Siniestralidad vial - Ocurrió ayer en barrio Palermo

Violento impacto de un Twingo sin control en una vivienda

El conductor de un Twingo perdió el control del vehículo e impactó de lleno contra una vivienda del barrio Palermo. La dueña de la casa destruida, Andrea Trigo, pide a la Municipalidad que disponga controles efectivos
sábado, 11 de enero de 2020 · 09:05

Andrea Trigo y  su hija dormían en la casa de barrio Palermo, cuando un estruendo “semejante al de una explosión que escuché una vez que provenía de la fábrica militar”, las despertó. Fue alrededor de la una de la mañana del viernes.   Un auto impactó violentamente contra la puerta de ingreso de la vivienda ubicada en Magallanes esquina Cervantes, destruyendo por completo el pórtico, las rajas (ventanas verticales) y una parte de la pared.

“Salí de mi habitación y estaba a la intemperie”, dijo, preocupada, Andrea Trigo, quien reclamó acciones concretas de control para poder vivir en paz en el barrio que eligió hace muchos años.

“Tras el impacto, me levanté y veo la puerta caída, los escombros en el suelo y un auto subido a la vereda. Tengo que agradecer que no hubo víctimas personales”, dijo.

No es la primera vez que ocurre. Ese sector del barrio Palermo es el camino directo hacia un lugar tranquilo de la costanera, donde motos y autos circulan a alta velocidad.

“Hace como nueve años atrás, una de mis hijas ingresó a casa por el portón y en ese momento, un auto impactó contra la pared de la cochera. El daño material no fue tan importante como ahora, pero estuvimos muy mal por lo cerca que estuvo de de chocar a mi hija”, relató.

Luego se repitió una situación similar, donde sufrieron daños superficiales.

La tercera fue el viernes, oportunidad en la que los daños fueron importantes. “Más allá de que tenga apoyo familiar, yo soy docente. Somos una familia de luchadores y afrontar el arreglo es muy costoso. Por darte un ejemplo, el Twingo que impactó en mi casa, vale menos que la puerta de acceso que volteó”, dijo.

Además, tuvieron que apuntalar el sector por temor a que la pared rota provocara daños en la estructura. Y para colmo de males, hasta que no concluyan los trámites para intentar que el seguro cubra los costos, no puede “tocar nada”.

 

El conductor

Sobre el conductor del Twingo, la Policía informó que tiene 38 años y que el test de alcoholemia le dio positivo. Concretamente, llevaba 0,8 g/l de alcohol en sangre, una cantidad superior a la permitida para circular en la ciudad (que es de 0,5).

La primera reacción del conductor fue dejar el auto con la documentación y las llaves, pero lo buscaron en los alrededores y lo encontraron rápidamente. Fue aprehendido unas horas por infracción al Código de Convivencia, que penaliza la “conducción peligrosa”.

 

Municipalidad, ausente

Andrea es docente y como tal, está habituada al trato  con jóvenes y entiende algunas situaciones que pueden vivir. “Pero estoy hondamente preocupada, porque se están excediendo todos los límites. Tiene que haber unas mínimas bases de respeto al otro, de reglas claras y la Municipalidad tiene que hacer cumplir las normas”, dijo.

“Esto que vivimos es un desprecio a la vida, a todas las familias del barrio. Yo tengo que afrontar altos costos por la negligencia e irresponsabilidad de un tercero y dar gracias de que no me mataron a un hijo. Es insostenible”, planteó.

 

“Hace años que todos los vecinos se reúnen y hacen reclamos concretos a la Municipalidad, pero no pasa nada. Pusieron unas vallas que duraron poco en su lugar”, planteó.

“Las autoridades municipales están ausentes. Más allá de cualquier bandería política, creo que saben cuáles son las mínimas medidas de control que tienen que aplicar y no lo hacen”, dijo.

“Nosotros tenemos que esperar para salir a caminar por el barrio a que pasen las nueve de la mañana. Recién ahí se tranquiliza el movimiento de autos y vehículos que transitan de manera abrupta y descontrolada los fines de semana”, agregó.

