Juicio en la Cámara del Crimen de Villa María
Cuatro condenas: tres hombres a la cárcel y una mujer en libertad
Cuatro residentes en Ticino fueron condenados durante la jornada de ayer en los Tribunales de Villa María por delitos de distinto grado de gravedadTres hombres y una mujer, todos domiciliados en calle pública sin número, en barrio Matadero, en Ticino, fueron sentenciados durante la víspera en un juicio que se realizó en los Tribunales de Villa María, al encontrárselos autores de distintos ilícitos contra las personas, la propiedad y la autoridad, en el marco de una trifulca en la vía pública.
Las penas, de cumplimiento efectivo, recayeron sobre Sebastián Alejandro Mugas, de 37 años, Mario Ezequiel Mugas, de 19, ambos sin antecedentes, y Jonathan Rodrigo Squivel, de 22, alias “Pikín”, quien debe completar la prisión que le impuso la Cámara del Crimen local por otro hecho delictual, razón por la que continuará preso al unificarse ambas penas.
Mientras tanto, la única mujer que compareció en libertad, y continuará en esa condición aunque con requerimientos especiales dictados por la Justicia, resultó ser Norma del Valle Peralta, de 36 años, también residente en Ticino, madre de cuatro hijos.
Todos los nombrados fueron asesorados por el abogado Roberto Marcos, quien intervino como defensor.
Las condenas
La Cámara del Crimen de Villa María, en este caso presidida por el juez Félix Martínez, le aplicó tres años y seis meses de prisión a Sebastián Mugas, quien reconoció ser autor de los delitos de “robo, violación de domicilio, abuso sexual sin acceso carnal, amenazas, lesiones leves calificadas, resistencia a la autoridad y lesiones graves”, todo en concurso real.
Por otro lado, el menor de los Mugas fue condenado a tres años de prisión de cumplimiento efectivo al ser hallado responsable de “lesiones leves calificadas, atentado a la autoridad calificado (le asestó un botellazo a un policía), resistencia a la autoridad, lesiones leves y lesiones graves”, en todos los casos en concurso real.
Mientras tanto, el juez Martínez resolvió que Jonathan Squivel (el único que comparecía con antecedentes) deba cumplir una pena de seis meses por la autoría de los delitos de “desobediencia y resistencia a la autoridad y violación de domicilio”, todo en concurso real. En este caso, al unificar las condenas, Squivel deberá permanecer tres años en la cárcel.
Por último, Norma Peralta recibió una condenada de seis meses con carácter condicional, al declarársela como coautora del delito de “lesiones leves”.
De todas maneras, la Cámara le impuso una serie de exigencias que deberá cumplir en forma estricta durante dos años. Por un lado, deberá fijar domicilio y no ausentarse ni mudarse del mismo sin la debida autorización de la Justicia; por otro, tendrá que someterse al Patronato de Presos y Liberados; a la vez que no deberá consumir bebidas alcohólicas ni estupefacientes.
Arrepentidos
Tanto Sebastián como Mario Mugas, al mismo tiempo que reconocieron sus autorías en los hechos que se le imputaron expresaron, a su debido momento, el arrepentimiento por haberlos cometido.
El mayor de los Mugas nació en Córdoba el 21 de marzo de 1983, es pareja de Peralta, con quien tiene cuatro hijos, tres de ellos menores de edad; se desempeñó como trabajador rural, fue empleado de la firma Lorenzatti de Ticino, y reveló que durante los fines de semana consumía bebidas alcohólicas.
Peralta, en tanto, nació el 12 de junio de 1984 en Idiazábal y en algún momento se desempeñó como empleada de la Municipalidad de Ticino.
El menor de todos los condenados, Mario Mugas, es nacido en General Deheza el 27 de junio de 2001, está en pareja desde hace dos años y es padre de un niño de 1 año.
También cumplió funciones en la comuna ticinense como empleado de limpieza, en ocasiones realizó tareas de albañilería y, al igual que Sebastián, los fines de semana se dedicó al consumo de bebidas alcohólicas, a la vez que no sabe leer ni escribir.
El único condenado nativo de Villa María resultó ser Squivel, quien nació el 19 de diciembre de 1977, es padre de dos hijos de 3 años y 10 meses, a la vez que sus labores siempre estuvieron vinculadas a las obras de construcción.
