o más aberrantes que los cometidos por su hermano.

Hace poco más de un año, la jovencita rompió el silencio y le  contó a su madre el calvario que había padecido durante su niñez hasta que, finalmente, el largo brazo de la Justicia alcanzó a los depravados.

La mujer se presentó en Tribunales y radicó la grave denuncia contra su expareja y su excuñado, con lo cual se inició una investigación judicial que incluyó pericias y una Cámara Gesell a la adolescente.

El 26 de julio de 2019 fue detenido el mayor de los hermanos y casi un mes después, el 21 de agosto, atraparon al otro.

 

El juez y las partes

El juicio fue presidido por el camarista Félix Martínez y contó con la participación del fiscal Francisco Márquez y de los abogados María Cecilia Erramouspe (defendió a Juan) y Eduardo Rigalt (Sandro), quienes se dieron cita en la sala de audiencias de la Cámara del Crimen local, ubicada en el quinto piso de Tribunales. En tanto, los Ortiz siguieron las deliberaciones desde el Establecimiento Penitenciario Nº 5, a través del sistema de teleconferencia.

 

Nacidos en la Villa

Tanto Juan como Sandro nacieron en Villa María los días 22 de mayo de 1981 y 27 de febrero de 1986, respectivamente, pero se criaron en Bolivia. Aún siendo chicos, sus padres regresaron al vecino país, de donde volvieron a Córdoba unos cuantos años después, hasta que finalmente se radicaron en barrio Las Playas de esta ciudad.

Al momento de ser arrestado, el mayor de los hermanos se ganaba la vida como chofer y ayudante de mecánico, mientras que Sandro trabajaba como albañil. Previamente, explotaron aquel cortadero de ladrillos emplazado en inmediaciones de La Negrita, escenario de los abusos sexuales.

Ultimamente, los dos estaban viviendo con sus padres en barrio Las Playas, más precisamente en una casa ubicada en Venezuela 337, donde fueron detenidos a mediados del año pasado.

 

Ultimas palabras

Al pronunciar sus “últimas palabras”, previo al dictado de la sentencia, los hermanos Ortiz dijeron estar arrepentidos por lo que habían hecho y le pidieron perdón a la víctima. Asimismo, Sandro señaló que tiene pensado terminar la escuela secundaria mientras cumple la condena en la cárcel de barrio Belgrano, donde ambos cumplen tareas en la cocina.

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