“En definitiva, nosotros tenemos que estar guardados, somos los encerrados. Y los que circulan en libertad, son los que transgreden las normas”, concluyó.

 

Andrea Trigo y su hija dormían en la casa de barrio Palermo, cuando un estruendo “semejante al de una explosión que escuché una vez que provenía de la fábrica militar”, las despertó. Fue alrededor de la una de la mañana del viernes. Un auto impactó violentamente contra la puerta de ingreso de la vivienda ubicada en Magallanes esquina Cervantes, destruyendo por completo el pórtico, las rajas (ventanas verticales) y una parte de la pared.
“Salí de mi habitación y estaba a la intemperie”, dijo, preocupada, Andrea Trigo, quien reclamó acciones concretas de control para poder vivir en paz en el barrio que eligió hace muchos años.
“Tras el impacto, me levanté y veo la puerta caída, los escombros en el suelo y un auto subido a la vereda. Tengo que agradecer que no hubo víctimas personales”, dijo.
No es la primera vez que ocurre. Ese sector del barrio Palermo es el camino directo hacia un lugar tranquilo de la costanera, donde motos y autos circulan a alta velocidad.
“Hace como nueve años atrás, una de mis hijas ingresó a casa por el portón y en ese momento, un auto impactó contra la pared de la cochera. El daño material no fue tan importante como ahora, pero estuvimos muy mal por lo cerca que estuvo de de chocar a mi hija”, relató.
Luego se repitió una situación similar, donde sufrieron daños superficiales.
La tercera fue el viernes, oportunidad en la que los daños fueron importantes. “Más allá de que tenga apoyo familiar, yo soy docente. Somos una familia de luchadores y afrontar el arreglo es muy costoso. Por darte un ejemplo, el Twingo que impactó en mi casa, vale menos que la puerta de acceso que volteó”, dijo.
Además, tuvieron que apuntalar el sector por temor a que la pared rota provocara daños en la estructura. Y para colmo de males, hasta que no concluyan los trámites para intentar que el seguro cubra los costos, no puede “tocar nada”.

El conductor
Sobre el conductor del Twingo, la Policía informó que tiene 38 años y que el test de alcoholemia le dio positivo. Concretamente, llevaba 0,8 g/l de alcohol en sangre, una cantidad superior a la permitida para circular en la ciudad (que es de 0,5).
La primera reacción del conductor fue dejar el auto con la documentación y las llaves, pero lo buscaron en los alrededores y lo encontraron rápidamente. Fue aprehendido unas horas por infracción al Código de Convivencia, que penaliza la “conducción peligrosa”.

Municipalidad, ausente
Andrea es docente y como tal, está habituada al trato con jóvenes y entiende algunas situaciones que pueden vivir. “Pero estoy hondamente preocupada, porque se están excediendo todos los límites. Tiene que haber unas mínimas bases de respeto al otro, de reglas claras y la Municipalidad tiene que hacer cumplir las normas”, dijo.
“Esto que vivimos es un desprecio a la vida, a todas las familias del barrio. Yo tengo que afrontar altos costos por la negligencia e irresponsabilidad de un tercero y dar gracias de que no me mataron a un hijo. Es insostenible”, planteó.

“Hace años que todos los vecinos se reúnen y hacen reclamos concretos a la Municipalidad, pero no pasa nada. Pusieron unas vallas que duraron poco en su lugar”, planteó.
“Las autoridades municipales están ausentes. Más allá de cualquier bandería política, creo que saben cuáles son las mínimas medidas de control que tienen que aplicar y no lo hacen”, dijo.
“Nosotros tenemos que esperar para salir a caminar por el barrio a que pasen las nueve de la mañana. Recién ahí se tranquiliza el movimiento de autos y vehículos que transitan de manera abrupta y descontrolada los fines de semana”, agregó.
“En definitiva, nosotros tenemos que estar guardados, somos los encerrados. Y los que circulan en libertad, son los que transgreden las normas”, concluyó.

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