Juicio abreviado - Confesión y condena en la Cámara del Crimen

Dos años de prisión por amenazar a su exnovia

La pena recayó en Mayco Fernández, un celoso albañil villamariense que le envió numerosos mensajes de texto y de voz a su expareja, advirtiéndole que le iba a “tirar un escopetazo”, “arrancar una pierna” y “romper todos los huesos”

Un joven trabajador de la construcción fue condenado ayer a dos años de prisión de cumplimiento efectivo por haber amenazado reiteradamente a su expareja después que la relación entre ambos se terminó y producto de sus celos enfermizos.

Se trata de Mayco Maximiliano Fernández (27), quien durante la audiencia de debate realizada en la Cámara del Crimen  de Villa María confesó los hechos de violencia de género que tuvieron como víctima a Aixa de Lourdes Gómez (18) y que derivaron en su detención, el 27 de noviembre de 2018.

En el marco de un juicio oral y público de trámite abreviado, Fernández, domiciliado en Salta 2481, en barrio Nicolás Avellaneda de esta ciudad, fue declarado autor penalmente responsable de los delitos de “amenazas reiteradas”, “desobediencia a la autoridad”, “daño”, “violación de domicilio” y “lesiones leves”, la mayoría de ellos en perjuicio de la joven y el último por haber golpeado al abuelo de Aixa.

Previo a las deliberaciones, el fiscal Correccional, Horacio Vázquez, y el abogado defensor, Jorge Bustos, habían acordado solicitar en sus alegatos la pena finalmente aplicada por la jueza Eve Flores de Aiuto si el albañil confesaba los ilícitos que se le atribuían, tal como ocurrió poco después que se diera lectura a la acusación.

 

Las agresiones

Los hechos que llevaron a Fernández a tener que sentarse en el banquillo de los acusados por primera vez en su vida se produjeron a mediados de septiembre y en noviembre del año pasado.

Cabe señalar que, algún tiempo antes de ocurrir esos episodios de violencia, Gómez había decidido terminar la relación y, producto de sus celos desmedidos, el iracundo sujeto comenzó a hostigar a la jovencita.

Las agresiones verbales tuvieron su punto cúlmine los días 16 y 17 de septiembre, cuando a través de mensajes de texto y por mensajes de voz, Fernández profirió reiteradas amenazas en contra de Aixa.

“Me las vas a pagar” y “te voy a tirar un escopetazo” fueron algunas de las intimidaciones que quedaron grabadas en el teléfono celular de la hermana de la víctima y que después se convirtieron en prueba irrefutable para condenarlo.

Al parecer, el albañil le reprochaba a su expareja haber iniciado una supuesta relación con otro joven, a tal punto que llegó a advertirle… “les voy a arrancar una pierna a cada uno”, en alusión a ella y a un tal “Kuku”, con el que la chica -según Fernández- tenía un vínculo afectivo.

“Te odio, me las vas a pagar”; “los mato a todos juntos, te lo juro, mañana desaparecen” y “cómo te voy a romper los huesos” fueron otras de las muchas expresiones amenazantes que, a través de SMS o de audios, manifestó el agresor por aquellos días, además de insultos de todo tipo.

Sin embargo, la irascibilidad de Fernández no quedó allí. El 24 de noviembre ingresó ilegalmente y por la fuerza a la casa de Gómez (ubicada sobre calle Salta, a pocos metros de su domicilio) y volvió a proferir amenazas en su contra.

Para entonces, la jovencita ya había radicado la denuncia y la Justicia dictó una orden de restricción que le impedía al agresor acercarse a la denunciante o mantener cualquier tipo de contacto con ella.

Para entrar a la vivienda, Fernández pateó la puerta y luego agredió físicamente al abuelo de Aixa. De ese modo, cometió los delitos de “desobediencia a la autoridad”, “violación de domicilio”, “daño”, “amenazas” y “lesiones leves”.

 

Seguirá detenido

El iracundo albañil fue detenido tres días después, por lo que lleva poco más de cinco meses y medio entre rejas.

Como se trata de un convicto primario, podrá solicitar la “libertad condicional” cuando complete ocho meses de prisión (a fines de julio), aunque para que se le conceda dicho beneficio deberá tener buena conducta y aprobar una pericia psicológica que acredite que está apto para reinsertarse en la sociedad.

 

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