Cámara del Crimen - Los hechos ocurrieron entre 2013 y 2017, en Villa María
Pena unificada de ocho años para un sujeto que abusó de dos nenas
Se trata de Maximiliano Ortiz, un riocuartense que sometió a reiterados tocamientos y manoseos sexuales a dos menores de su entorno familiar. Por ese delito le impusieron seis años de cárcel, pero tenía pendiente parte de una condena anterior por un robo cometido en 2008El camarista Félix Martínez le impuso ayer una condena unificada de ocho años de prisión de cumplimiento efectivo, con declaración de reincidencia, a un changarín de la construcción que abusó de dos niñas de su entorno familiar, en una seguidilla de hechos ocurridos desde mediados de 2013 hasta fines de 2017 cuando las víctimas tenían entre 9 y 13 años.
La pena recayó en Maximiliano Jesús Ortiz (35), quien al cabo de un juicio oral realizado por videoconferencia, fue hallado culpable de la mayoría de los delitos que se le atribuían y por los que se encuentra detenido desde el 23 de diciembre de 2019.
Ortiz, alias “Maxi”, recibió una pena seis años de cárcel por los episodios cometidos en perjuicio de ambas menores, pero como tenía pendiente parte de otra sanción aplicada por la Justicia de Río Cuarto en 2009, el presidente del tribunal dictó una sentencia unificada de ocho años de prisión efectiva, accesoria de ley y costas.
Este convicto reincidente llegó a la Cámara del Crimen imputado como presunto autor de cinco hechos con calificaciones legales diferentes y fue condenado como autor responsable de “abuso sexual simple continuado”, “abuso sexual simple” y “abuso sexual simple agravado por la situación de convivencia”. En todos los casos, se trató de tocamientos y manoseos impúdicos, ya que ninguna de las víctimas fue accedida carnalmente.
En tanto, el juez Martínez lo absolvió en relación a las otras dos acusaciones que se le atribuían: “corrupción de menores agravada por la edad de la víctima y por ser persona conviviente” y “coacción”.
Vino de Río Cuarto
Ortiz nació el 2 de septiembre de 1985 en Río Cuarto, ciudad donde todavía registra domicilio (en San Lorenzo 2653, barrio Fénix), aunque al momento de los hechos por los que ahora fue condenado estaba viviendo en una casa de barrio Roque Sáenz de Villa María, escenario de algunos de los abusos ya que otros se produjeron en la costanera local.
Como se trata de una causa de instancia privada, no se conocieron detalles puntuales de los incidentes, aunque pudo saberse que las niñas abusadas son primas y, por entonces, integraban el entorno familiar del victimario.
También trascendió que en los primeros días de junio de 2009, Ortiz fue juzgado y condenado por un “robo calificado” perpetrado el año anterior en Río Cuarto, hecho por el cual permaneció detenido hasta el 26 de julio de 2013, cuando el Juzgado de Ejecución de aquella jurisdicción le otorgó la “libertad condicional”.
Casi de inmediato se mudó a Villa María y poco después comenzó una relación de pareja con una joven, con la que convivió varios años. En esas circunstancias se produjeron los hechos, tanto de una de las hijas de la mujer como de su primita, quienes al momento de los primeros abusos tenían 9 años.
Los episodios se sucedieron en fechas no precisadas con exactitud, pero hasta fines de 2017, principalmente en el inmueble que ocupaba el agresor sexual con su expareja y la niña, aunque también hubo situaciones similares en la costanera villamariense, cuando el grupo familiar concurría al río Ctalamochita en época estival.
Actores judiciales
Además del juez Martínez, intervinieron en el proceso oral (realizado por videoconferencia) el fiscal Francisco Márquez, el abogado querellante Franco Pussetto y la defensora oficial Silvina Muñoz, quienes se reunieron en la sala de audiencias de la Cámara del Crimen local, mientas que Ortiz siguió las alternativas del debate desde la cárcel de barrio Belgrano.
A la hora de los alegatos, el acusador público solicitó una condena de 10 años de prisión por los abusos, unificada en 12 con lo que le restaba por cumplir de la sentencia anterior, postura a la que adhirió el representante de la mamá de una de las víctimas, mientras que la asesora letrada pidió la absolución de su defendido invocando el “beneficio de la duda”.
Al momento de ser detenido, Ortiz se ganaba la vida realizando tareas como changarín en la construcción, como albañilería, cloacas, gas y electricidad.
