Cuento del tío en Villa María - El relato de la víctima, exclusivo para El Diario
Un consultor industrial cayó en las redes que le tendió un estafador
Lo llamaron a las 10 y hasta las 11 el delincuente “lo manejó” sin cortarle la comunicación. El damnificado describió paso a paso lo que le ocurrió “para poner en alerta a la gente”Durante una hora, Oscar Adolfo Gómez, de 61 años, docente y actualmente consultor de industrias lácteas domiciliado en Villa María, fue presa ayer de un estafador que vía teléfono celular dirigió sus pasos, lo llevó hasta un cajero automático, donde le indicó las operaciones que debía realizar con la promesa de que iban a depositarle una importante cantidad de dinero, en un nuevo caso del cuento del tío.
En horas de la tarde de la víspera, Gómez concurrió a El Diario y narró lo que le había sucedido, sin dejar de reprocharse haber caído en la trampa, “cuando desconfío hasta de mi sombra, al punto que le vivo diciendo a mi madre (quien tiene 89 años) y a mis hijos que tengan cuidado”.
La trampa
La víctima, en este caso, había iniciado la mañana pensando en que tenía que juntar fondos para ayudar a su hijo, que vive en Córdoba, a pagar los gastos generados por el nuevo alquiler de un departamento e, “incluso, ya tenía previsto comprar la pintura para poner en condiciones el lugar donde va a vivir”, además de atender otros requerimientos de la familia.
De pronto, una llamada a su celular le cambió la mañana de ayer. “Cuando atiendo, un hombre me dice, para mi sorpresa: ¡Lo felicito, señor Gómez! Claro, al cumplir 80 años de existencia, quiere reconocerlo por haber permanecido desde hace mucho tiempo adherido a nuestra empresa y ha decidido regalarle 50 mil pesos y un teléfono celular S10 que usted podrá retirar en cualquier comercio de Villa María”.
A Gómez, sorprendido por el mensaje y lejos de entrar en dudas, se le volvió a la cabeza el dinero que va a necesitar para ayudar a su hijo y solo atinó a decir para sí: “Por fin pego una en la vida...”.
Acto seguido, con la voz del desconocido en el teléfono, quien le insistió una y otra vez “No me corte... siga comunicado, porque de este llamado se hace cargo Claro”, Gómez cumplió al pie de la letra todas las indicaciones del estafador.
El consultor villamariense, incluso, “le pasó el dato” a quien lo había llamado de que tenía dos cuentas bancarias, pero prefería que los 50 mil pesos que le regalaban se los depositaran en la caja de ahorros del Banco de la Provincia de Córdoba.
En el banco
Siempre con el teléfono abierto, Gómez se trasladó con su vehículo hasta la sucursal de la mencionada entidad financiera situada en la Estación Terminal de Omnibus, al tiempo que era “apurado” por el desconocido para que ingresara a la cuenta.
Poco después, sin pasarle la clave, realizó el procedimiento indicado por el falso representante de Claro, mientras dos efectivos de la División Investigaciones observaron que el incauto seguía por teléfono las órdenes del furtivo.
Como la cuenta contaba con un saldo exiguo (poco más de mil pesos) el estafador desistió de continuar y lo mandó a la sucursal del Banco Santander, por lo que cortó la comunicación. Fue en ese momento que Gómez, ahora sí, entró en sospechas.
La Policía
Al subir a su vehículo para dirigirse a la última entidad bancaria mencionada, “un hombre, poco alineado y no bien vestido, me golpeó la ventanilla, lo que me hizo dudar en atenderlo”.
“Bajé un poco la ventanilla y el hombre me dice: ‘Señor, usted acaba de ser víctima de una estafa’, al tiempo que me mostró la credencial de policía”.
Aún así la víctima dudó “porque no estaba uniformado, no parecía un policía”, aunque poco después pudo corroborarlo. Acto seguido realizó la denuncia correspondiente y, de inmediato, volvió al banco donde había realizado la operación indicada por el delincuente a fin de bloquear la cuenta.
Al fin, Gómez “cayó en la trampa”, pese a que se definió como “muy desconfiado”. ¿Qué lo salvó? El escaso monto de dinero que tenía acreditado en su caja de ahorro y, sobre todo, el accionar de los policías (ver recuadro en esta página), que “olfatearon” que le estaban haciendo el cuento del tío.
El delincuente lo llamó desde el número 3513682596
“Fue un ángel que evitó que me vaciaran las cuentas”, dijo Gómez del policía Caballero
Cuando el exdocente, consultor de industrias lácteas y representante de insumos de Villa María, Oscar Adolfo Gómez, ayer fue víctima del cuento del tío (ver nota principal en esta página), dijo que recurrió a El Diario “por dos motivos: por un lado, para alertar a la gente” por estos hechos y, “por otro, para expresar el agradecimiento a la Policía porque ha actuado muy bien”.
Al respecto, el damnificado reconoció la labor del cabo primero Gonzalo Caballero, del sargento Daniel Espinosa, todos integrantes de la División Investigaciones, cuyo jefe es el oficial principal Mariano Depetris.
Actuación policial
Sobre la actuación de los policías, Gómez subrayó la capacidad de Caballero, quien “se dio cuenta de que me estaban haciendo el cuento del tío”.
En tal sentido, el cabo primero mencionado se percató de que el consultor era presa del malhechor “porque escuchó y vio que hablaba continuamente por celular cuando estaba enfrente al cajero del Banco Córdoba de la Terminal”.
Así también, observó que luego de cada operación que le indicaba el estafador el cajero emitió distintos recibos e, incluso, que Gómez permaneció un largo rato a la espera de las indicaciones.
Caballero fue quien lo llamó a la ventanilla y, “pese a no parecer un policía”, le reveló que había sido víctima de estafa.
Además, constató mediante comunicación abierta que se trataba de un pseudorrepresentante de la firma Claro, a la vez que evitó “que fuera al otro banco”.
“Fue un ángel que evitó que realmente me vaciaran las cuentas”, dijo Gómez.
El número
Por otro lado, el damnificado reveló que el delincuente operó desde celular Nº 3513682596, aunque no sabe desde dónde se efectuó la llamada.
La investigación sobre el hecho continúa en manos de la Policía y la comunicación pudo originarse desde cualquier punto del territorio, aunque las sospechas más fundadas guardan relación con el accionar delictivo que, como ha ocurrido muchas veces, se ha iniciado en el interior de los establecimiento carcelarios.
