Empieza hoy el juicio por el femicidio de Olga Moyano

martes, 23 de abril de 2019 · 00:00
El único imputado, Osvaldo Varela, comparece ante el tribunal técnico y los jurados populares El hombre está acusado de asesinar con alevosía a una mujer de 46 años en barrio Ameghino [caption id="attachment_50779" align="aligncenter" width="709"] Osvaldo Alfredo Varela volverá hoy a los tribunales de Villa María. Esta vez en calidad de imputado por matar a una mujer, mutilarle las piernas y arrojar los restos en un contenedor[/caption] Seiscientos sesenta y ocho días después de uno de los crímenes más horrendos cometidos contra una mujer en Villa María, está previsto que comience hoy el juicio contra el supuesto matador de Olga Inés Moyano, acaecido el 16 de junio de 2017 en el corazón del populoso barrio Ameghino. A las 10, en el quinto piso del edificio de Tribunales, donde se encuentra la Cámara del Crimen, deberá comparecer Osvaldo Alfredo Varela, de 58 años, quien está acusado como presunto autor de “homicidio triplemente calificado, por alevosía, por críminis causa (matar para ocultar otro delito) y por mediar violencia de género (femicidio)”. En la sala, que permanecerá cerrada al público y a la prensa, estarán presentes los tres jueces técnicos que integran la Cámara del Crimen, los 12 integrantes del jurado popular (seis mujeres y seis varones, recientemente sorteados), el fiscal Francisco Márquez, la asesora letrada Silvina Muñoz, quien asumirá la defensa del acusado, y el representante de la querella Sebastián Elías.   La acusación La gravedad de los hechos que se le imputan a Varela conducen, en caso de que sea hallado culpable, a una sola condena: la pena máxima. De todas maneras, debe decirse que el juicio recién comenzará durante la mañana de hoy, ocasión en la que podrían ocurrir distintas acciones, entre ellas, que el propio acusado confiese ser el autor del femicidio. Las severas acusaciones contra Varela se fundan en toda la investigación realizada por la Fiscalía de Instrucción del Primer Turno, a cargo de Silvia Maldonado, quien evaluó las pruebas emergentes del caso en el que la mujer fue asesinada, mutilada y, sus partes, arrojadas dentro y junto a un contenedor en una obra en construcción a solo una cuadra donde fue víctima del violento ataque. Habrá que ver, durante la continuidad del juicio, otras imputaciones contra Varela, tales como “violación de domicilio, robo y hurto calificado”, a los que se suma la presunta autoría del delito de “privación ilegítima de la libertad calificada por uso de violencia”.   Mañana del 17 ¡Qué iba a imaginar el encargado de la obra en construcción que esa mañana iba a tener una experiencia de la que nunca se olvidará! Fue a las 7.30, cuando llegó a su lugar de trabajo, un edificio de departamentos que se erigía en la cuadra del 1800 de calle La Rioja, entre López y Planes y Parajón Ortiz, donde observó la existencia de tres bolsas de consorcio negras. Dos de las bolsas se hallaban en el interior del contenedor que la empresa constructora había colocado frente a la obra para la descarga de escombros, mientras que la tercera estaba en el suelo, junto al ingreso al lugar de trabajo. Fue precisamente esa bolsa la que, al no permitirle abrir el portón, intentó correrla con el pie, instante en la que se abrió y le permitió observar que en el interior había restos humanos. Azorado por lo que había encontrado y sin teléfono celular para llamar a la Policía, apeló a que un vecino del lugar, que en ese momento salía de su vivienda, fuese quien avisó a la Comisaría sobre el macabro hallazgo. Instantes más tarde, efectivos de la Patrulla Preventiva llegaron al lugar y abrieron el bulto más grande, en cuyo interior se encontraba la mayor parte del cadáver (torso, cabeza y miembros superiores, que no estaban seccionados). En las otras bolsas, en tanto, los agentes constataron la existencia de las piernas de la víctima. [caption id="attachment_50780" align="aligncenter" width="709"] El femicida se desprendió del cadáver, tras cercenar sus miembros inferiores, en un contenedor ubicado frente a una obra en construcción[/caption] Madre de cuatro hijos La mujer víctima del horroroso homicidio se domiciliaba en una vivienda situada en la cuadra del 1600 de calle Malvinas Argentinas, en barrio San Justo. En ese lugar vivía junto a sus hijos de 15 y 20 años, ambos de apellido Barrionuevo cuyo padre había fallecido. Pero la mujer también tenía dos hijas de 24 y 26 años, es decir, mayores que los varones, nacidas de una relación anterior, todas residentes en Villa María. Asimismo, se supo que Olga Moyano, al ser asesinada, tenía 46 años, aunque el sangriento episodio ocurrió exactamente seis días antes de su cumpleaños, dado que el 22 de junio iba a cumplir 47. Detenido en la Terminal No pasaron muchas horas y la sucesión de pruebas encontradas por la Policía condujo a un único sospechoso: Osvaldo Alfredo Varela. El día después del crimen el hombre se fue en bicicleta hasta la Estación Terminal de Omnibus de Villa María, donde abordó un colectivo con destino a la ciudad de San Francisco donde fue apresado por los uniformados. El sujeto que hoy comparecerá ante el tribunal, por entonces de 46 años, trabajaba como plomero y albañil, y vivía en una pieza que alquilaba en La Rioja 1951, es decir, a solo 100 metros de donde se hallaba el contenedor al que recurrió para descartar el cuerpo de la víctima. Varela había privado de la libertad a la mujer durante la tarde del 16 de junio y la abría obligado, a través de llamadas telefónicas, a que desconcertara a uno de sus hijos, quien fue en definitiva quien denunció la ausencia de su madre. Entre la consumación del crimen y el descarte de los restos, Varela tuvo tiempo para comprar las bolsas de consorcio, recorrer el barrio para elegir el lugar donde dejar el cadáver mutilado e, incluso, abandonar la moto 110 que utilizó para desplazarse. Olga Inés Moyano fue, hasta junio de 2017, la cuarta mujer desaparecida violentamente por la furia machista, toda vez que durante los meses anteriores del mismo año ya habían sido asesinadas otras tres mujeres. Villa María y Villa Nueva, no salían del asombro ante la sucesión de episodios profundamente violentos y tenebrosos.