Cinco años de prisión por asaltar a un cadete; los otros, en libertad
sábado, 27 de abril de 2019 · 00:00
Tres albañiles en el banquillo de la Cámara del Crimen de Villa María
La condena más alta recayó en Aníbal Almaraz, quien fue declarado culpable de un “robo calificado por uso de arma de fuego” y otros delitos. En tanto, Eduardo Berardo y Axel Brusa recibieron sanciones de tres años y seis meses, ambas en suspenso
Tres jóvenes albañiles fueron condenados ayer por diferentes hechos delictivos cometidos durante 2015 y 2017 en esta ciudad, al cabo de un juicio oral y público que fue presidido por el camarista Félix Martínez.
Aníbal Daniel Almaraz (22) recibió una pena de cinco años de prisión de cumplimiento efectivo luego de ser declarado autor responsable de “robo calificado por uso de arma de fuego cuya operatividad no se pudo acreditar”, “robo agravado”, “violación de domicilio”, “lesiones leves”, “resistencia a la autoridad reiterada”, “daño agravado” y “daño”.
En tanto, a Eduardo Emanuel Berardo (26) se le impuso una sanción de tres años de prisión de ejecución condicional como “partícipe secundario de robo calificado por uso de arma de fuego cuya operatividad no se pudo acreditar” y pudo recuperar la libertad ni bien concluyó la audiencia.
El tercero es Axel Eduardo Brusa (20), el único que compareció en libertad y que pudo mantener ese estado ya que fue condenado a seis meses de prisión en suspenso por “resistencia a la autoridad”.
Almaraz, domiciliado en Deán Funes 713, en barrio La Calera, es el único de los tres albañiles que estuvo involucrado en las cuatro requisitorias de elevación a juicio elaboradas por la Fiscalía que instruyó las causas y se encuentra detenido desde el 1 de septiembre de 2017, pocos días después de asaltar a un cadete.
Berardo, afincado en Arenales 555, en barrio General Roca, había sido detenido el mismo día que Almaraz y por el mismo hecho delictivo, por lo que fue excarcelado luego de pasar casi ocho meses entre rejas.
Brusa, radicado en Granaderos Argentinos 1479 (La Calera), estuvo detenido un par de semanas en abril de 2017, a raíz de un incidente con la Policía cuando él y Almaraz fueron arrestados luego de eludir un control vehicular.
Los cuatro hechos
El 11 de abril de 2015, alrededor de las 22, dos efectivos policiales concurrieron a Rawson 630 ante un llamado telefónico y, al llegar, observaron que dos desconocidos se daban a la fuga. Uno logró escapar, pero el otro fue detenido. Se trataba Aníbal Almaraz, quien al ser palpado de armas, se resistió al arresto y forcejeó con los uniformados. A uno le aplicó un golpe de puño en el rostro y luego arrojó un trozo de cemento sobre el patrullero. Quedó acusado de “resistencia a la autoridad”, “lesiones leves” y “daño agravado”.
El 20 noviembre de 2015, a las 10.20, Almaraz y otro sujeto ingresaron a la vivienda ubicada en Juárez Celman 1432, en barrio Belgrano, domicilio de Eugenio Salvatori, luego de romper un vidrio de la puerta principal. Se robaron un anafe, una pistola de calor, un taladro, una Play Station 3, un teclado musical, TV led de 32 pulgadas y otros elementos.
Cuando escapaban hacia La Calera, fueron vistos por vecinos, quienes llamaron a la Policía. Al ser perseguidos, decidieron abandonar el botín en las vías del ferrocarril y ante la cercanía de los efectivos, ingresaron ilegalmente a la casa de Nora Campos, en Deán Funes sin número, donde finalmente fueron detenidos. Por estos hechos fueron acusados de “robo agravado” y “violación de domicilio”.
El 12 de abril de 2017, a las 18.15, Almaraz y Brusa iban en una Honda 150 y evadieron un control policial que había sobre la exruta pesada. Fueron perseguidos y los atraparon en 17 de Agosto y Entre Ríos, en barrio San Martín. En un forcejeo, Almaraz le dio un puntapié a la moto de uno de los policías. Los dos fueron acusados por “resistencia a la autoridad” y a Almaraz también se le imputó el delito de “daño”.
El 27 de agosto de 2017, a las 20.30, Almaraz y Berardo se encontraban en la esquina de Arenales y Sabattini esperando un pedido que habían hecho en una pizzería. Cuando llegó el cadete Nicolás Andrés Perayes en su moto, sacaron un arma de fuego y le robaron tres pizzas, una docena de empanadas y 600 pesos, para luego darse a la fuga. En la huida, Almaraz efectuó un disparo desde lejos, aunque no lo hirió.
Con respecto a este hecho, Berardo admitió haber intervenido, pero dijo que no sabía que su cómplice (a quien no individualizó) estuviera armado.
Al declarar ayer en la sala de la Cámara del Crimen, Almaraz se hizo cargo de todas las acusaciones anteriores, pero negó enfáticamente ser el sujeto que estaba junto a Berardo al momento del asalto.
Poco después declararon cuatro testigos. Se trata de la esposa, la mamá, una tía y el empleador de Almaraz, quienes afirmaron (cada uno a su turno) que aquel 27 de agosto el joven convicto había estado con ellos en el Anfiteatro entre las 17.30 y las 21.30, presenciando un espectáculo que se realizaba con motivo del Día del Niño.
Alegatos y sentencia
Al emitir sus conclusiones, el fiscal Francisco Márquez solicitó una pena de ocho años de prisión para Almaraz, de tres en suspenso para Berardo y de seis meses en suspenso para Brusa.
Posteriormente, el abogado Daniel Volpe pidió la absolución de Almaraz en relación al asalto al cadete y que por los demás hechos fuera condenado a tres años y medio de prisión, mientras que adhirió a la pena requerida para Berardo.
Finalmente, la asesora letrada Silvina Muñoz también adhirió a la sanción pedida por el fiscal para Brusa.
En su veredicto, el juez Martínez adopto una decisión salomónica y le impuso a Almaraz una condena de cinco años de cárcel, mientras que para los otros dos albañiles aplicó las sanciones requeridas por las partes de común acuerdo.
Por último, cabe señalar que Almaraz lleva casi 20 meses “a la sombra”, por lo que deberá pasar otro año y ocho meses para poder solicitar, en los primeros días de enero de 2021, la “libertad condicional”, siempre y cuando observe buena conducta y apruebe una pericia psicológica que acredite que está apto para reinsertarse en la sociedad.