Juicio por el abuso y asesinato de la niña de Tío Pujio

Crimen de Luna Viera

Los resultados de los estudios psicológicos sobre el acusado determinaron que comprende lo que hace. Por lo tanto, es imputable. Ayer la Justicia lo halló culpable del abuso y muerte de la nena de Tío Pujio

Cuando faltan poco más de dos meses para que se cumplan dos años del abuso y asesinato de la pequeña Luna Viera, la nena de 5 años que fue sometida y ultimada en Tío Pujio, la Justicia de Villa María condenó ayer al autor de los delitos, Mariano Angel Gutiérrez Cingolani, a prisión perpetua.

Así lo decidieron también los 12 jurados populares, algunos de cuyos integrantes se vieron conmovidos durante la audiencia de la víspera y debieron secarse las lágrimas cuando escucharon el relato de la madre de la menor y los alegatos del fiscal y la defensora.

El Tribunal, presidido por Félix Martínez, le aplicó al reo, de 32 años, la condena de prisión perpetua, más accesorias de ley y costas, al hallarlo autor responsable de los delitos de “abuso sexual con acceso carnal y homicidio calificado criminis causa en concurso real”.

El último encuentro de la audiencia se realizó ayer en dos tramos: durante la mañana se receptó la palabra de Gabriela Viera, mamá de la niña asesinada, a la vez que también expusieron sus alegatos el fiscal Francisco Márquez y la defensora, Silvina Muñoz; en tanto, durante la tarde, a las 16, la secretaria de la Cámara del Crimen leyó la resolución condenatoria.

Al respecto, mientras el acusador subrayó que Gutiérrez Cingolani tenía plena conciencia del hecho que protagonizó el 19 de julio de 2019, por lo que debía aplicársele la máxima condena prevista en el Código Penal; Muñoz puso el acento en que su defendido padece una discapacidad moderada por lo que era pertinente, a su juicio, la internación del mismo en un centro especializado.

A su turno, la madre de la víctima habló ante los jueces y los jurados populares para expresar: “No pido justicia para mí, sino para Luna”, tras lo cual no pudo contener el llanto.

Una vez conocida la resolución judicial y fuera de la sala de audiencias, la atribulada mamá reiteró que se sentía “contenta por ella (Luna), pero yo no puedo vivir desde que la mataron… mi vida ya no es la misma”.

En tanto, las pocas palabras casi imperceptibles que Gutiérrez Cingolani formuló ante los jueces fueron para pedir perdón a la mamá y a la abuela de la niña a la que le quitó la vida.

Tras las disculpas, el hombre, conocido en Tío Pujio con el diminutivo Marianito, solo demandó: “Quiero ver a mi mamá ahora”.

El violento episodio se registró durante las primeras horas de la tarde del 19 de julio de 2017, en la misma manzana donde se encuentra la vivienda en la que vivía la nena.

Esa tarde la mamá la dejó ir hasta un quiosco a comprar golosinas, lugar al que llegó Luna, de acuerdo a lo testimoniado por la comerciante que la atendió y luego salió a la vereda donde se sentó a degustar lo que había comprado.

Fue entonces que la pequeña desapareció de la vereda y fue llevada por Gutiérrez Cingolani al interior de su casa, donde la atacó sexualmente y le causó la muerte por “sofocación y obstrucción de vía y resquicio respiratorio”, según el informe de los médicos que realizaron la autopsia.

Acto seguido, el autor del crimen procuró descartar el cuerpo e hizo caer desde una tapia a un patio vecino el cuerpo de la menor, donde fue hallado poco después cuando salieron a buscarla.

Marianito fue arrestado esa misma tarde, antes que fuera levantado el cuerpo, se lo trasladó a la sede policial, desde donde, días más tarde, fue derivado a Cruz del Eje, donde permaneció recluido hasta los últimos días, cuando volvió a Villa María para estar presente en el juicio que lo condenó a prisión perpetua.

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