Juicio por videoconferencia - Estaba detenido desde mediados de junio
Pena en suspenso y libertad para un narcomenudista villamariense
Sergio “Cano” Tosoroni recibió una condena de tres años de prisión de ejecución condicional por vender marihuana en su casa de barrio Carlos Pellegrini. En un hecho anterior, quiso ingresar cocaína a la cárcel local... ¡escondida en una papa!La jueza Eve Flores le impuso ayer una pena de tres años de prisión en suspenso a un narcomenudista que fue detenido instantes después de venderles marihuana a dos “clientes” y pudo recuperar la libertad luego de pasar cuatro meses y medio entre rejas.
Se trata de Sergio Alejandro Tosoroni (37), quien fue declarado autor responsable de los delitos de “comercialización de estupefacientes” y “suministro de estupefacientes a título gratuito, en grado de tentativa, agravado por tratarse de un lugar de detención”.
Tosoroni, alias “Cano”, también fue condenado a pagar una multa de 30 mil pesos y durante los próximos tres años deberá cumplir a rajatabla una serie de reglas de conducta (principalmente, abstenerse de consumir drogas o de mantener cualquier tipo de contacto con quienes se dediquen al narcomenudeo) si quiere mantener la libertad.
La ausencia de antecedentes, sumada a la confesión lisa y llana de los hechos por parte del acusado, le permitieron acceder a una sanción de ejecución condicional, en el marco de un juicio realizado por videoconferencia.
El debate oral se realizó en la Cámara del Crimen de Villa María, donde se reunieron el fiscal Francisco Márquez, el abogado defensor Sebastián Elía y la secretaria Gabriela Sanz; en tanto, la magistrada presidió la audiencia desde su domicilio, en la ciudad de Córdoba, mientras que Tosoroni siguió las deliberaciones desde el Establecimiento Penitenciario Nº 5.
El hecho más grave por el que fue juzgado y condenado se produjo a mediados de junio pasado, cuando efectivos de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) allanaron su domicilio, ubicado en Intendente Poretti y Marcos Juárez, en barrio Carlos Pellegrini, instantes después de que les vendiera droga a dos jóvenes.
Al requisar la vivienda, el personal interviniente encontró seis envoltorios que contenían aproximadamente un gramo de picadura de marihuana cada uno, listos para ser comercializados.
Cocaína en una papa
En realidad, Tosoroni estaba siendo investigado desde hacía un mes, a raíz de un singular episodio registrado en la cárcel de barrio Belgrano. En efecto, durante el mes de mayo fue sorprendido “in fraganti” cuando quiso ingresar cocaína al penal villamariense, donde se hallaba alojado un familiar.
El hombre llevaba una bolsa con distintos tipos de verduras y otros alimentos para el presidiario al que iba a visitar. Y cuando los agentes penitenciarios requisaron la mercadería, advirtieron que una de las papas tenía una caladura y en su interior hallaron tres pequeños envoltorios de la mencionada sustancia estupefaciente, con un peso total de 2 gramos.
Por ese hecho, Tosoroni estuvo detenido algunos días y fue procesado como presunto autor del delito de “suministro de estupefacientes a título gratuito, en grado de tentativa, agravado por tratarse de un lugar de detención”.
Alegatos y sentencia
Tras la lectura de la pieza acusatoria y la confesión del narcomenudista, llegó el momento de los alegatos. En esa instancia, el fiscal Márquez solicitó el mínimo de la pena prevista por el artículo 5º, inciso “c”, de la Ley 23.737, establecida en cuatro años de cárcel, mientras que el abogado Elía planteó la inconstitucionalidad de la escala penal y pidió una sanción de tres años de prisión de ejecución condicional.
Al dictar sentencia, la jueza Flores hizo lugar al requerimiento de la Defensa y terminó aplicando la condena requerida, aunque también dispuso una multa de 30 mil pesos y las reglas de conducta habituales en este tipo de fallos.
