Cuestiona a la Justicia local
Quien subscribe, Enrique Ezequiel Barberis, DNI 35.378.227, se dirige a ustedes a fin de que cada habitante de esta ciudad y región tome conocimiento a través de este prestigioso diario, de cómo se vulneraron los derechos a mi defensa por parte de la Justicia de Villa María. Soy una persona decente, carezco de antecedentes contravencionales y penales, pero estoy alojado en la Unidad Penitenciaria N 5 de Villa María, por causa de una falsa denuncia.
El día 2 de junio del año 2018, en circunstancia de hallarme trabajando en el local bailable Ciro como personal de seguridad, fui denunciado por una mujer por supuesto intento de abuso. Ella nombró como testigos a tres personas: dos femeninas y un masculino.
En la declaración de uno de los testigos, dijo que la denunciante estaba en estado de shock en el patio del local “sola, no observando que hubiese otra persona”. Dijo que ahí le contó que habían querido abusar de ella. De inmediato llama a un policía que se encontraba en el patio, que la acompañó al interior del boliche; en otra puerta lateral que da al ingreso del local, pero del lado de adentro, me encontraba yo en mi puesto de trabajo, es decir, en el lugar asignado y que en ningún momento abandoné.
A otro testigo, también guardia de seguridad, nunca le preguntaron si a mí me había visto alguna vez fuera del local...
Después están las pericias realizadas en el lugar de los hechos, donde no se encontraron huellas de pisadas ni signos de arrastre ni de que alguien estuviera de rodillas, siendo que la denunciante dijo que el suscripto la tuvo entre 20 y 25 minutos arrodillada en el suelo, que es de tierra y arena y sumamente húmedo. En el informe de los médicos no existen ni lesiones, ni huellas o moretones, tanto en la denunciante como en el que suscribe.
Así terminó la instrucción y finalmente notificaron a mi defensor, el abogado Claudio Marcelo Agüero, que la causa iría a juicio abierto el 11 de febrero del corriente año.
Llegado el día y ya en la sala de audiencias donde supuestamente se llevaría a cabo el juicio, el fiscal de Cámara le propone a mi abogado que el juicio se abreviado. Ante esto, el suscripto y mi defensor nos oponemos y es en ese momento donde el fiscal lo aprieta a mi abogado manifestándole que ya estaba arreglado el tema, que él le daba cuatro años de condena y se terminaba el caso. De no aceptar, el iba a pedir una sentencia de cinco años y que la jueza le daría más, en virtud de que ambos son feministas. Aunque dije que me hacía cargo, expresé que mi conciencia estaba tranquila porque me sentía inocente.
Pero esto no termina aquí. Lo más patético que realizó la Justicia de Villa María fue el 6 de marzo del corriente año, cuando fui llevado a Tribunales para notificarme de los fundamentos de la sentencia. Fui atendido por una secretaria quien portaba dos hojas tipo oficio en sus manos. Una de ellas escrita y la segunda en blanco. Le solicito la escrita para leer los fundamentos de mi sentencia, a lo que se niega a mostrármela y me responde que para darme los fundamentos tenía que leer el expediente a lo cual le pregunto… ¿o sea, que no tienen fundamentos aún?
Lógico que no supo contestar, a la vez que me entregaba la hoja en blanco y me dijo que yo tenía que firmar. Por supuesto que me negué y le pedí al personal penitenciario que me retirara del lugar. Todo eso ocurrió sin presencia de mi abogado, porque no lo habían notificado para este acto.
Posterior a esto, mi padre solicita una audiencia con el juez de Ejecución Penal, a fin de interiorizarlo del caso y consultarlo porque no habiendo ni una sola prueba fehaciente en el expediente me habían dado 4 años, dejándole además fotocopia íntegra del expediente para que lo viera. Tras analizarlo, le dijo que estoy preso por indicios. Además, aconseja a mi padre que me tienen que psicologizar porque sino me hago cargo de la sentencia, aunque tenga 10 de conducta y 10 de concepto, en febrero de 2021 no me otorgaría la libertad condicional y me haría cumplir los cuatro años de condena sin poder gozar de mi libertad condicional.
Por todo lo expuesto y por sentir vulnerado mis derechos de ciudadano por parte de los Tribunales locales, es que seguiré reclamando justicia, ya que el hecho denunciado no existió y lo que estoy narrando, no es invento para zafar del supuesto hecho, sino que se encuentra plasmado en la copia del expediente que tiene en poder mi familia. Si algún funcionario cree que psicológicamente van a lograr que cambie de idea, no podrán lograrlo, ya que a pesar de la pesadilla que me toca vivir, estoy íntegro y con esperanza de que se haga realmente justicia.
Actualmente, mi causa se encuentra en casación en el Tribunal Superior de Justicia de la ciudad de Córdoba y de no encontrar respuesta favorable, recurriremos a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Nota de la Redacción: la carta original fue entregada por el padre del detenido en la Redacción de El Diario. El texto fue resumido y modificado para omitir los nombres propios, a fin de resguardar a víctima y testigos. La misiva es publicada porque entendemos que todos tienen derecho a expresarse.Finalmente, algo que no dice la carta, es que en el juicio, el ahora condenado, confesó la autoría de los hechos.
